|
Danza del alma
PATRICIA BENCARDINI
Esta bailarina brasileña, conocida por sus apariciones en la telenovela El Clon, ha ayudado a mujeres a recuperar la salud y la autoestima a través de la danza del vientre.Vannie Arrocha M.
Los sillones y cortinas en tonos terracota, la envolvente música árabe (a veces con cantos muy alegres y otros que sonaban un poco nostálgicos), y la luz de la tarde joven de un viernes, llevaban la imaginación a una fiesta en Oriente Medio.
La bailarina profesional en danza oriental Patricia Bencardini, que los clientes y periodistas esperábamos, salió a las 3:00 en punto de la tarde, tan puntual que la hora no era panameña, tal vez brasileña, su nacionalidad de origen. Vestida con un traje color naranja encendido, Bencardini sonreía y zarandeaba sus caderas, los aplausos empezaron a competir con la música. Era la primera vez que pisaba tierra istmeña, invitada por el estudio de danza árabe Proyección Leyla Salam para dictar un taller y ofrecer una función. Pero no era la primera vez que la veían los panameños, pues ella era la bailarina principal de la telenovela El Clon.
Cuando nos tocó el turno de entrevistarla, nos quedamos con las manos extendidas para un saludo formal. Patricia nos dio sendos besos en ambas mejillas. “Así se saluda en mi país”, dijo.
La danza que la sedujo
“Cuando tenía la edad de 10 años, una señora -proveniente de Jordania y vecina del edificio donde ella vivía- me decía ‘usted se parece a la gente de mi pueblo’; en adelante, empecé a frecuentar su casa y ella me enseñó todo acerca de su cultura, sus costumbres y su baile”, cuenta Patricia en portugués, y el intérprete traducía.
A pesar de que su vecina no era una bailarina experta, fue quien le dio todo ese material cultural que la enriqueció y quien le transmitió la pasión por aquella danza. Tanto así que a sus 14 años ya participaba en shows y fiestas privadas como bailarina profesional. “Cuando danzo muestro mi espíritu”. Dice que la gente puede llegar a leer su alma y que se le hace más fácil comunicarse a través de la danza que mediante palabras: “Me defino más por movimientos que por palabras, el movimiento es un lenguaje: es más libre, porque es más inconsciente que consciente. La danza está tan dentro de mí que no puedo separarme de ella, la danza vive, habita en mí”. Agrega que cuando se llega a este grado de conexión no necesitas bailar para sentir la música y la danza en tu interior.
El estilo que más le gusta de la danza del vientre es el clásico, pues en este se trabaja todo el cuerpo, se enfatizan los movimientos de cabeza y posición de ojos, lo que brinda un mayor condicionamiento neuromotor.
La danza del vientre comienza en un período matriarcal, por lo que la mujer no sentía vergüenza de su cuerpo ni de su belleza. “La mujer es más que un cuerpo sensual, la mujer piensa y siente, y debe ser respetada como todo ser humano”, explica la bailarina, quien asegura que la danza del vientre rescata esa individualidad femenina y que inclusive ayuda a la mujer contra problemas de autoestima o depresión. “La danza oriental te lleva a enamorarte de tu propio ser y a consentirlo”, añade.
Aunque reitera que con las palabras no es muy buena, Bencardini es periodista y tiene un programa radial en Sao Paulo, donde entrevista a artistas nacionales e internacionales.
Estudio formal
Al saber que Bencardini tiene 17 años de experiencia como bailarina profesional de danza árabe, uno imagina una mujer madura, pero es una joven de 31 años, que comenzó a bailar profesionalmente cuando era una adolescente. En 1995, abrió el estudio de danza árabe Oriental Mix, en Sao Paulo, del cual es directora. Ha tomado estudios de cinesiología (ciencia de los movimientos), filosofía oriental, metodología y ética para la enseñanza de la danza del vientre, además de estudios sobre yoga y técnicas orientales como shiatsu.
Su primer libro Danza del vientre: ciencia y arte, es un primer acercamiento a diferentes aspectos de este baile que incluye hasta consejos para la enseñanza de este arte. Ella no solo imparte clases de danza del vientre, también es instructora de samba, yoga y otras danzas orientales y, en la actualidad, está haciendo estudios de posgrado en fisiología del ejercicio.
Pese a su trayectoria en la danza, muchos la reconocen más por ser la instructora de danza de las actrices de El Clon y por sus apariciones en esta telenovela.
“Fue una oportunidad maravillosa trabajar con gente tan profesional y respetuosa de las diferentes culturas”. Explica que la novela cambió “a todos”, pues ayudó a los brasileños a apreciar el valor de lo interracial y de los distintos tipos de arte como la danza oriental. Ella cuenta con orgullo que es producto de esa mezcla de etnias y culturas de su país: “soy brasileña misma”, dentro de su familia hay árabes, indostanes, italianos, portugueses y españoles.
Pero lejos del salón de clases y de los escenarios, Patricia también realiza trabajo voluntario y labores sociales. En estos momentos, trabaja en conjunto con la Federación de Danza del Estado de Sao Paulo en la concreción de un proyecto de danza del vientre que busca contribuir a minimizar la incontinencia urinaria en mujeres posmenopáusicas. Anteriormente, había trabajado en un proyecto para embarazadas.
“En Brasil, tenemos una historia muy bonita: una estudiante de danza del vientre de 26 años sufrió un traumatismo craneal y recuperó sus movimientos gracias al entrenamiento previo en este estilo de danza y, sobre todo, por esfuerzo propio”, expresa.
Bencardini dice que le gusta participar en proyectos que divulguen los beneficios de esta danza para que muchas otras mujeres lo aprovechen.
|