Publicado el viernes 24 de noviembre de 2006 - Edición No. 873 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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DE LA DIRECCION

En esta semana he escuchado a varias personas decir que ojalá pudieran saltarse diciembre por los tranques, porque todo el mundo está acelerado o porque se habla de fiesta cuando ellos enfrentan una pérdida en la familia.

Asimismo, en la preparación del Ellas extraordinario del Día de las Madres, que saldrá este domingo 26 de noviembre, conversamos con mamás primerizas que ya sueltan pistas a de posibles regalos para su primer día de la madre y hacen planes para la compra del arbolito para la primera Navidad de sus hijos.

Diciembre está allí, en la esquinita, asomándose juguetonamente. Pero antes de montarnos en el patín de la compradera y comedera, pensémoslo dos veces. Al fin de cuentas lo que celebramos no tiene nada ver con regalar ni con cocinar pavo y jamón ni con vestirse para decenas de fiestas. Tiene que ver con fe, esperanza, amor y con compartir. Tal vez si todos recordamos eso, haya menos corredera y menos tranque. Bueno, fue solo un deseo utópico.


 
 
 
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