Hombres en evolución
Carlos Leiro y Eugenio Meléndez
Estos dos sicólogos llevan años dirigiendo terapias sobre masculinidad en la sociedad panameña. Ahora unen esfuerzos en un grupo de apoyo donde los hombres podrán a aprender a ser mejores.
Ileana Pérez Burgos
A los cómodos sofás del consultorio, de luz cálida y templada temperatura, en San Francisco, los hombres llegan, uno a uno, con preocupaciones muy parecidas: confundidos sobre cómo comportarse con los hijos, presionados para hacer más dinero y agobiados por las quejas de falta de afecto de sus parejas.
El terapista Carlos Leiro -quien ha realizado estudios desde masculinidad hasta pedofilia- los escucha y al mismo tiempo considera que tal vez varios de estos hombres se beneficiarían de hablar unos con otros.
Mientras tanto, en San Miguelito, en un ambiente más sencillo pero igualmente terapéutico, hombres sentados en sillas plegables en un salón del Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada (CAMM), exponen problemas similares a los de los pacientes de Leiro, aunque su realidad sea muy distinta. El sicólogo Eugenio Meléndez facilita la conversación y la terapia a la cual la mayoría llegaba por obligación, luego de ser acusados de maltrato intrafamiliar.
Tanto Leiro como Meléndez llevan años trabajando el tema de la masculinidad en la sociedad panameña. Han escrito libros e informes, han ofrecido asesorías y han dirigido grupos y dictado charlas. Ante todo, han trabajado directo con el hombre, individualmente y en grupo, y conocen de primera mano lo difícil de ser hombre en esta sociedad; la presión que existe por cumplir con valores establecidos que no son necesariamente los que traen el bienestar.
Por ello, desde que se conocieron estos dos sicólogos en 2000, comenzaron a conversar sobre la posibilidad de crear un grupo de hombres -siguiendo movimientos similares que se llevan en otros países desde hace 20 años- donde poder sentarse a conversar sobre sus inquietudes y aprender a ser mejores.
Finalmente, el primero de estos grupos se inició formalmente el miércoles pasado en la Clínica Transiciones.
En plena crisis
La mujer descubrió que tenía alas e igual libertad para moverlas que el hombre y comenzó a elevarse. Su rol dentro de la sociedad comenzó a cambiar: ahora trabaja igual que él, provee económicamente a la familia también, se educa incluso más que el hombre, y todavía se espera que se encargue del hogar. Asimismo, espera cambios de los hombres en su vida, sea su pareja, su hermano, su compañero de trabajo o su jefe.
Esto no solo cambió el rol social de ellas, sino también de ellos. Pero mientras a la mujer se le presta atención y apoyo para que continúe su camino hacia la igualdad, al hombre poco se le atiende sobre el proceso de cambio que ha iniciado.
"El hombre de este momento está en una crisis real", explica Meléndez. "Hombres a quienes de repente las reglas del juego les cambiaron y no saben qué hacer, cómo comportarse frente a mujeres que se han masculinizado. Las mujeres ahorita mismo juegan billar solas, van solitas a tomar tragos, están haciendo lo que los hombres antes hacían y muchos hombres tienen ahora temor de cómo comportarse".
Los hombres encuentran que se invalidan creencias que tenían como "el que tiene dinero manda", lo que implicaba que ellos mandaban, pero ahora la mujer puede ganar igual o más que un hombre.
"Por un lado las mujeres quieren que seamos más responsables y tiernos, pero a la vez hay componentes de la masculinidad tradicional que también son solicitados", agrega Leiro. "Y la forma tradicional de ser hombres dificulta que los hombres puedan expresar libremente sus emociones, dificulta que los hombres puedan mostrar vulnerabilidad, tiende a llevar al hombre a traducir las emociones en ira".
Para Meléndez, quien trabaja directamente con hombres agresores, la violencia actual es reflejo de esta crisis pues es la reacción del hombre ante un cambio que no sabe cómo manejar. Entonces, hay que crear mecanismos para manejarlo adecuadamente.
