Vidas terminadas en tragedia
Las muertes de Erika Ortiz y Anna Nicole Smith sorprendieron al mundo la semana pasada. Vinculadas a la depresión y a exceso de medicamentos, suenan una alarma para las jóvenes en riesgo de sufrir este trastorno.
PATRICIA ARAMBURÚ
Dos trágicas muertes sorprendieron al mundo la segunda semana de febrero. Erika Ortiz Rocasolano, hermana de la princesa de Asturias, Letizia Ortiz, y Anna Nicole Smith, modelo y actriz, vivían en continentes diferentes; tenían, a juzgar por las imágenes y versiones de allegados, vidas muy distintas; pero sus muertes, totalmente desvinculadas la una de la otra, tienen mucho en común.
Ambas eran mujeres en los treinta, con hijas pequeñas, con parejas sentimentales, carreras exitosas, y con mucha presión de la sociedad. Eran acosadas por los papparazzi y su vida se exponía en la televisión y revistas. En el caso de Erika involuntariamente por ser hermana de una princesa, en el caso de Anna Nicole, intencionalmente porque buscaba descollar artísticamente.
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| Erika Ortiz, la hermana menor de la princesa de Asturias, falleció por una sobredosis de medicamentos. Era madre de una niña de seis años. |
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| Con su hijo Daniel, quien se suicidó poco tiempo después del nacimiento de su hermanastra Dannielynn Hope. |
La semana pasada, ambas murieron. La autopsia practicada al cadáver de Erika, de 31 años, reveló que la muerte le sobrevino tras ingerir una sobredosis de medicamentos, probablemente tranquilizantes.
Por otro lado, la causa de la muerte de la modelo estadounidense Anna Nicole, de 39 años, que se presumía también fue por sobredosis de medicamentos debido a unas declaraciones que su madre hizo a la prensa -‘creo que tomó muchas drogas’-, aún está inconclusa. La autopsia de Smith no encontró signos de violencia ni de abuso de drogas. Tampoco se descartó que los medicamentos que Smith tomó, entre otras cosas para tratar una gastroenteritis, hayan influido en su muerte. El resultado final se dará a conocer en tres a cinco semanas, aunque el forense declaró que temía nunca pudieran encontrar la verdadera causa de su muerte y que sospechaba que había sido una combinación de ‘exceso de medicamentos y causas naturales’.
A pesar de esto, estos fallecimientos suenan una alarma para las mujeres jóvenes en riesgo de depresión, adicción o mal manejo del peso; y para sus familiares y amigos cercanos. Pues uno fue un posible suicidio en medio de una depresión, y el otro, el resultado de una vida marcada por exceso de medicamentos y mala alimentación.
>De tristeza a depresión
Si una mujer se siente triste y no muestra interés en las actividades cotidianas debido a una situación de pérdida o estrés en su vida, no significa que esté deprimida. Si estos síntomas persisten por un período de dos semanas o más, sin mejoría, entonces se puede sospechar que la tristeza se ha convertido en depresión.
En el caso de Erika Ortiz, la joven sufría de ansiedad y estrés, por lo que se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico. Pero no se sabe cuánto tiempo estuvo bajo tratamiento, si estaba tomando los antidepresivos necesarios y por cuánto tiempo, o si abusaba de otras sustancias. Todos estos factores influyen en la posibilidad de tener ideas suicidas.
Algunos creen que los vínculos sentimentales, como el amor a los hijos, frenan o atenúan este tipo de conducta sobre todo en las mujeres, no obstante, Ortiz sostenía una relación sentimental y tenía una hija de seis años, y aun así se presume que cometió un suicidio.
El psicólogo José Hurtado explica que existen diferencias en cuanto a los eventos que hacen que la gente llegue a deprimirse. En las mujeres de 25 a 40 años, por lo general, la depresión está asociada a que se estén revisando las metas alcanzadas, si se ha logrado lo que se debería, y si se tiene vulnerabilidad a la depresión se podría caer en la enfermedad.
‘En las adultas jóvenes tiene mucho que ver con la forma en que ven que hayan logrado sus metas y tiene que ser una persona vulnerable que pueda llevarlo a una depresión extrema’, señala el psicólogo. Además, existe mayor riesgo de padecer de depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indica que se puede haber heredado una predisposición biológica.
Otras razones por las que se pueden presentar síntomas depresivos son por una desilusión en el hogar o en el trabajo; un dolor prolongado o una enfermedad grave; uso de medicamentos tales como tranquilizantes y medicamentos para la hipertensión; consumo excesivo de alcohol o drogas; estrés crónico; eventos en la infancia como maltrato o rechazo; aislamiento social; mala alimentación y problemas de sueño.
Tanto Ortiz como Smith sufrían de al menos dos de estos elementos, pero no se conoce si de hecho se trataba de depresión clínica.
>Cartas en el asunto
‘¡Estoy deprimida!’ o ‘me siento deprimida’, se han convertido en frases comunes entre las mujeres. Muchas las utilizan para referirse a un estado de tristeza por alguna causa relacionada con una pérdida o un fallo en su vida. Pero la mayoría de las personas que lo dicen en voz alta, no sufren este trastorno. Así lo explica Hurtado y recalca que los familiares y amigos deben estar muy pendientes de si las personas cercanas emiten señales de estar en verdadero estado de depresión. Deben saber diferenciar cuándo la tristeza se ha convertido en depresión.
