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Picazón de la intimidad
Las micosis vaginales azotan a muchas mujeres sin importar raza o clase social y es importante prevenirlas y combatirlas. DR. EDGARDO GAITÁN
La micosis vaginal es una enfermedad conocida por casi todas las mujeres. En la mayoría de las ocasiones esta enfermedad es ocasionada por un hongo o levadura que se encuentra en la piel y cavidades corporales de todas las personas.
Dentro de las cavidades corporales y en nuestra piel se libra una batalla que nunca se acaba y en el que participan dos bandos: por un lado nuestras defensas naturales fortalecidas por una buena nutrición, actividad física regular y buenas costumbres higiénicas y por otro, microorganismos diversos como bacterias, virus, parásitos, etc. Normalmente existe un equilibrio con ligera ventaja para nuestras defensas que impide la proliferación de alguno de estos gérmenes en especial.
En ocasiones, nuestras defensas se debilitan como consecuencia de enfermedades como una gripe o tan serias como una leucemia o un cáncer o cuando se utilizan antibióticos de amplio espectro, que pueden matar bacterias.
Al morir las bacterias, los hongos, libres de competencia, se apropian del “terreno corporal” y su aumento comienza a producir síntomas que dependen de la localización corporal donde se ubican estos hongos.
En el caso de las mujeres, los hongos son habitantes normales de la cavidad vaginal. Los síntomas atribuibles a su multiplicación son: secreción genital y picazón.
La secreción vaginal tiene una apariencia parecida al queso blanco derretido y no tiene olor característico. Este se presenta en la entrada de la vagina, los labios menores y en ocasiones hasta en la región anal.
Debido a la inflamación del área genital, se produce malestar, irritación y franco dolor, incluso durante y después de las relaciones sexuales.
Suman millones las mujeres que sufren de esta alteración, y entre 5 al 10% de toda la población femenina padece episodios repetitivos durante sus años de vida sexual activa. No existen diferencias entre estratos socioeconómicos ni étnicos. Por lo demás, estas son mujeres generalmente sanas.
>Una curación con prevención
El tratamiento suele consistir en antimicóticos de aplicación vaginal en forma de óvulos o comprimidos o cremas.
Aunque para la mayoría de las mujeres la solución es tener en cuenta estos factores:
•No se recomiendan las “duchas vaginales” o “lavados de limpieza” pues esto deteriora la capa de moco vaginal que defiende de los hongos y otros microbios y debilitan las defensas locales del aparato genital.
•Use solamente los antibióticos bajo prescripción médica y nunca por mayor tiempo al indicado.
•Utilice los antimicóticos prescritos por su médico por todo el tiempo recomendado, no los abandone solo porque los síntomas han desaparecido.
•Incluya a su compañero sexual en el tratamiento, coordinando esto con su médico tratante.
•La nutrición adecuada, el ejercicio regular, descanso y sueño contribuyen a mejorar nuestro sistema inmunológico.
•Las ropas muy ajustadas o de telas sintéticas si se sustituyen por prendas de algodón pueden ocasionalmente favorecer mejorías a algunas mujeres
•Si es una infección micótica muy fuerte es importante realizar pruebas para descartar que esté ante una diabetes mellitus que se inicia y que usted desconoce.
•El autor es médico y director de la Escuela Para Diabéticos.
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