Publicado el viernes 9 de junio de 2006 - Edición No. 849 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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Adiosito Chelle

Julieta de Diego de Fábrega
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Ya todos ustedes saben que conocí a Chelle un día X hace más de 10 años y que automáticamente hicimos clic. La admiro muchísimo. Es una persona sensata, honesta y trabajadora. Anda por el mundo diciendo que todo le da pena –en Latinoamérica sinónimo de vergüenza, según el Diccionario de la Real Academia- pero es una líder nata.

Nació con esa magia especial que pocas personas tienen, que le permite guiar, orientar y enseñar con una eficacia nunca vista. Es sensible y, por consiguiente, logra siempre ver más allá de lo obvio. Quizá fue esa cualidad la que la llevó a desarrollar una carrera excepcional en el diario La Prensa.

Lo que empezó como un modesto trabajito independiente en Aprendo –Leo en sus tiempos- evolucionó hasta llevarla a la cabeza del Departamento de Suplementos, el cual creció con ella –en productos y gente- y gracias a su visión y compromiso trabaja como un relojito suizo.

Sería injusto con Chelle seguir listando sus funciones dentro de La Prensa, ella es mucho más que un título dentro de un organigrama: es una persona completa. Por razones personales de mucho peso Chelle ha decidido separarse temporalmente de su cargo y antes de que partiera la empezamos a extrañar, y hablo en plural porque sé que es un sentimiento compartido.

Yo, personalmente, voy a extrañar los almuercitos robados a su apretada agenda que resultaban un oasis en el tormentoso ir y venir de cada día, y en los que podía librarme de la responsabilidad de ordenar, pues ella siempre sabía qué era lo más rico en cada lugar. No entiendo cómo alguien que pese 55 libras puede saber tanto de comida, pero esa es Chelle. Había días en que los encuentros duraban 15 minutos, pero el tiempo resulta irrelevante cuando uno lo que necesita es un par de oídos que escuchen con atención.

Me permití usar ‘adiosito’ en el título, aunque no estoy muy segura de que sea un diminutivo aceptado por la Academia, porque no me resigno a que sea un adiós grande y completo. Quiero que sea una despedida temporal, porque tanto talento no se puede dejar por ahí tirado y pronostico que todos los que alguna vez fuimos sus pupilos seguiremos atormentándola con nuestras dudas y preguntas, aunque esté en casa. Pronostico también que me va a regañar por esta pieza, que mantuvimos oculta hasta su partida para que no la ‘boicoteara’, pero como ya no es la ‘jefa’, qué más da.

No me acuerdo de haber visto a Chelle jamás perder la chaveta. Cada vez que tenía un problema se estresaba, se atormentaba y en algunos casos sufría, pero su respeto por el género humano afloraba en todo momento. Jamás un grito, un insulto ni una pataleta. Firmeza de carácter: siempre. Humildad: en todo lo que hacía.

Pienso que a raíz de su partida perderé a una jefa ecuánime y justa, mas no a la amiga. ¡Gracias a Dios! A esa la conservaré hasta que seamos viejitas, se nos olvide qué desayunamos y salgamos a la calle con las etiquetas de la ropa por fuera. A esa la seguiré raptando de vez en cuando para darle lata con algún llanto que tenga atravesado o para celebrar los eventos importantes de mi vida.

‘Suplementos’ seguirá caminando con paso firme porque ella deja un equipo de primera que jamás olvidará sus enseñanzas y que en aras de honrar a su maestra continuará creando como ella quisiera. Nos repondremos de su ausencia porque nos deja bien preparados y cuando regrese la recibiremos con los brazos abiertos y el corazón alegre.

Creo que de eso se trata una carrera, de hacer lo mejor posible en todo momento, de entregarse en cuerpo y alma, no sólo a un puesto, sino también a las personas que forman parte del equipo. Trabajar para Chelle y con Chelle fue para mí una experiencia enriquecedora y creo que hablo por todos aquellos que alguna vez la tuvieron como jefa.

Chellita, te vamos a extrañar, no te olvides de nosotros.


 
 
 
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