Armario 'vintage'
Ahora la ropa es como el vino, entre más añeja, más valiosa. Toda ropa fabricada antes de los años 70, tiene un valor agregado: es vintage. Las panameñas comienzan a caer seducidas por esta tendencia.
Ileana Pérez Burgos
Reese Witherspoon recogió su Oscar en un vestido Christian Dior, pero no de la última colección, sino uno que estaba guardadito desde 1955. Esa misma noche, en la alfombra roja, Jennifer López deslumbró con un vestido de Jean Dessès que tampoco era nada nuevo, lo compró en la tienda especialista en ropa vintage Lily et Cie y por él pagó la módica suma de 25 mil dólares.
En Panamá, el precio de lo vintage será mucho menos pero la tendencia es la misma y las adeptas crecen. Para su última entrevista en la revista Weekend, la modelo y presentadora de televisión Gabriela Moreno eligió una blusa de los años 70 que compró en la recién inaugurada tienda Espacio Vintage.
Sí, los centros comerciales se reproducen, las tiendas se inundan de ropa nueva y las mujeres consumen cada vez más... y al mismo tiempo se está poniendo de moda usar ropa del pasado. ¡Vintage, vintage! La palabrita aparece en todas las revistas y hasta en las etiquetas -estilo vintage-. Nos tiene afectadas, cautivadas y también algo confundidas.
Para ser exactas, la palabra vintage abarca toda la ropa que se confeccionó desde los años 20 hasta los años 70. Es decir, que tenga por lo menos 30 años de existir y pertenezca al siglo XX (cualquier pieza anterior, se considera antigua y de museo, lo cual quiere decir demasiado valiosa para usarse). La tendencia vintage valora la ropa de la misma manera que el vino: entre más viejo, más valioso.
"Le da un toque diferente a tu look", dice Gabriela Moreno. "Es una pieza única y un look retro siempre va a llamar la atención".
Muchas de estas piezas tienen mejor calidad que las modernas pues los textiles eran más fuertes y finos por lo cual los estampados aún conservan su color, y muchos de los acabados eran a mano, lo cual aumenta su valor.
Estas piezas se mezclan con las modernas: Un camisón de los 60 se lleva como traje de coctel; una chaqueta Chanel se lleva con jeans. Eso es lo in.
En Panamá, las tiendas donde pueden comprarse piezas vintage son pocas y de bajo perfil, aunque las personas que las buscan son de alto nivel o de la farándula. Otra alternativa es revisar el clóset de tu mamá, tía o abuela. A lo mejor te tropiezas con un gran tesoro vintage.
>Dónde hay 'vintage'
En Panamá las opciones son pocas. Solo existe una tienda especialista en ropa vintage, y una tienda de consignación cuya dueña maneja el concepto. Fuera de estas opciones, están las tiendas de ropa usada donde tal vez, con muchísima suerte, pueda encontrarse algo.
>Espacio Vintage
Kristina Foguel dice tener una adicción por las cosas vintage. Vivió tres años en Miami, durante los cuales estudió mercadeo de moda y trabajó como stylist, para lo cual recorría tiendas y mercadillos en busca de piezas especiales. Así fue acumulando piezas vintage de las cuales le fue imposible separarse y se las trajo todas a Panamá. Un día hizo limpieza en su armario y decidió sacar todo lo vintage que ya no le quedaba. Descubrió entonces un interesante mercado, desde aquellas personas que conocían el concepto hasta las que buscaban ropa para fiestas temáticas.
En febrero de este año, renunció a su trabajo de intérprete y abrió la tienda Espacio Vintage en el Casco Antiguo.
De dónde viene la ropa: Kristina viaja cada tres meses a Estados Unidos para recorrer mercadillos, tiendas vintage y de segunda, y state sales (ventas de posesiones de personas que han muerto o ancianas) rastreando piezas para su tienda. El resto del tiempo hace pedidos a través de internet.
Qué se puede encontrar: Antes de cada viaje, Kristina lleva en mente un concepto que inspira su compra. Por ejemplo, actualmente está cautivada por los nighties -camisones- de los años 70, que pueden llevarse como trajes o blusas. En esta tienda se encuentran sobre todo ropa de los años 70, pero también hay piezas de los 60 y algunos hallazgos de los 50. Hay ropa de mujer y de hombre, y accesorios como zapatos, carteras, bufandas, collares, correas.
