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| BUZON DE ELLAS |
Aclaración
En el último suplemento de Ellas, la periodista Gail Jammal, en su reportaje ‘El oxígeno lo cura’, hace una aseveración que dice ‘el primer centro de medicina hiperbárica y subacuática de Panamá en el hospital San Miguel Arcángel’. Esto no sólo no es cierto, sino que ha afectado, desde que se publicó, al Hospital Nacional, que ofrece el mismo servicio desde 1997, ya que la periodista indicó que este equipo encontró un espacio decisivo en la comunidad científica panameña (primer párrafo) ya que Panamá no contaba con ninguna sede que les diera atención especializada (quinto párrafo), y esto no es cierto.
La medicina hiperbárica en la República de Panamá tiene una nutrida historia de casi 100 años. Tiene sus inicios con la construcción del Canal de Panamá por Estados Unidos.
Durante la construcción del Canal muchos trabajadores que sufrieron la enfermedad por descompresión se vieron beneficiados con el tratamiento con oxígeno presurizado utilizando una cámara hiperbárica de cuatro plazas construida en 1903 por la compañía Berkeley Steel Construction Company. Esta cámara hiperbárica, que llegó a conocerse como la ‘Panama Chamber’ (Cámara Panamá), es considerada la cámara hiperbárica más antigua del mundo.
Aún hoy, por encontrarse en excelentes condiciones, sigue en servicio en el Centro Hiperbárico de la Escuela de Medicina Aeroespacial en la base aérea Brooks, Texas, en EU, desde 1967.
Desde hace muchos años y en la actualidad el Canal de Panamá cuenta con dos cámaras hiperbáricas. Una instalada sobre barcaza que puede movilizarse al lugar de un accidente subacuático y otra en proximidad de las esclusas de Miraflores. La ACP cuenta con personal altamente calificado para el manejo de accidentes por descompresión.
El gobierno de Panamá, con las desaparecidas Fuerzas de Defensa, instaló su propia cámara hiperbárica multiplaza en Amador en la década del 80.
Posteriormente, la medicina privada panameña incursiona en la oxigenación hiperbárica con el Hospital América (1996), luego fue el Centro Médico Paitilla (1997) y desde ese año a la fecha en el Hospital Nacional.
El Hospital Nacional inaugura el Centro Nacional de Medicina Hiperbárica en 1997 con la puesta en funcionamiento de una cámara monoplaza. Dos años después, debido a la alta demanda de este servicio, se adquiere una cámara monoplaza adicional.
El Centro Nacional de Medicina Hiperbárica ha estado, desde su inicio, bajo la dirección y organización del Dr. Ramiro Da Silva, especialista en medicina interna, medicina hiperbárica y subacuática. Han colaborado con el centro los doctores Guillermo Arana, cirujano general y especialista en medicina hiperbárica y el doctor Manuel Abood, pediatra y especialista en medicina hiperbárica. Todos ellos entrenados en el hospital Hermanos Almejeiras de La Habana, Cuba.
Dr. Frederik Medrano
Director Médico del
Hospital Nacional
Del escritor
La periodista Marilina Vergara escribió un artículo en Ellas (30 de junio) sobre mi novela, dedicada a niños y jóvenes, Las gracias y las desgracias de Chico Perico, en la cual destaca la importancia que tiene este género para la juventud y el mundo infantil panameño. Además de este mensaje, como es propio de su estilo de crítica literaria, la nota destaca el carácter y el estilo de la escritura de esta obra.
Como autor agradezco la atención de Ellas, y principalmente el aporte que hace Marilina.
Changmarín
Santiago de Veraguas
Vale la pena esperar
Gracias por tener un espacio como La Vida en Fucsia, en donde algunas, por no decir todas, nos sentimos tan identificadas. Lo publicado el viernes 30 de junio me llegó mucho, puesto que soy una profesional de 28 años y me pasa exactamente lo mismo. Mis amigas y ex compañeras de la universidad -una tras la otra, embarazadas y sin pareja- y mi familia me decían: ‘Que el tren te va a dejar, cuando los quieras tener ya no vas a poder’ y así muchas cosas más. Pienso que a la que le tocó, bueno, a echar para adelante, pero también pienso que a las mujeres como nosotras, que pensamos que esto es más serio, deberían de agradecernos y elogiar nuestra manera de pensar.
Saludos,
Ruth Marín |
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