"En términos de la masculinidad, las sociedades en Occidente estamos en una especie de transición. No sabemos exactamente cómo tenemos que ser, ya no funciona como éramos antes", comenta el especialista.
Eso es lo que busca el grupo "Solo para hombres", abierto a todo hombre y que al reunir el trabajo de estos dos profesionales también une a diferentes grupos sociales y económicos de la sociedad panameña.
"Es un programa que tiene la intención de hacer reflexiones constantes y permanentes sobre esto: qué somos, qué podemos ser, cómo podemos mejorar nuestra forma de ser hombres", dice Meléndez.
"No se necesita un grupo, se necesitan probablemente 100, 200 grupos para poder reflexionar por qué los hombres no tenemos ese espacio", agrega Carlos Leiro. "Donde podemos reunirnos es en la cantina, jugando béisbol o en el billar. Prácticamente, no hay espacio".
El grupo se reunirá todos los miércoles y trabajará en ciclos de 12 sesiones que tratará un tema diferente cada vez, sea pareja, sexo, hijos, trabajo.
Sí quieren ayuda
Por tradición, se cree que el hombre es sumamente reacio a pedir ayuda, sea de salud física o mental, y espera hasta las últimas consecuencias para ser atendido. "¿Por qué viene un hombre a terapia? Porque no tiene más remedio", comenta Leiro sobre lo que se comenta entre sicólogos, pues no vienen porque quieren, sino por obligación.
Sin embargo, Eugenio Meléndez hace una semana presentó los resultados de un proyecto sobre los servicios de salud sexual y reproductiva para hombres, en el cual fue asesor para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y descubrió que esta creencia es en buena parte un mito.
"La gente que yo creía que no quería atención era la que estaba solicitándola desesperadamente", cuenta Meléndez. "Los buseros nos exigieron que hicieran una clínica y que les diéramos atención. O sea que el mito de que los hombres no se quieren atender estaba allí y salud no los atendía y estos hombres -como un montón de otros hombres- están diciendo a gritos 'necesitamos un espacio ya sea de atención de salud, ya sea de reflexión". En este sentido, Eugenio cree que la mujer -la cuidadora por excelencia- juega un papel importante en lograr que el hombre llegue a buscar atención o reflexionar.
"Las mujeres van a empujar a los hombres a ir a estos espacios de crecimiento", dice Eugenio.
Mientras, Leiro considera que el hombre también tiene que asumir su responsabilidad de cambiar y de buscar la mejor manera de lograrlo. Calificó de injusta la opinión de algunos que dicen que las mujeres son las que crían hombres machistas.
"El machismo como tal es una estructura social creada por hombres", comenta Meléndez. "Las mujeres en esta estructura han reproducido los valores que los hombres establecieron, parte del asunto no es culpar sino es responsabilizar". Añade que los hombres tienen mucho temor a la soledad y, por eso, en ocasiones establecen relaciones de pareja inadecuadas. Para evitar esto, es importante que aprendan a cuidarse solos.
"Asumir la responsabilidad ellos mismos de su propia vida, porque hasta determinada edad somos niños que nos están cuidando constantemente. No hemos sido capaces de cuidarnos nosotros", comenta el sicólogo.
Lo que el grupo 'Solo para hombres' busca es un espacio de diálogo donde no sea el facilitador el que logre el cambio, sino la fuerza del grupo. Se trata de aprender a ver la masculinidad de una manera distinta. "Estamos tan acostumbrados a tener estos lentes puestos que ni sabemos que los tenemos", explica Leiro. "La idea es que nos quitemos los lentes y veamos qué es lo que hay...".
El conflicto entre hombres y mujeres no desaparecerá, señala el sicólogo, pero hay que cambiar la manera en que se maneja.
"En la medida en que la mujer se va educando más, va siendo más abierta a todo, incluso a la salud mental, va accediendo a mejores puestos... Ella va, lógicamente, a reclamar un trato más humano y va a haber otro tipo de conflicto en la pareja", explica Leiro. "No se trata de que deje de haber ese conflicto, sino de que el conflicto sea creativo y las cosas cambien para bien".
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