Publicado el viernes 18 de noviembre de 2005 - Edición No. 822 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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LA VIDA EN FUCSIA

El mito del novio

Sonia Short

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A medida que crecemos, creo que a las mujeres nos toca ser más precavidas y hasta "misteriosas" en nuestros andares. También nos viene bien tener clarito eso de que “no es oro todo lo que brilla”. Así nació lo del "mito del novio".

Durante una tertulia femenina brotó el tema de una chica que anhelaba tener novio. Como aún no aprendo del todo a quedarme callada, sentencié: Díganle que disfrute de su soltería. Tener novio no es tan fácil como parece. Eso de conseguí novio = ahora seré feliz, es un mito.

¿Un mito? Okey, explico. Cuando pasas un buen tiempo sola, suficiente para que el recuerdo del último príncipe convertido en sapo te de más risa que otra cosa, tus días transcurren en un delicioso "tú con tú". Vas y vienes a tus anchas, disfrutas de tu tiempo y no das cuenta a nadie de tus actos. Enarbolas la bandera de "soy soltera a mucha honra" y, como dicen, gozas como una enana.

Lo curioso es que cuando ya te has acostumbrado a esto, aparece en el horizonte un galán. Según mi teoría, esto sucede porque en todo ese tiempo a solas creces como persona, te haces más segura, te sientes más feliz contigo y ¡esas buenas vibras atraen galanes! Entonces, le das un chance al insistente caballero. Inicias el escrutinio y las "pruebitas" para ver si es el adecuado y ¡chanfles! ¡recontra chanfles! El hombre no falla una, lo que te hace preguntarte ¿y si fuera él?

Ahora, aunque el tipo sea un manojo de virtudes, hay que aterrizar. Ninguna relación viene envasada en lata. Hay que trabajar por ella, invertirle tiempo. Eso de "felicidad instantánea, agítese antes de usar" es parte del mito. ¡Y eso es justo lo que te pone el mundo de cabeza! Tu tiempo ya no es 100% tuyo. Esas noches enteras devorando libros, viendo películas lloronas o chismeando con tus amigas se limitan.

Quizá los domingos de spa caseros no sean iguales; tienes que partirlos a la mitad porque el hombre quiere verte y no con la máscara de pepino en la cara. Para colmo, un día subes a la báscula y esta marca libras de más, producto de esas románticas salidas a cenar. ¡Auxilio! Tu cerebro te cuestiona y te dice, ¿realmente quieres todo esto?

Si el galán es de los buenos, antes de que las mariposas migren de tu estómago y sin tener todas las respuestas a mano, seguro que ni cuenta te darás cuando ¡zas!, que te pilla cualquier conocido agarradita de la mano en un restaurante o paseando por allí. ¡Lo que faltaba! ¿Comenzar a dar explicaciones? ¿Y si al final esto no resulta? ¡Aaahhh!

Así es. Embarcarse en una relación no es fácil. Dudas y te da "mello", como sucede con todo lo nuevo o desconocido. Por eso lo de "el mito". Mas, como dice el dicho "no hay mal que por bien no venga". De "cuajar" el asunto, tras el periodo de adaptación, es casi seguro que tu ya maravillosa existencia se transforme en una mucho más encantadora en compañía del dulcineo. Sí, a pesar de todo, hay que aceptarlo. Es lindo enamorarse.



 
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