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Testigo de los fracasos
Si alguien quisiera escribir un
libro sobre los continuos fracasos de la selección de fútbol de
Australia para clasificarse a los mundiales de fútbol las tres últimas
décadas, el más adecuado sería Graham Arnold, asistente ahora
de Guus Hiddink y testigo de las continuas decepciones aussies.
Los fracasos de Australia para estar en un Mundial son una continua pesadilla
para el ex jugador Arnold, que ahora sigue vinculado con la selección como
ayudante del holandés Hiddink, nuevo seleccionador. Arnold está
convencido de que Australia esta vez logrará estar en el Mundial de Alemania
2006, 32 años después. Clasificarse sería cambiar el final
de un libro que se repite en la carrera de Arnold en la selección.
Jugó
56 partidos con la casaca amarilla, el primero de ellos con 22 años ante
Taiwan, en 1985. Su último partido con los socceroos fue el empate 2-2
ante Irán en Melbourne en 1997. Fue la hora más oscura para el fútbol
del país. Tras haber obtenido ventaja en Irán en el primer partido
del play-off de clasificación para Francia 1998, todo se arruinó
en casa.
"Tengo el firme convencimiento
de que vamos a pasar", dijo. Australia jugará mañana, 12 de
noviembre, en Montevideo, y la vuelta será en Sydney el 16.
Enamoran cantando
Los
ratones cantan al igual que los pájaros a fin de atraer a su pareja, dice
un estudio. Desde hace tiempo se sabe que los ratones varones emiten sonidos de
alta frecuencia —imposibles de percibir por el oído humano—
cuando detectan la presencia de ratones hembras, presuntamente como parte del
proceso de cortejo.
Sin embargo, el nuevo estudio indica que esos sonidos son más complejos
de lo que se pensaba. “Rápidamente se hizo evidente que estas vocalizaciones
no eran chillidos aleatorios, sino canciones”, dijo Timothy Holy, uno de
los investigadores. “Seguían un patrón, sonaban como el cantar
de los pájaros”.
Para demostrarlo, los científicos divulgaron grabaciones de los sonidos,
adaptados para el oído humano. Realmente suenan como el trino de pájaros.
El estudio fue realizado por el equipo de la Escuela de Medicina de la Washington
University en San Luis. Si los resultados se confirman, los ratones integrarían
la lista de los animales que cantan en presencia del sexo opuesto, como los pájaros,
las ballenas, los pulpos, los insectos y posiblemente los murciélagos.
El hallazgo además podría facilitar el estudio del autismo y de
otras enfermedades de incomunicación, dijo Holy, el autor principal del
estudio y profesor de neurobiología y anatomía en la escuela de
medicina.
El cantar de los pájaros y la manera como es usado y percibido por ellos,
suele dar pistas de cómo el cerebro humano interpreta sonidos. Pero esos
estudios se harían más fáciles con ratones, dijo Holy.
Si se comprueba que los ratones macho emiten canciones, los científicos
deberán estudiar cómo se elaboran esos sonidos y si los ratones
—como los pájaros— son capaces de aprender nuevos mensajes
auditivos, dijo Peter Marler, un experto en comunicación animal en la Universidad
de California en Davis.
Se sabe “sumamente poco” sobre cómo el cerebro humano aprende
a percibir y procesar sonidos, añadió.
“No sabemos ni siquiera dónde empezar a buscar eso en el cerebro
humano”, comentó. “Si se demuestra que los ratones aprenden
canciones y que una parte del cerebro se encarga de ello, se abriría una
nueva área de investigación”.
Escribiendo de cocina
El
éxito de sus libros de cocina en todo el mundo ha convertido en multimillonario,
en solo cuatro años, al británico Jamie Oliver.
El famoso chef ganó más de 2.6 millones de euros el año pasado,
lo que le confirma como uno de los empresarios jóvenes más ricos
del Reino Unido.
La compañía que encabeza, "Sweet as Candy", obtuvo en
2004 beneficios superiores a los 10 millones de euros, según The Sunday
Times.
Oliver se ha convertido en una marca mundial, con una venta de 12.2 millones de
ejemplares de sus recetas culinarias, que han sido traducidas a 23 idiomas.
Los ingresos del grupo que lidera proceden tanto de la venta de sus libros como
de sus programas de televisión y de los artículos de cocina que
también comercializa.
Oliver descubrió su instinto empresarial con solo 11 años de edad,
cuando en el colegio alquiló las taquillas automáticas de sus compañeros
de clase y las utilizó para almacenar y vender desde ellas dulces a otros
alumnos.
El chef explota ahora su marca en la promoción publicitaria de productos
como utensilios de cocina y vajillas, pero ha montado varias compañías
que van desde una fábrica de pan hasta una empresa de alquiler de locales.
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