Publicado el viernes 28 de julio de 2006 - Edición No. 856 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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EL PERSONAJE
Paul Hoeffel
El hombre enlace

Un ciudadano estadounidense que habla perfectamente el español es el encargado de unir el trabajo multilateral de la ONU con las necesidades de una zona de América Latina y los proyectos de los gobiernos.

Lineth O. Del Cid T.
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Al terminar sus estudios universitarios en Boston, Paul Hoeffel decidió descubrir la política y el desarrollo de las tierras allende el sur de su país. A inicios de la década del 70, el joven licenciado llegó a Centroamérica y Panamá siguiendo la travesía hasta llegar a Chile y Argentina, donde decidió darle sentido a su título de periodista.

El hoy jefe de la Oficina de Información de las Naciones Unidas para México, República Dominicana y Cuba, se recuerda en 1972 siendo corresponsal para diversos diarios estadounidenses, como el Boston Globe, en Chile, años antes del derrocamiento de Salvador Allende.

Luego de cinco años de vivencias chilenas se muda a Argentina, donde fue testigo ‘del retorno de Juan Domingo Perón, de su muerte, la llegada al poder de Isabelita Perón y luego la dictadura’, sostiene Hoeffel. Una experiencia que califica de ‘sensacional como periodista, pero para el pueblo del Cono Sur y para casi todo el continente, fue una época terrible, llegó la dictadura’.

Cumplidos los seis años regresa Hoeffel a Nueva York y amplía su labor periodística en la radio sin variar su ‘interés por la política y el desarrollo de América Latina, además de mantener mis amistades’ en esta región. A inicios de >>> >>> los 80 las Naciones Unidas le llama y lo reconoce como un periodista ‘interesado en el desarrollo de América Latina’ y le propone un reto: lograr la presentación de la historia del trabajo de la ONU, de sus programas, sus formas y principios ‘a la persona de la calle, al ciudadano común y darle relevancia, basado en este conocimiento, al trabajo de la ONU’.

‘Entonces y ahora más que nunca, Naciones Unidas reconoce que se debe contar con el apoyo y el entendimiento de la ciudadanía en general’, reconoce Hoeffel. ‘Pues un cambio profundo y sostenible’, explica el director de Información, ‘ya sea de un país o una comunidad, necesita la participación de la ciudadanía’, y cuando la ciudadanía, establezca y conozca las metas, se llegará a una integración, formando ‘una fuerza que influirá en los gobiernos y estos en otros países, en conjunto’, afirma. En esta unidad, en opinión de Hoeffel, ‘el mundo estará globalizado, justo y mucho más integrado’, logrando una política internacional que ayudará ‘al desarrollo, en la búsqueda de la justicia social, equidad y económica, basados en los derechos humanos’.

>Prioridad


Hoeffel visitó Panamá para abonar un granito a ese proyecto de unir fuerzas.

Al inicio de su andadura en la ONU le tocó trabajar en la crisis de hambre que colapsó a más de 40 países africanos, ‘principalmente en Etiopía. Estuve tres años trabajando en llamar la atención internacional hacia este problema y luego informé cómo había trabajado la ONU en esta crisis continental’.

Los años siguientes laboró en departamentos de relaciones públicas y comunicaciones. Estuvo a cargo del periódico internacional del Sistema de la ONU, que informaba del desarrollo económico y social, que en español se llamaba Foro de Desarrollo y después ‘entré a trabajar como liaison [enlaceI, en un departamento que enlazaba a la ONU y la sociedad civil, a través de un acercamiento con las ONG’, señala Hoeffel. Una tarea cuya meta, en los últimos 10 años, se ha centrado en unir, ligar y en ver ‘trabajar como compañeros tanto al Sistema de la ONU y la sociedad civil’.