Los favoritos: Kristina cuenta que las piezas favoritas de las clientas son los trajes y faldas wrap-around y las bufandas.
Ventaja: Toda la ropa en la tienda ha sido lavada. Si tenía manchas, fueron removidas, y si tenía costuras sueltas o zippers dañados, fueron arreglados. Todo está listo para usarse.
Precios: Van de los $12 a los $30.
>Promises
Rosalind Baitel inauguró la única tienda a consignación de Panamá (en San Francisco) hace cerca de seis años, estrenando un concepto muy popular en Estados Unidos. Aquí las personas entregan ropa que ya no usan, para la venta, la mayoría a beneficio de obras de caridad. El 60% de las ganancias es para la persona o la asociación benéfica, y el 40% es para los gastos operativos de la tienda. Enfatiza Rosalind que es un negocio en el que todos ganan, las señoras limpian sus clóset, la ropa le llega a personas que quieren vestir bien pero no pueden pagar más, y el dinero llega a obras de caridad.
Explica que se inició con la intención de seguir la tendencia vintage, pero lo que más busca su clientela -que es ante todo profesional- es ropa de trabajo. Así que la tienda se enfoca en eso, y la clientela vintage -unas 10 personas- está anotada en una lista y se les llama cuando llega una pieza de este tipo. Es decir, no todo en esta tienda es de esta tendencia.
"Una vez llegó una señora para poner a la venta una bufanda Hermés que le habían regalado hacía 20 años y que aún venía en su caja original", cuenta Rosalind. "Eso en e-bay vale $300, regálelo a su hija", le dijo a la señora. "Si yo creo que el precio que va a obtener es muy bajo, es preferible regalarlo a alguien que lo aprecie o guardarlo", comenta. Ella asegura que en Panamá hay muchos armarios que guardan piezas vintage, en general, las personas comprenden su valor y las conservan.
Aquellas piezas vintage de mayor valor, que no llegan a venderse en la tienda, Rosalind las envía a Estados Unidos para ser vendidas en internet.
De dónde viene la ropa: La ropa viene de los armarios de mujeres de alto poder adquisitivo, en su mayoría vinculadas a organizaciones benéficas. Antes de ponerse a la venta, la ropa es seleccionada por Rosalind y sus asistentes. Debe ser ropa que pueda verse a la moda, aún cuando sea vintage.
Qué se puede encontrar: En general se encuentran marcas reconocidas como Benetton y Custo Barcelona, y piezas de diseñador como conjuntos Chanel, trajes Oscar de la Renta, sacos Pucci y pañoletas Dior. También hay piezas de hombre y accesorios como carteras, collares y lentes de sol.
Los favoritos: Según Rosalind, entre lo vintage, las piezas de piel se van enseguida, aunque las mayoría prefiere venderlas por internet. Otros favoritos son los accesorios. Tiene una clienta que colecciona lentes de sol vintage y otra que busca carteras.
Ventaja: La ropa está en buen estado y bien cuidada.
Precios: Los precios van de los $15 a los $100 (por ejemplo, un conjunto Chanel). A medida que pasa el tiempo, el precio de la pieza se va rebajando.
>Tiendas de segunda
La opción menos especializada, y también menos cómoda, son las tiendas de ropa de segunda. Los conocedores mencionan a la Feria Americana en Calidonia, y El único en Tumba Muerto. Kristina y Rosalind consideran que la búsqueda de algo vintage de calidad y en buen estado en un sitio como estos puede tomar horas para tal vez conseguir una pieza -o ninguna-. El stylist Roberto Bonner ha encontrado piezas en la Feria Americana, y la stylist Elle Snow compró unas botas vaqueras blancas en El único. Pero, en buena medida, es cuestión de suerte.
>En internet
Existen cientos de tiendas vintage en Estados Unidos de las cuales se puede comprar vía internet. Una de las más famosas entre las chicas de Hollywood es The Paper Bag Princess, especialistas en vintage couture: www.thepaperbagprincess.com. Tiene una tienda virtual y también subasta en e-bay.
>En el extranjero
En otros países la onda vintage está bien establecida. Puedes encontrar tiendas especializadas, sobre todo en grandes ciudades como Nueva York y Los Ángeles; y hacer rastreos en mercados de pulgas y tiendas de consignación o de ropa de segunda (los llamados thrifts stores).
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