Publicado el viernes 28 de julio de 2006 - Edición No. 856 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
La vida en fucsia
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
Sólo para ellas
Sociedad
Sin votos sexistas
PUBLICIDAD

Desde hace unos meses los jueces en todo México han cambiado el tradicional libro de bodas, el mismo que han usado durante 147 años, por una versión muy lejos de la femenina figura frágil. Están optando por versiones que ponen énfasis en la igualdad y el apoyo mutuo, reflejando el poder creciente de las mujeres en un país que sigue luchando contra las actitudes machistas.

‘Como padre de una hija a mí no me gustaría que el juez del registro le dijera que es la parte más débil del ser humano y someterla a los pantalones del marido’, dijo Salvador Mendoza, un juez civil en la ciudad de México que en 2001 dejó de leer a las parejas los antiguos votos matrimoniales, una oda al matrimonio de 537 palabras, que eran considerados progresistas y avanzados hace 147 años cuando fueron redactados por Melchor Ocampo, un abogado, científico y político liberal mexicano.

Entre otras cosas, los votos dictaban que el esposo debía tratar a la mujer con la ‘benevolencia generosa que el fuerte debe al débil’ y que la esposa debía ‘evitar despertar la parte más brusca, irritable y dura del carácter’ de su esposo.

‘El matrimonio civil, aunque la Constitución mexicana dice que somos iguales, coloca a la mujer en una posición muy desventajosa frente al hombre que la reconoce y obliga o somete a la mujer a la reproducción, al cuidado de la casa y a una situación que no está de acuerdo con la realidad del país ni los avances que se han obtenido en el tema de los derechos de la mujer’, dijo Teresa Ulloa, presidenta de Defensoras Populares, una organización en defensa de los derechos de la mujer que ayudó a cuestionar los votos usados en las ceremonias.


Reactivar un género de siglos

De todos es conocido la crisis de audiencia que sufre la ópera; ante ello, la Ópera Metropolitana de Nueva York está organizando una revolución musical con el fin de acercarla a un público más amplio.

Una terapia de rejuvenecimiento, a juzgar por los ambiciosos proyectos para la temporada anunciados por el nuevo gerente de la Met, Peter Gelb. Los planes, para algunos atrevidos y revitalizadores y para otros arriesgados y comercializadores, incluyen el encargo de nuevas producciones a directores de cine y teatro con el fin de refrescar un género musical con varios siglos de historia a cuestas.

‘La Ópera Metropolitana debe adaptar sus métodos a las condiciones que prevalecen en la actualidad’, dijo Gelb, ex presidente del sello Sony Classical, que asumirá oficialmente su nuevo cargo en la Met en agosto próximo.

La próxima temporada trae el clásico Madame Butterfly, bajo la dirección del cineasta Anthony Minghella y El primer emperador, obra dirigida por el realizador Zhang Yimou.

‘Sacudir’ a la Met también implicará, según los planes de su nuevo gerente, atraer a la clase media profesional a su monumental sala de 4 mil asientos, mediante la reducción del costo de su entrada más económica, de 26 a 15 dólares.


Sin escolaridad

Más de 28 millones de niñas se ven obligadas a trabajar para subsistir en India y Bangladesh, lo que impide a la mayoría de ellas acudir a la escuela, informó la organización no gubernamental Intervida.

Esta ONG recordó que, según cifras de la Organización Mundial del Trabajo, en Asia hay 153 millones de menores trabajadores, de los que 46% son niñas, muchas de ellas obligadas también a atender a sus hermanos menores y las labores de sus casas.

La ONG señaló que en Bangladesh, de las alumnas de un centro 63% trabaja en el servicio doméstico, 20% en fábricas insalubres y las restantes en la recogida de basura o la limpieza de verduras en los mercados.

Según Intervida, cuando los padres con falta de recursos tienen que optar por escolarizar a algunos de sus hijos, escogen a los varones, mientras las niñas deben ganarse la vida con un empleo o atender las casas.

Por este motivo, las escuelas en Bangladesh y la India de esta ONG tienen los horarios adaptados al trabajo de los menores, para permitirles acudir a clase, o son los profesores los que van a sus casas para que puedan continuar sus estudios. La India es uno de los pocos países del mundo donde la población femenina es menor que la masculina, debido a los abortos selectivos de fetos femeninos, el infanticidio de niñas y la mayor mortandad de las menores, a las que los padres atienden menos que a sus hermanos, según organizaciones locales de defensa de los derechos humanos.


 
 
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2005