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Cuando calienta el sol
El astro que más necesitamos para vivir es el que más daño nos puede causar. Especialistas recomiendan no exponerse sin un bloqueador con alto factor de protección. PATRICIA ARAMBURÚ
Es una realidad que el daño solar es acumulativo, y la dermatóloga Doria G. de Marchena nos lo recuerda. “Si bien es cierto que nos quemamos ahora y al principio nos gusta nuestro color de piel, pasados 20 a 25 años vamos a tener efectos negativos, pues no es hasta entonces cuando se empiezan a notar las consecuencias”, explica la doctora, quien afirma que el sol favorece al rápido envejecimiento, ya que la piel almacena en su capa más interna el daño acumulado a lo largo de los años.
Los especialistas recomiendan que desde los seis meses de edad se utilice la protección con bloqueador solar, ya que los primeros 18 años de vida son los más importantes para la prevención de enfermedades.
La sobreexposición a la radiación ultravioleta puede causar serios efectos en la salud, incluyendo cáncer de piel; y lo que más preocupa a la comunidad médica hoy es el aumento del número de casos de cáncer de piel en menores de 40 años, edad en que raramente se veían enfermedades producidas por el daño solar.
Un estudio reciente realizado por la Academia Americana de Dermatología, indica que uno de cinco estadounidenses desarrolla cáncer de piel en su vida, y la incidencia de melanoma, el tipo de cáncer más severo, está aumentando más rápido que cualquier otra forma de cáncer. Esto también se está notando en Panamá, donde la incidencia de cáncer de piel va en aumento.
Por su parte, el pediatra Meyer Megarci asegura que al transcurrir los años de exposición excesiva y continua del sol “este puede dañar irremediablemente las fibras cutáneas de elastina, produciendo pérdida de la elasticidad, arrugas y envejecimiento precoz”. Además, agrega, “sobre la piel de la mujer, especialmente durante el embarazo, puede producir manchas, aunque la mayor amenaza no es la estética sino el cáncer”.
>Tiempo de bronceo
“Mientras más blanco es el color de piel, mayor protección necesita ya que es más susceptible al sol; las pieles que se ponen rojas como un camarón cuando se exponen al sol y que nunca toman color son las que más riesgo tienen en un futuro de tener cáncer de piel”, explica Marchena, quien a su vez no recomienda a nadie asolearse, menos aún en las horas donde el sol está en su potencia de radiación.
“Desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde no se puede estar indiscriminadamente al sol”, explica y añade que “aunque se pongan el factor más alto siempre se van a quemar”.
Si decide recurrir a otros métodos para lucir bronceada, los especialistas recomiendan reemplazar el sol con las cremas o sprays autobronceadores, y no con las camas de broncearse ya que son también dañinas para la piel.
La dermatóloga enfatiza que aún cuando desee broncearse debe aplicarse bloqueador.
La mayoría de las personas no pueden juzgar la cantidad de exposición al sol que han tenido porque el efecto no se hace evidente hasta 12 a 24 horas más tarde. Si una quemadura grave ocurre, entonces el mejor tratamiento es un anti inflamatorio, como ibuprofen o aspirina.
>Bien protegida
El bloqueador solar constituye la primera línea de defensa contra el cáncer, pues disemina las radiaciones ultravioletas (UVA y UVB).
La mayoría de los bloqueadores protege contra la radiación ultravioleta UVB, pero pocos protegen contra la UVA que penetra más lentamente causando más riesgo de cáncer. Al adquirir un protector solar, lea la etiqueta donde indique contra qué tipo de rayos protege, y prefiera aquellos que señalan tanto UVB como UVA.
Los bloqueadores llevan la escala SPF, que significa “Sun Protection Factor”, (factor de protección solar). Mientras mayor sea el SPF, mayor será la protección para tu cuerpo.
Para saber qué bloqueador escoger, la dermatóloga explica que primero debe fijarse en su tipo de piel. Si se quema fácilmente y su piel se pone muy roja o inflamada recomienda utilizar una crema con factor alto, recomendable 50, pero mínimo de 30.
Pero recuerde que la prevención –no asolearse y evitar la exposición lo más posible– es la mejor medicina cuando se habla de quemadura solar o insolación.
>Consejos efectivos
Según los especialistas, es importante tener en mente lo siguiente a la hora de exponernos al sol:
Cuando sabe que se va a exponer al sol, protéjase con bloqueador solar con factor mínimo de 30 y trate de cubrir las áreas que se expondrán con ropa o sombreros.
No se exponga al sol por largo tiempo entre las 9 a.m. y 3:00 p.m., que es cuando los rayos solares están más fuertes.
Trate de utilizar cremas humectantes que incluyan factor de protección solar (SPF) con un mínimo de 15.
Aplique, tanto las cremas humectantes con protección, como los bloqueadores, antes de exponerse a la luz solar, para que se absorban.
Recuerde que es importantísimo reaplicar el bloqueador durante la exposición. “Cuando sudamos o nos mojamos, se escurren y pierden su efectividad. Es recomendable reaplicar la crema protectora cada cuatro horas; y si vamos a estar expuestos al sol, entonces reaplicar cada dos horas mínimo, especialmente en niños cuando nadan o sudan jugando”, explica la dermatóloga.
Existe un ingrediente en las cremas llamado PABA que puede producir reacciones alérgicas en muchas personas –especialmente en niños–. En caso de que esto ocurra, utilice productos que contengan otras sustancias bloqueadoras.
No utilice “aceleradores de bronceado” cuando tome sol, ni se exponga a las camas de bronceo.
Las radiaciones solares pueden producir reacciones de fotosensibilidad con algunas sustancias como el limón, refrescos o perfumes. Cuando sabe que va a recibir rayos solares, procure no tener contacto con estas sustancias.
En caso de que note alguna mancha o lesión sospechosa, consulte a su médico.
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