Publicado el viernes 11 de noviembre de 2005 - Edición No. 821 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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SOLO PARA ELLOS

Testigo de los fracasos

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Si alguien quisiera escribir un libro sobre los continuos fracasos de la selección de fútbol de Australia para clasificarse a los mundiales de fútbol las tres últimas décadas, el más adecuado sería Graham Arnold, asistente ahora de Guus Hiddink y testigo de las continuas decepciones aussies.

Los fracasos de Australia para estar en un Mundial son una continua pesadilla para el ex jugador Arnold, que ahora sigue vinculado con la selección como ayudante del holandés Hiddink, nuevo seleccionador. Arnold está convencido de que Australia esta vez logrará estar en el Mundial de Alemania 2006, 32 años después. Clasificarse sería cambiar el final de un libro que se repite en la carrera de Arnold en la selección.

Jugó 56 partidos con la casaca amarilla, el primero de ellos con 22 años ante Taiwan, en 1985. Su último partido con los socceroos fue el empate 2-2 ante Irán en Melbourne en 1997. Fue la hora más oscura para el fútbol del país. Tras haber obtenido ventaja en Irán en el primer partido del play-off de clasificación para Francia 1998, todo se arruinó en casa.

"Tengo el firme convencimiento de que vamos a pasar", dijo. Australia jugará mañana, 12 de noviembre, en Montevideo, y la vuelta será en Sydney el 16.


Enamoran cantando

Los ratones cantan al igual que los pájaros a fin de atraer a su pareja, dice un estudio. Desde hace tiempo se sabe que los ratones varones emiten sonidos de alta frecuencia —imposibles de percibir por el oído humano— cuando detectan la presencia de ratones hembras, presuntamente como parte del proceso de cortejo.

Sin embargo, el nuevo estudio indica que esos sonidos son más complejos de lo que se pensaba. “Rápidamente se hizo evidente que estas vocalizaciones no eran chillidos aleatorios, sino canciones”, dijo Timothy Holy, uno de los investigadores. “Seguían un patrón, sonaban como el cantar de los pájaros”.

Para demostrarlo, los científicos divulgaron grabaciones de los sonidos, adaptados para el oído humano. Realmente suenan como el trino de pájaros.

El estudio fue realizado por el equipo de la Escuela de Medicina de la Washington University en San Luis. Si los resultados se confirman, los ratones integrarían la lista de los animales que cantan en presencia del sexo opuesto, como los pájaros, las ballenas, los pulpos, los insectos y posiblemente los murciélagos.

El hallazgo además podría facilitar el estudio del autismo y de otras enfermedades de incomunicación, dijo Holy, el autor principal del estudio y profesor de neurobiología y anatomía en la escuela de medicina.

El cantar de los pájaros y la manera como es usado y percibido por ellos, suele dar pistas de cómo el cerebro humano interpreta sonidos. Pero esos estudios se harían más fáciles con ratones, dijo Holy.

Si se comprueba que los ratones macho emiten canciones, los científicos deberán estudiar cómo se elaboran esos sonidos y si los ratones —como los pájaros— son capaces de aprender nuevos mensajes auditivos, dijo Peter Marler, un experto en comunicación animal en la Universidad de California en Davis.

Se sabe “sumamente poco” sobre cómo el cerebro humano aprende a percibir y procesar sonidos, añadió.

“No sabemos ni siquiera dónde empezar a buscar eso en el cerebro humano”, comentó. “Si se demuestra que los ratones aprenden canciones y que una parte del cerebro se encarga de ello, se abriría una nueva área de investigación”.


Escribiendo de cocina

El éxito de sus libros de cocina en todo el mundo ha convertido en multimillonario, en solo cuatro años, al británico Jamie Oliver.

El famoso chef ganó más de 2.6 millones de euros el año pasado, lo que le confirma como uno de los empresarios jóvenes más ricos del Reino Unido.

La compañía que encabeza, "Sweet as Candy", obtuvo en 2004 beneficios superiores a los 10 millones de euros, según The Sunday Times.

Oliver se ha convertido en una marca mundial, con una venta de 12.2 millones de ejemplares de sus recetas culinarias, que han sido traducidas a 23 idiomas.

Los ingresos del grupo que lidera proceden tanto de la venta de sus libros como de sus programas de televisión y de los artículos de cocina que también comercializa.

Oliver descubrió su instinto empresarial con solo 11 años de edad, cuando en el colegio alquiló las taquillas automáticas de sus compañeros de clase y las utilizó para almacenar y vender desde ellas dulces a otros alumnos.

El chef explota ahora su marca en la promoción publicitaria de productos como utensilios de cocina y vajillas, pero ha montado varias compañías que van desde una fábrica de pan hasta una empresa de alquiler de locales.



 
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