Publicado el viernes 30 de septiembre de 2005 - Edición No. 812 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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SALUD

Cuando hacer la cita

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La primera visita al ginecólogo debe realizarse cerca de la primera menstruación. Las niñas de esa edad necesitan de la instrucción de un especialista. FLOR MIZRACHI

La primera visita al ginecólogo puede ser un trauma para algunas mujeres. Ya sea porque piensan que serán sometidas a un examen doloroso, tienen pena de mostrar sus genitales, les avergüenza el hecho de admitir que se necesita visitar a este especialista o sencillamente porque no les gustan los hospitales o clínicas.

La ginecóloga Rosa María Britton explica que la primera visita debe ser cerca de la primera menstruación, porque las niñas necesitan la instrucción que pocas madres y pediatras ofrecen.

“La paciente no debe pasar de los 15 años para visitar por primera vez a su ginecólogo”, explica la doctora. “Cuidar el cuerpo es importante y eso solo se logra con el conocimiento”.

Aunque la mayoría de los médicos especialistas en esta rama es del sexo masculino, muchas mujeres prefieren atenderse con mujeres, por comodidad. Incluso existen personas que encuentran en su ginecólogo un amigo o, ya sea el caso, una amiga.

>La primera vez

Cuando una paciente llega a la clínica de Britton a atenderse por primera vez, ella muestra una actitud respetuosa y amistosa. La tranquiliza (muchas llegan nerviosas) y le habla de otros temas. Le explica con exactitud lo que va a hacerle y deja a su elección que la madre esté o no presente.

¿Qué tanto pasa en la primera cita? Primero empieza con una serie de preguntas para conocer el ciclo de menstruaciones, abundancia de flujos y experiencia sexual.

Luego continúa con la revisión: examina la piel para palpar las tiroides, las mamas y el abdomen (es normal tomar con una torunda de algodón una muestra de la vagina, no se deben asustar por eso), y a menudo ordena un ultrasonido pélvico en busca de anomalías en los ovarios. Si la paciente ha tenido relaciones sexuales, lo único que cambia en la cita es que se le hace el examen del Papanicolau.

La doctora resalta que es importante visitar a temprana edad al ginecólogo porque se pueden detectar disfunciones en la menstruación, quistes en el ovario o en los senos, fibroadenomas (tumores sólidos benignos), infecciones vaginales, monilias o vulvitis (por usar pantalones muy apretados). Aunque asegura que no siempre se encuentra algo disfuncional. En muchas citas solamente contesta preguntas sobre las toallas sanitarias, protectores y tampones.

La confidencialidad es otro aspecto importante de la visita al ginecólogo.

Según cuenta Britton, si el caso no es muy serio (como un tumor o una enfermedad que necesita tratamiento) ella no dice nada, pero le aconseja a la paciente que hable con alguien de su familia.

Si no lo hace ella no deja de tratarlas. Además, asegura que también realiza un trabajo de docencia. Siempre se despide diciendo “bueno, hija, ahora tu cuerpo me pertenece. Aquí me tienes. Puedes consultarme cuando quieras”.

Así debemos pensar todas las mujeres, conseguir un ginecólogo o ginecóloga de confianza con el que podamos hablar sin rodeos para mantenernos saludables y al día con los cambios en nuestro cuerpo.



 
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