Para decir que una persona sufre de depresión, los especialistas hablan de que al menos debe haber estado, durante dos semanas, sumergida en un sentimiento de tristeza profundo del cual no pueda salir.
La psiquiatra Maribel Hazera explica que una de las principales señales de depresión es el cambio de personalidad, ‘si era muy alegre, extrovertida, y ahora se aisla, no es sociable, no la ves sonriendo, cambia su humor o se irrita con facilidad, todo le da rabia, presenta cuadros ansiosos, dolores de cuerpo y enfermedades constantes sin diagnóstico, experimenta tristeza constante, cambios en su peso tanto de aumento como de disminución, pesimismo y pérdida del deseo sexual’.
Por su parte, Hurtado señala que las personas allegadas con frecuencia ven una señal y tienen que seguir sus instintos. Recomienda que si se tiene confianza con la persona que sufre, no duden en acercarse a ofrecerle una mano, apoyo o recomendarle que busque ayuda con un profesional de la salud mental.
‘Uno nunca debe tener miedo de preguntarle a una persona que uno aprecia si tiene ideas de hacerse daño. La gente cree que si preguntas eso será absurdo, pero si realmente sientes que tienes confianza, no temas si sientes que es verdad’, recalca el psicólogo.
También hay señales que sugieren que la persona podría estar pensando en quitarse la vida. ‘Si se empieza a despedir de las personas sin motivo o si regala sus objetos de valor, o revisa el testamento’, explica el especialista que ante detalles como esos, las personas allegadas deben actuar enseguida para evitar que suceda lo peor.
Por su parte, Hazera señala que se debe concienciar a las personas con respecto a la depresión, que es una enfermedad del cerebro que mata si no se previene y trata a tiempo. ‘Ha habido un aumento terrible en los suicidios. . . es un producto de un mal manejo del estrés, que es la puerta de entrada para que la persona se deprima’, explica la psiquiatra. ‘Cuando una persona presenta un episodio depresivo, tristeza o melancolía y falta de experimentación de placer por más de dos semanas y se le diagnostica con cuadro depresivo, debería tomar antidepresivos’.
Los antidepresivos ‘son protectores cerebrales’, explica Hazera, ‘restablecen el equilibrio químico del cerebro y son necesarios, han salvado vidas’. Vale recalcar que no son adictivos y solo se pueden adquirir bajo receta médica.
La doctora señala que no se le debe tener miedo a los antidepresivos, sino miedo a no poder tomarlos. ‘Previenen que las crisis sean peores y no solamente son para personas deprimidas, sino también para personas ansiosas que sufren pánico’, señala. ‘Si es una enfermedad crónica, tiene origen biológico y dependiendo del tipo de paciente es posible que tenga que tomarlos toda la vida, pero es porque lo necesita, no porque sea adicta’.
Toma algún tiempo ver los resultados de estos medicamentos. ‘De tres a cuatro semanas los síntomas depresivos empiezan a ceder teniendo un buen pico de respuesta en unas 8 semanas, y hasta seis meses para tener los paciente bien protegidos’, explica Hazera.
El problema radica cuando personas medicadas con antidepresivos ingieren alcohol y otras sustancias que sí pueden causar la muerte por intoxicación. En teoría, los antidepresivos solos no tienen riesgo alto de matar a alguien si se toman en exceso.
Otro problema que enfatiza la psiquiatra es la falta de redes de apoyo en la sociedad actual. ‘Hay mucho individualismo, cada quien en una casa está por lo suyo, las redes de apoyo se han ido deteriorando’, y esto afecta a la persona con depresión porque no existe nadie que la ayude a tomar la decisión de asistir a terapia.
>Prevenir para no lamentar
Según el Instituto de Salud Mental de Estados Unidos, cada año aproximadamente 19 millones de personas -uno de cada diez adultos- sufren de depresión. Casi un 60% de esas personas no obtiene la ayuda que necesita. Con tratamiento, se alivian los síntomas en más de un 80% de los casos. Sin embargo, como a menudo pasa desapercibida, la depresión sigue siendo una causa de sufrimiento innecesario, y los índices de esta enfermedad van en aumento y se prevé que sigan aumentado, señala Hurtado. La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen un millón de muertes por suicidio, representando un 1. 4% de la carga total por enfermedad en el mundo.
La tasa de incidencia de depresión en la mujer es casi el doble que en el hombre. Se siguen realizando estudios para investigar si las características particulares (factores biológicos, ciclo de vida, aspectos psicosociales) pueden ser causas de la alta incidencia.
Se sospecha que una variedad de factores únicos en la vida de la mujer juegan un papel importante en la depresión. Hoy, la investigación se concentra en entender los factores reproductivos, hormonales, genéticos o biológicos; el maltrato y la opresión; factores interpersonales; y ciertas características psicológicas y de personalidad. Aun así, las causas específicas de la depresión en la mujer no son claras, ya que muchas mujeres que han sido expuestas a estos factores no sufren de depresión. Lo que sí está claro es que independientemente de los factores que contribuyen a la enfermedad, se dispone en la actualidad de varios tratamientos eficaces para tratarla.
Hábitos de vida saludables como alimentarse de manera adecuada, hacer ejercicio regularmente, aprender a relajarse y no consumir alcohol ni drogas, pueden ayudar a prevenir la depresión o disminuir la posibilidad de padecerla. La asesoría y la terapia familiar pueden ser de gran ayuda para la persona en momentos de aflicción, estrés o desánimo, sentimientos que pueden llevar a la depresión.
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