Postura al día
El dolor de cuello y hombros son algunos de los problemas más frecuentes entre los profesionales por lo que se debe tener en cuenta ciertos factores para evitar 'darle la espalda' al dolor laboral.
La higiene postural consiste en adoptar posturas y realizar movimientos o esfuerzos de forma que la carga para la columna sea la menor posible.
Una misma actividad se puede efectuar utilizando el propio cuerpo de distintas maneras, pero si se realiza respetando ciertas normas posturales y ergonómicas, se consigue reducir la carga que soporta la espalda durante las tareas diarias y aumentar la seguridad del trabajo, previniendo muchos problemas de salud.
Es lo que afirman los expertos de la Fundación Kovacs y de la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo del Instituto de Salud Carlos III, en Madrid, que sugieren seguir una serie de normas básicas para "trabajar sin lamentar".
>Erguido para toda la vida
Las causas principales de dolor de espalda laboral son mecánicas, por sobreesfuerzos y malas posturas. La mujer corre más riesgo de sufrir dolores de espalda porque tiene poca musculatura en la espalda.
Para prevenirlo, los especialistas recomiendan abandonar los hábitos nocivos, mantener un peso adecuado, hacer deportes que fortalezcan la musculatura de la espalda, como la natación, y practicar estiramiento cada 2-3 horas durante la jornada laboral.
Tanto si trabaja la mayor parte del tiempo de pie, como sentado, lo ideal es mantener una postura erguida, con la espalda recta, alineando las distintas partes del cuerpo. Para ello la clave consiste en mantener la cabeza levantada.
>La postura más saludable
El trabajo sedentario mal concebido ocasiona estrés en los músculos de la espalda, lo que hace que ésta duela y se canse, y además causa estrés de un lado de los músculos del cuello y hombros, lo que puede ocasionar dolores de cabeza, cansancio y un dolor en los hombros e incluso extenderse hasta las manos.
Las molestias en los músculos de la región superior del cuerpo pueden deberse a un escritorio demasiado elevado.
Es necesario controlar la altura del escritorio, regulando la silla si no se puede ajustar la mesa, vigilar y cambiar si es necesario la altura y posición del respaldo del asiento, para ampliar el espacio previsto para las piernas.
Si su jornada se desarrolla delante de un monitor, su espalda debe permanecer recta, su asiento regulado, la iluminación debe ser natural, la pantalla no debe mostrar reflejos y la distancia de los ojos al ordenador debe ser de 40-45 centímetros.
La pantalla debe situarse frente a los ojos, no a la izquierda ni a la derecha. Hay que corregir las posturas incorrectas ante el monitor, como la inclinación excesiva, la rotación lateral de la cabeza o la inclinación del tronco hacia delante.
El teclado debe estar bajo, para no levantar los hombros, o debe apoyar los antebrazos en la mesa. Las muñecas y los antebrazos deben estar rectos y alineados con el teclado, con el codo flexionado a 90 grados.
Además conviene colocar en un radio de 75 centímetros los objetos que utilice frecuentemente, como el teléfono y el teclado, y a más distancia los que utilice menos a menudo, como la impresora. Así cambiará de posición cada cierto tiempo.
Considere utilizar una silla ergonómica en la oficina y seguir los consejos de los expertos para que los daños a su espalda no le traigan consecuencias en un futuro.
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