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La incansable
Susan Sarandon
Es hermosa y madura, aunque no recurre a cirugías
quitaarrugas; no le falta trabajo pero todo tiene que adaptarse a la escuela de
sus hijos; y la veremos pronto en una nueva película. Ferran Viladevall
| Los Angeles
En una ciudad donde la arruga lo
es todo menos algo bello, esta mujer de casi sesenta años es un ejemplo
de cómo vivir contracorriente. No ya por su conocido activismo anti-establishment,
sino por cómo ha conseguido mantener su carrera en la cúspide sin
necesidad de venderse a la prensa sensacionalista.
Según ella admite, es la
vida familiar al lado del también actor Tim Robbins-, llena de trivialidades
una de las fuentes de esa longevidad en el efímero mundo de la farándula.
Eso y papeles que dejan huella, claro. Como el que la actriz borda en Elizabethtown,
la última pieza de Cameron Crowe. Un drama cómico que estudia los
difíciles lazos familiares en situaciones de conflicto máximo como
la pérdida de un ser querido.
¿Por qué decidió
hacer el proyecto?
Porque
me gustó el personaje. Una mujer curiosa y divertida a la vez que interesante.
Una mujer a quien la triste noticia de la pérdida de su marido todavía
no ha hecho mella en ella y se dedica a hacer todo tipo de actividades para escapar
hacia adelante, para evitar lidiar con la noticia.
También me gustó
la historia. Cuando te imaginas que vas a tener una escena triste, te sorprende
con algo totalmente opuesto. Es como la vida, vaya.
Piensas que todo va a ir bien
y de repente te pasa algo como en la película y te hundes. En cambio, hay
veces que por ejemplo cuando tienes que decir a alguien que su perro ha muerto,
no puedes contener la risa. No sabes por qué, pero es como sale. Me gusta
esa idea de que no sabes qué va a salir.
En una entrevista reciente dijo
que le preocupaba que Cameron Crowe cortara más de su escena final por
temor a que perdiera la intención inicial. Para evitar sentirse así
y después de tantas películas, ¿hace algo para proteger su
actuación de los directores?
Eso no me importa. Es lo bueno.
Cada vez es como adentrarse a un mundo diferente con vocabulario nuevo y gente
nueva. Quizás puedas construir cierta cantidad de autoconfianza después
de trabajar durante muchos años porque has cometido tantos errores que
conoces el camino adecuado para evitarlos. Es la consecuencia de hacerse mayor,
en todos los aspectos. Te caes y te levantas tantas veces que al final tienes
la sensación de que todo te saldrá bien incluso cuando te encuentres
ante una situación difícil. Pero cada película es como empezar
de cero.
En
el caso de Cameron es además un tipo muy agradable. Siempre con la música
a todas partes. Muy entusiasta. Pero es muy específico. Ni se te ocurra
cambiar una palabra. Puedes contribuir con ideas y sugerencias, pero no hay que
confundirse con que es un rodaje de Bob Altman. Trabaja de una forma similar a
Billy Wilder con quién trabajé y que no dudaba en despedir a alguien
el primer día de rodaje si no seguía el guión a rajatabla.
En definitiva, como actriz, lo que tienes que hacer es someterte a la idea de
que el director es el que construye toda la pieza.
¿Cómo mantiene el
equilibrio entre seguir trabajando y disfrutar de sus hijos?
Procuro, por ejemplo, no aceptar
trabajos que caen en medio de la temporada escolar. Este año ha sido la
primera vez que me he ido, a Australia concretamente, para trabajar cuando hay
colegio. Fue porque mis hijos me animaron a aceptar el proyecto (Irresistible).
Pero tampoco fue muy largo.
Estuve fuera dos semanas, ellos
me visitaron durante una semana coincidiendo con la Semana Santa y me quedaba
entonces sólo otra semana antes de volver.
Ahora que hablamos de colegios,
acabo de pasar por la vuelta al “cole” y es terrorífico. Me
estresó mucho. Además Tim (Robbins) estaba todavía en Suráfrica
trabajando así que tuve que hacerlo todo sola. Me agobian sobre todo los
detalles, las pequeñas cosas. Algo que viene a colación en esta
película, por cierto, en la que vemos que si nos concentramos mucho en
esos pequeños detalles, al final puede que perdamos de vista la totalidad.
Como pasar tiempo con tus hijos y ver la tele con ellos o hablar con ellos mientras
les llevas al colegio. Porque es precisamente en esos momentos que la vida ocurre.
No son los eventos en sí, sino lo que pasa entre ellos.
¿Le han recriminado en
alguna ocasión sus hijos el hecho de que sea famosa?
Todos llegan a un punto, cuando
cumplen 10 u 11 años en el que les fastidia enormemente ser los hijos de
alguien famoso. No creo que importa qué tipo de famoso seas. Se empiezan
a preguntar si la gente que los rodea está con ellos por quien son sus
padres o por quienes son ellos. Temen ser utilizados. Imagínate que a esa
edad alguien te dice que tu madre está buena. ¿Te imaginas lo horrible
de la situación cuando precisamente en esa época pretendes pensar
que tus padres ni siquiera practican el sexo?
También les asusta el tema
del activismo político, especialmente ahora. Porque les molestaron mucho
e incluso yo recibí amenazas.
¿Qué les contesta
a sus hijos cuando sale el tema de la fama?
Entiendo que tenerme como madre
tiene que ser horrible, pero les pregunto que me digan en una escala del 1 al
10 lo importante que son los agasajos o ventajas que conlleva la fama de sus padres.
Y me dicen, un 8. Lo mismo para los problemas e incomodidades de llevar un apellido
popular. Y me dicen que un 5. Así que estamos 3 puntos arriba. No sé
que más decirles. Y la verdad es que toda la vida la gente te va a apreciar
por las razones equivocadas. Por los pechos que tienes, por el coche que conduces,
porque tienes dinero.
Tu trabajo, incluso sin una madre
famosa, es encontrar a la gente que te entiende. No va a haber muchos. Es difícil.
Pero una vez los encuentras tienes que agarrarte a ellos. Ese es uno de nuestros
trabajos en la vida.
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