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Políticas para la mujer,
10 años después
¿Qué han significado
estos 10 años en la lucha por alcanzar políticas públicas a
favor de la mujer?
Roxana Muñoz
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| En la última decada se abrieron más espacios para las mujeres.
Presentación del libro Mujer y Poder de Briseida Allard, 2002. |
En la última década, las niñas cuyo apellido empieza con A pasaron
a encabezar la lista de asistencia en sus salones de clase, y también
a patear pelotas de fútbol sin que por ello se les llamara “machitos”;
lo primero es un logro de la eliminación del lenguaje sexista en
la educación y lo segundo, producto de un notable cambio de mentalidad.
Los años 90 vieron nacer varias estructuras que abrieron espacio
para las mujeres: se crea la Dirección Nacional de la Mujer, el
Consejo Nacional de la Mujer y se establece el Plan Nacional Mujer
y Desarrollo. En 1997 empieza a ejecutarse el programa Promoción
de la Igualdad de Oportunidades en Panamá, que durante cinco años
financió diversos proyectos e investigaciones para conocer y mejorar
la situación del sexo femenino.
También en esta década se crea el MINJUMFA, con una Dirección
de la Mujer, y se aprueba la Ley 27 que tipifica los delitos de
violencia intrafamiliar y maltrato a menores.
En varios ministerios se abrieron oficinas de la mujer, y en
diferentes áreas han florecido grupos como la Unión de Mujeres
Abogadas, el Consejo Nacional de la Mujer Rural o el Consejo Nacional
de la Mujer Indígena.
Evaluar estos progresos y determinar en qué parte del camino
se está, fue la razón por la que el Instituto de la Mujer de la
Universidad de Panamá IMUP, reunió a un grupo de mujeres de diferentes
campos el pasado viernes 25, fecha en que se celebró el aniversario
de está institución, fruto también de este decenio.
Para medir el alcance de las mujeres en esta década, el IMUP
está trabajando en el proyecto de investigación ”Diez años de política
de las mujeres en Panamá: 1992-2002”. Aleyda Terán, coordinadora
de la actividad del viernes, explica que el objetivo de la reunión
fue dar a conocer el proyecto que está conformado por una serie
de investigaciones: “Sistematización de una experiencia, 10 años
de acción política de las mujeres en Panamá 1992-2002”; “Políticas,
discursos y demandas de las mujeres: qué es hoy el movimiento de
mujeres en Panamá”, y ”El aparato de políticas públicas para la
igualdad social femenina”. Los tres estudios son dirigidos por
Mariela Arce, Isela Alaniz Chiari y Briseida Barrantes, respectivamente.
Participan en este proyectos dos organismos de concertación de
mujeres: El Foro Mujer y Desarrollo y la Coordinadora de Organizaciones
para el Desarrollo Integral de la Mujer, ambas impulsaron el Plan
de Acción Mujer y la negociación y desarrollo de ProIgualdad.
Debilidades
Tener tantas experiencias sobre las cuales reflexionar y lograr
interesar y reunir a un grupo de profesionales de diferentes campos
para que diera su opinión sobre este proyecto de investigación
y sus instrumentos de validación, constituyen ya un logro.
El proyecto pretende evaluar no solo lo dulce, sino también lo
amargo; ver las fortalezas y debilidades de lo que se ha alcanzado.
Medir con exactitud cuántas de las leyes a favor de la mujer se
han traducido en soluciones. Por ejemplo, la Ley 27 exige crear
nuevas fiscalías y capacitar al personal que atiende a las víctimas
para sensibilizarlo ante el problema del maltrato familiar y que
deje de mirarse como un asunto de “marido y mujer”, sin embargo,
es poco lo que se ha podido hacer debido a la falta de presupuesto.
Algunas de las oficinas de la mujer que pretenden promover la
igualdad de oportunidades en los diferentes ministerios apenas
si cuentan con escritorios y personal entrenado, esto limita sus
funciones y capacidad de acción, esta inoperancia aviva a los malintencionados
que no dudan en preguntar “¿y la oficina del hombre, donde está?”.
Es justo la mentalidad y la cultura lo más difícil de cambiar,
acepta Aleyda Terán.
Nuevos retos
Además de evaluar y validar los instrumentos que se utilizarán
para las investigaciones, las mujeres allí reunidas participaron
de un breve conversatorio, donde se hizo pertinente la necesidad
de involucrar a más mujeres del sector de la cultura, y de hacer
partícipes a las jóvenes y a las niñas en los movimientos de mujeres.
Involucrar a estas jóvenes es importante porque serán ellas quienes
continuarán este trabajo.
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| Aunque a veces es frustrante avanzar y luego sentir que se
retrocede. Los grupos de mujeres siguen caminando y asumiendo
los nuevos desafíos. |
Aunque a veces es
frustrante avanzar y luego sentir que se retrocede. Los grupos
de mujeres siguen caminando y asumiendo los nuevos desafíos.
Uno de los aspectos que preocupa ahora es el cese del programa
ProIgualdad que permitió subvencionar varios proyectos de organismos
de mujeres, según Urania Ungo, directora del IMUP, toca buscar
recursos en otro lado que permitan continuar. El instituto de la
Mujer ha hecho varias investigaciones para detectar la situación
de la mujer en Panamá, que han sido en parte financiadas por ProIgualdad.
Los resultados de la investigación, que se esperan para finales
de año revelarán cuánto se ha fortalecido el movimiento de mujeres
y si hay recursos y voluntad política para continuar.
Quienes integran el movimiento de mujeres bien saben que los
logros alcanzados tienen raíces tan viejas como las páginas de
Vindicación de los Derechos de la Mujer escritas en 1792 por la
inglesa Mary Wollstonecraft, una de las primeras que osó cuestionar
las desigualdades entre ellas y ellos.
Pero esperan no tener que bregar tantos más para ver nuevos cambios.
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