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Actitudes hacia el dinero
José S. Canto A.
joseca@cwpanama.net
Tu actitud más que sus aptitudes, es lo que al final determina su altitud. No recuerdo dónde o quién me dijo esto una vez, pero definitivamente tiene razón. No es lo que usted pueda hacer gracias a sus talentos, inteligencia y demás sino lo que piensa y hace en relación a ciertas cosas lo que realmente determina sus éxitos.
Cómo pensamos y actuamos en cosas de dinero tiene mucho que ver con nuestras actitudes y así lo constataron los autores Thomas J. Stanley y William D. Danko. Ellos estudiaron, durante más de diez años, las actitudes y los hábitos de cerca de 500 estadounidenses que tienen en su cuenta bancaria personal al menos un millón de dólares, es decir, millonarios. Ellos reflejaron el resultado de sus investigaciones en el libro El millonario de al lado.
Según estos autores la investigación comprobó que la gente que construye fortunas tiene un estilo de vida más bien conservador, opuesto a la gente que sólo sabe gastarlas.
Uno de los consejos básicos que estos autores aprendieron de los millonarios de verdad, es que todos ellos viven por debajo de sus posibilidades. No se trata de que no gasten, sino que gastan en función de una visión previsora y controlada.
Se preocupan mucho por tener independencia y control de su dinero más que por aparentar que tienen pese a que sí tienen dinero y bienes. El estatus no es una preocupación para ellos pues saben quiénes son y qué quieren en la vida.
Casi todos se han empeñado en trabajar para sí mismos en lugar de trabajar para otros. Esto es una cosa que debemos aprender y requiere que no pensemos en estudiar o mejorar personalmente para conseguir un empleo para toda la vida sino en buscar las formas en que logremos construir algo propio que nos libere de la obligación o necesidad de trabajar para otros.
Las personas que han llegado a ser millonarios, contaron los autores, siempre andan a la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios que les creen nuevas y buenísimas oportunidades de generación de ingresos.
Los millonarios separan negocios de asuntos personales. Separan el dinero del negocio del dinero propio. Hacer esto le facilita la toma de decisiones pues tienen una saludable distancia emocional del dinero del negocio .
Los millonarios buscan oportunidades de inversión y son creativos en este esfuerzo. Saben que poner todos los huevos en la misma canasta es peligroso, por lo que diversifican sus inversiones para reducir sus riesgos.
Los millonarios han entendido muy temprano que su negocio les debe pagar un salario o sueldo mensual fijo, el cual van aumentando o reduciendo en función del giro o resultados del negocio. Jamás “asaltan” la caja de su empresa sacando dinero fuera del salario. Todos ellos hacen que el negocio pague sus compromisos y por ello se empeñan en que el mismo goce de excelente salud, evaluándolo con frecuencia y tomando medidas correctivas, gracias a la distancia emocional que tienen del dinero que este genera.
Casi ninguno de ellos es consumista, pues entienden que un alto nivel de consumo no es sostenible ni económica ni financieramente en el largo plazo. El consumismo solo genera deudas e impide el ahorro. La frugalidad, el control de los gastos, la preocupación por generar altos ingresos y rentabilidad son características de estas personas.
Muchas personas me dirían, ah, pero qué me dices de la gente que como Alex Rodríguez, Michael Schumacher, Nicole Kidman, Britney Spears y otros que siendo jóvenes ya son multimillonarios. Sí, estas personas son seres excepcionales en sus campos de actividad, han tenido buenas rachas y, lo más importante, las han convertido en nuevas oportunidades, invirtiendo y controlando todo un estilo de vida, pagado por sus patrocinadores no por ellos. Gracias a su previsión e inteligencia al contratar asesores financieros competentes y honestos, al mirarse en el espejo de colegas que han dilapidado todo y al convencerse de que no es necesario vivir la vida que otros les tratan de imponer, sino las que ellos consideran las correctas y que en la práctica son las correctas, basadas en valores eternamente válidos, estas personas tienen sus vidas aseguradas por muchos años.
Definir quiénes somos, no parecer algo que no somos, nos ayuda mucho a controlar los arranques de consumismo y el frenesí de “estatus”. Mírese como administrador de recursos limitados, invierta sabiamente, deseche sus miedos y ahorre con inteligencia, sin privarse de las cosas que de verdad le hacen feliz.
El autor es asesor financiero personal
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