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Mienten más sobre su vida sexual
Textos: AFP
Según un estudio realizado
en los Estados Unidos y publicado en la revista especializada Journal of Sex Research,
las mujeres mienten más que los hombres sobre su vida sexual. El
informe lleva la firma de las psicólogas Terri Fisher, de la Universidad
de Ohio, EU, y Michele Alexander, de la Universidad de Maine, EU,
y presenta una nueva explicación a la paradoja que mantiene perplejos
a los expertos desde hace ya muchos años: encuesta tras encuesta,
los hombres heterosexuales declaran haber tenido relaciones sexuales
con un número promedio superior al que declaran las mujeres, dato
que redondea una ecuación estadísticamente imposible. La explicación
generalmente admitida es que los hombres exageran sus conquistas,
pero el estudio de Fisher y Alexander afirma que sucede lo contrario:
las mujeres son demasiado discretas al respecto.
Según el informe, las mujeres modifican sus respuestas según
adviertan o se les informe el carácter del interrogatorio, si será anónimo
o personalizado. El número de personas con las que han mantenido
relaciones sexuales se duplica entre las mujeres que sospechan
que no será respetado el anonimato y el de las mujeres que, sometidas
a un detector de mentiras, no pueden falsear su declaración. La
diferencia entre ambos grupos es enorme: de 2,6 a 4,4 en promedio.
Mientras tanto, las respuestas de los hombres permanecen casi invariables,
pasando de 3,7 a 4. “Las mujeres son más sensibles a la presión
sobre su comportamiento social”, explica la doctora Fisher. Para
la elaboración del estudio se interrogó a 200 estudiantes solteras,
cuyas edades variaban entre 18 y 25 años.
Polémica por una nueva tecnología
El nuevo chip, denominado Identificador
de Radio Frecuencia (RFID), tiene el tamaño de la cabeza de un alfiler y puede colocarse
en cualquier producto, desde una lata de sopa hasta un reloj de
lujo. Eventualmente, incluso, podría reemplazar al omnipresente
código de barras, que solo identifica los productos por su tipo,
mientras que el RFID permite identificar unidad por unidad. Eso
le permite, tanto a los proveedores como a los comerciantes, saber
exactamente qué unidades tienen en sus inventarios. “Coloque una
etiqueta en una botella, un jean o un auto y su computadora podrá verlo
allí donde esté”, reza el folleto del Centro de Auto Identificación
del MIT, autor del desarrollo, financiado por las industrias.
La investigadora de mercado
Allied Business Intelligence (ABI) calculó que, en 2008, el mercado global para este tipo de chips
alcanzará los 3 mil100 millones de dólares de facturación. Los
chips RFID ya están siendo utilizados por el departamento de Defensa
de los Estados Unidos, así como también por algunas grandes tiendas
minoristas, como Wal-Mart, Carrefour y Ahold. Y esto es lo que
preocupa a los grupos civiles de defensa de la privacidad, que
sostienen que su aplicación compromete los derechos de los clientes,
que ya se están llevando productos “chipeados” a su casa, ocultos
en ropas, envases de alimentos, automóviles y otros productos de
todo tipo.
El Centro de Información sobre Privacidad Electrónica aventuró que
los chips “crearán un mundo ‘orwelliano’ en el que, con un sencillo
lector, desde el Gobierno hasta los comerciantes tendrían acceso
a información privadísima sin la indispensable autorización de
su propietario.”
Ya son varias las compañías que han incorporado esta tecnología.
Por caso, Gillette, el poderoso fabricante de afeitadoras, ordenó 500
millones de chips para marcar sus productos.
Jason Catlett, del grupo defensor
del derecho a la privacidad Junkbusters, apuntó que no se sabe si las empresas utilizan los
chips RFID solo dentro de sus tiendas y los desactivan una vez
que el consumidor paga el producto marcado, o si el chip continúa
siendo rastreable una vez fuera del negocio. De ahí al banco de
datos del FBI, hay un paso. Nadie debe olvidar que el Gobierno
viene comprando datos hace ya muchos años.
Un sorbo de humor
–¡Papá, papá, el huracán se llevó tu
carro!
–Imposible hijo, yo tengo las
llaves.
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Cierto día, a mitad de una clase, un maestro de literatura se
quedó profundamente dormido detrás de su escritorio. Cuando despertó,
queriendo disculparse, les dijo muy serio a los alumnos:
–Me remonté en sueños al tiempo de Don Quijote de la Mancha y
le pedí consejo sobre los mejores libros de caballería.
Al otro día, uno de los muchachos se acomodó en su pupitre y
lo venció el sueño. Al verlo, el maestro lo despertó y le pidió una
explicación, a lo que el chico respondió:
–Me remonté en sueños al tiempo de Don Quijote, le pregunté por
usted y me dijo que no lo conocía.
*****
La mejor forma de conseguir
que tu esposa te escuche atentamente, es hablar en sueños.
*****
Dos niñas están en un campamento donde compartían habitación
y litera. A la hora de irse a la cama, la niña de la litera de
arriba reza:
–Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María
y el Espíritu Santo.
Pocos segundos después, se le hunde la litera, y la niña
de la litera de abajo exclama:
–¿Lo ves? ¡Eso es lo que pasa
por dormir con tanta gente!
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