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La teoría del aeropuerto
Esther M. Arjona
Hace ya bastante tiempo, trataba de explicarle de una manera sencilla a un amigo muy querido —que se había dado varios tropezones amorosos— cómo funcionaba esto del approach.
Él era bastante malo en comprender señales; es más, ni siquiera las tomaba en cuenta y vaya que le estaba yendo como en feria.
¿Cómo no quieres estrellarte si ni siquiera buscas una pista de aterrizaje?
Y es que el funcionamiento de la torre de control, la pista de aterrizaje y los aviones en un aeropuerto pueden ilustrar de forma muy gráfica.
Un avión jamás se acerca a un aeropuerto sin anunciar su llegada. Para esto, se comunica con los controladores aéreos en la torre de control y estos dan el consentimiento para el aterrizaje.
Las luces se encienden, la pista se despeja y todos los controles de seguridad se llevan a cabo. Finalmente, cuando todo está preparado, el avión toma posición y desciende.
Este procedimiento se repite innumerables veces en un solo día. Imaginen cuánto en un aeropuerto de una gran ciudad.
Los grandes aeropuertos son los que mayor movimiento tienen y por eso requieren de procedimientos mucho más controlados. En algunas ocasiones, si se da un problema, todo el tráfico aéreo es trastocado y es necesaria una reprogramación total, y las filas de espera son largas.
Pero incluso en pequeños aeropuertos locales que son visitados por aviones modestos y que tienen un menor tráfico, es necesario que se manejen los procedimientos adecuadamente.
Estas son algunas de las reglas principales (presten mucha atención, caballeros):
- En un aeropuerto, aunque cuente con varias pistas, no se realizarán aterrizajes simultáneos. Siempre habrá un margen de tiempo aunque este sea muy pequeño.
- Un avión que se acerque al aeropuerto debe estar pendiente del programa de aterrizajes. Si se juntan dos aviones, se pueden estrellar.
- Ningún avión puede forzar un aterrizaje sin consentimiento de la torre de control. Aun en casos accidentados, la torre de control juega un papel trascendental.
- No deben menospreciarse los aeropuertos locales. A veces estos ofrecen un mejor servicio al tráfico aéreo.
- De la misma manera, la fama de la aerolínea, el tamaño y comodidades que ofrece el avión no son las cualidades que garantizarán un permiso de aterrizaje expedito.
- Si la torre de control considera no apropiado o peligroso el aterrizaje, puede negarse a dar el permiso y solicitar una redirección del vuelo hacia otro aeropuerto.
- La torre de control es la que da la última palabra. Si la pista no está despejada o sencillamente las luces no están encendidas, puede ocurrir un desastre.
“¿Ya sabes por qué te estrellaste?”, le pregunté a mi amigo. “Tal vez tus intenciones de aterrizar no fueron claras o, probablemente, no comprendiste que te negaron el permiso de aterrizaje”.
Creo que para él la situación ha sido más clara desde entonces, aunque no me diera la razón; después de todo esta es solo una teoría y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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