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Joven adulto con
casa propia
JOSE S. CANTO A.
joseca@cwpanama.net
La juventud es un
tiempo de disfrute, pero también es el momento de comenzar a desarrollar
un sentido de responsabilidad hacia la vida, lo cual es la verdadera
señal de que esta persona joven ha comenzado a madurar. Muchos
padres impiden, sin querer, que sus hijos se encaminen hacia su
propia autonomía, al no exigirles que aporten a la casa en que
viven o tratándolos de una forma que no facilita el desarrollo
de su madurez.
La adultez comienza
aproximadamente a los 20 años. Usualmente se divide en tres períodos:
Adultez joven o juventud (20 a 40 años), la adultez media (45 a
65 años), y adultez mayor (65 años en adelante).
En relación al desarrollo
intelectual, los adultos son capaces de considerar varios puntos
de vista simultáneamente, sintetizando y aceptando las emociones,
experiencias y contradicciones de la vida, lo que se conoce como
pensamiento dialéctico. Se espera que un adulto joven logre independencia
a través de la generación de los propios recursos para su subsistencia,
que sea competente en las tareas propias de su edad, que sea responsable
e igualitario en su relación con su sexualidad, que contraiga o
no matrimonio, que forme una familia y que tome otras decisiones.
Uno de los sueños
más acariciados por muchos jóvenes adultos que desean ser independientes
es tener su “propio apartamento”, es decir, vivir solos. Esto los
obliga a tener que ahorrar mucho y controlar sus gastos.
Si éste es su caso,
haga un presupuesto y considere sus metas personales y financieras,
sus gastos fijos y variables, costos de mudarse, costos de establecer
un hogar o de iniciar una vida propia. Jamás exceda el 35% de su
ingreso neto mensual en pagos de alquiler o hipotecas.
No olvide que ahora
es usted quien deberá comprar su comida, sus bebidas, quien deberá lavar
su ropa o pagar por ello, y por la limpieza si no lo hace usted,
por la energía eléctrica que consuma y por las llamadas que haga
desde su teléfono, si instala uno, cuya instalación también pagará usted. ¿Consideró que
tendrá costos de mudanza, pago de depósito por el alquiler, que
necesitará sábanas en su cama, almohada, tenedores, cuchillos,
papel higiénico, artículos de limpieza, que gastará en transporte
o gasolina, seguros, ropa, matrícula en la universidad –si estudia–,
costo de la placa de su auto?
En fin, ahora usted
que es un adulto, sabe lo que significa pagar por todo lo que tiene
o utiliza. La libertad siempre tiene un precio y si usted ha decidido
ser independiente, pues sepa que tendrá que pagar para mantener
su libertad.
Los costos de vivir
por cuenta propia pueden ser altos o bajos dependiendo de detalles
como el apartamento que ha seleccionado y su ubicación, tamaño
y demás. Trate inicialmente de reducir al mínimo sus costos para
evitar a toda costa un endeudamiento innecesario.
Podría reducir costos
alquilando un apartamento amueblado con lo mínimo, haciendo un “independencia shower” para
que sus amistades le traigan cosas que necesitará cuando se mude.
Podría comprar cosas de segunda o pedir a sus padres “donaciones”,
si ellos pueden dárselas. Podría tener compañeros o huéspedes con
usted en su apartamento, pero habiendo elaborado algo así como
un contrato que defina los términos y condiciones del subarrendamiento,
para que desde un inicio las cosas queden claras, pues con frecuencia,
la falta de estos arreglos lleva a graves problemas que al final
terminan amistades y podrían ocasionarle gastos no presupuestados
o problemas legales. Confeccione un buen presupuesto mensual para
que pueda ahorrar y disfrutar de su bien ganada libertad.
Usted debe siempre
pensar bien lo que hace. No busque independizarse solamente porque
tiene problemas con sus padres o con otro familiar sin haber planificado
su salida, pues cometerá graves errores que incluso podrían impedirle
ser realmente independiente. Siempre analice y planifique como
adulto joven y maduro todas sus acciones.
• el autor es asesor
financiero
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