Publicado el viernes 14 de julio de 2006 - Edición No. 854 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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FINANZAS
Codependencia hacia una empresa

José S. Canto A.
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Las personas crean, consciente e inconscientemente, lazos psicológicos con la empresa en que laboran. Hoy los cambios del mundo de los negocios -y la velocidad de éstos- nos llevan a repensar el vínculo empleado-empleador. Ahora existe la noción de que los empleados son ‘temporales’ y no es realista pensar en cultivar una identidad a largo plazo con la empresa en donde trabaja. No decimos que no trabaje o que sea desleal con la empresa. Por el contrario, esto tendría importantes repercusiones en el empleado y para la empresa que considera se le debe lealtad y compromiso.

No obstante, ya no tenemos que definir quiénes somos en función de dónde trabajamos; ya no tenemos que poner toda nuestra energía emocional o psicológica en la canasta de una única empresa. Hoy es ilusorio pensar que tenemos que complacer al jefe de turno, darle todo a la empresa y no pensar en que tenemos que cuidar nuestra vida familiar, nuestra autoestima, identidad y definir el propósito de nuestras vidas.

La codependencia no es sana, es condicionar nuestra vida y acciones a la vida y acciones de una empresa. Por ejemplo, dejar de pensar en nosotros por vivir en función de la empresa o pensar que nos toca asumir sus problemas como nuestros.

La codependencia hacia una empresa hace que muchas personas tramen una sofisticada ideología para justificar su decisión de permanecer en ella, pese a que no les va bien, les tratan mal o que ya no tienen ningún futuro en ese lugar de trabajo. Por ejemplo, no toman vacaciones ni se quieren jubilar pues no conciben su vida sin la empresa. Se perjudican a sí mismos y a la empresa, pues no hay aportes nuevos, sino un intento permanente de mantener el status quo y garantizar su ‘seguridad emocional’.

Dice un experto en Desarrollo Organizacional que ‘el fenómeno de la codependencia de la empresa ha sido una piedra angular de los pasados 50 años de estrategia de recursos humanos. Las empresas han tenido planes de prestaciones, símbolos de categoría, planes de beneficio grupales, clubes sociales, sistemas de compensación y ascensos, y otros, que han fomentado, y aún hoy fomentan, la atadura de los empleados a las empresas’. Estas ideas están cambiando y muchas empresas han recortado sus planes de beneficios para los empleados.

La consecuencia más visible de la codependencia es que muchos empleados pierden valiosas oportunidades en otras empresas, pues hay tal grado de dependencia emocional y social que no se conciben como personas individuales.

Defínase por su trabajo, no por el lugar o la persona para quien trabaja. No ponga una raíz primaria en la empresa para sentir que usted es importante o para salvaguardar su autoestima. Genere y mantenga activo un sistema de raíces anclado en su familia, amigos, comunidad, profesión o en el lugar que le nutre espiritualmente.

Así, si usted pese a todo su ‘amor’ por la empresa, pierde su trabajo, le resultará mucho más fácil ‘procesar’ el duelo y seguir adelante.

No se aferre a la idea de que usted y su empresa son idénticos. Tome sus vacaciones, aprenda no solo de su trabajo, sino también de experiencias externas a él. No piense que usted será el salvador de su empresa, trabaje a conciencia, pero no se aferre a su puesto.

Si cree que no le pagan suficiente o bien, entonces busque otro trabajo. Ya no vale la idea ‘antigua’ de que si mantengo un desempeño apropiado y una conformidad con la cultura de la empresa puedo contar con que permaneceré empleado hasta que yo decida irme o me toque jubilarme. La nueva realidad impone la competencia generada por la globalización, y las empresas deben pensar en motivar al trabajador sin crear codependencia. Manténgase flexible, actualizado y presto a cambiar, y piense en construir un fondo de emergencias, ahorrar, reducir sus deudas, formar un capital ahora que aún tiene un empleo.

• El autor es asesor financiero personal


 
 
 
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