Su oficina en México, D. F. , mantiene una relación directa con México, República Dominicana y Cuba, aunque su espíritu de enlace lo lleva a proponer una interacción con las nueve oficinas del sistema establecidas en el continente americano. ‘Hemos estado medio aislados y tenemos que fortalecer nuestro trabajo local así como el regional. Son nueve centros pero hay muchos más países. Debemos buscar el enlace con otras organizaciones de la ONU, como el PNUD, OPS, UNFPA y el de Derechos Humanos. Debemos organizarnos más en el área de comunicaciones para entonces responder a las necesidades de la sociedad civil, de la prensa... y mantener un diálogo a nivel nacional y regional’, dice con esperanza.

>Enlace civil

En los últimos seis años Hoeffel ha dedicado su labor diplomática civil a ser el enlace entre el Sistema y las ONG locales, una tarea que le exige explicar a ambas partes la importancia mantener abierta esta comunicación.

Desde la oficina central en México, Hoeffel espera ampliar los vínculos y el diálogo con las ONG regionales, pues ‘descubrimos que tenemos, en cada país, una agenda muy similar, de alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y así trabajar realmente como partners’, señala.

Esta sociedad civil reunida en una organización no gubernamental permite un encuentro fructífero, pues ‘ni la ONU ni los gobiernos son capaces de entender las necesidades de la sociedad en términos de educación o de salud, de cómo enfrentar los problemas sin fronteras, como es el tráfico de droga; además de las necesidades en situaciones humanitarias o conflictos civiles’, y ante esto es imprescindible utilizar ‘la experiencia, la organización y los recursos de las ONG a nivel regional, pero más importante a nivel local’, sintetiza Hoeffel.

Será a través de esta unidad, de este enlace, más efectiva la ayuda, pues meses antes de la llegada de una hambruna, por ejemplo, ‘serán estos grupos civiles los que sabrán lo que ocurre y avisarán con tiempo. Ellos reconocen que algo está fallando’, ya sea por una sequía que afecta las siembras o perciben que la gente está vendiendo sus muebles, sus pertenencias, ‘para comprar alimentos’, señala Hoeffel.

Similar actuación plantea para la solución ante los conflictos civiles y entre países, cuando aún está ‘incipiente la situación. Movilizarse para detenerlo...’, sustenta Hoeffel, y recuerda que en los últimos años ‘hemos tenido tremendas crisis en la organización en términos de prevenir conflictos civiles o militares... al no tener el mandato de intervenir a tiempo, de no tener la voluntad política de intervenir, y entonces tenemos la vergüenza de Ruanda, de Sbrenica, donde no fuimos capaces de actuar a tiempo’.

>Cambios


Hoy, con un nuevo acuerdo a nivel de trabajo del Consejo de Seguridad de la ONU, se podrá ‘tomar la decisión de intervenir en un conflicto’, una propuesta imposible de pedir hace 10 años. Pero, señala el funcionario de la ONU, además de la intervención, ‘se reconoce que después del conflicto se debe ayudar al país a nivel humanitario, así como a restablecer una paz sostenible’. Cuatro de cada cinco conflictos internos a los dos años resurge, pues no fue suficiente ‘el apoyo económico y social, así como el reintegro de los combatientes a la sociedad productiva, de crear puestos de trabajo, de fortalecer las instituciones penales, de justicia. Tenemos que ayudar en la reconstrucción de la sociedad y del Estado. Es indispensable’, formula.

Para fortalecer este trabajo se han establecido nuevas comisiones en la ONU, con el objetivo de solucionar los conflictos, así como el establecimiento del Consejo de Derechos Humanos, que reemplaza a la Comisión de Derechos Humanos. ‘Todo el mundo está esperando que sea un Consejo con mayor credibilidad, con una elección de sus miembros más rigurosa’, además de la implementación de todos los convenios de derechos humanos. ‘Es un trabajo que requerirá de muchos recursos por parte de las Naciones Unidas’, sostiene Hoeffel, una nueva tarea que se hará sin perder el ritmo en la ayuda a las actuales situaciones de crisis humanitaria, los programas para el VIH/sida, la defensa de derechos humanos, la lucha contra crímenes organizados, la migración ilegal y las crisis de medio ambiente, entre otros.


 
 
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