Publicado el viernes 23 de febrero de 2007 - Edición No. 884 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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Legados que perduran

Luego de 16 años de trabajar por los derechos de la mujer en Panamá, la Fundación para la Promoción de la Mujer, Fundamujer, cierra sus operaciones y delega algunas de sus funciones a otros organismos.

Patricia Aramburú

La sede de la Fundación para la Promoción de la Mujer (Fundamujer) en Ancón, una vieja casa de dos pisos de madera en la antigua Zona del Canal, está casi vacía. Torres y bolsas de papeles, brochures y programas viejos, material didáctico y monitores de computadora llenan el piso de algunos cuartos, listos para ser donados, quemados o regalados.

"Nos tenemos que ir el 28 de febrero", dice Velkis Rodríguez con un tono de nostalgia en su voz. Ella trabajó desde 2000 como voluntaria social de Fundamujer y aunque le causa mucha tristeza el cierre de la organización, siente que ayudaron a miles de mujeres y que hicieron una diferencia en la sociedad.

"Pero lo seguiremos haciendo", aclara, ya que la ayuda legal será trasladada al nuevo centro de asistencia en el Colegio de Abogados como parte del acuerdo que Fundamujer realizó con la Fundación Eduardo Morgan para que asumieran tanto los casos en proceso como los nuevos casos de violación de derechos de la mujer.

Fundamujer desaparece como ONG, pero su legado continúa en las distintas asociaciones que crearon para que continuaran ejerciendo algunas de sus funciones, y con los acuerdos que han realizado con organismos que se dedican a la mujer.

>Difícil, pero necesaria

Hace dos años y medio se había planteado la posibilidad de cerrar Fundamujer. La junta directiva consideraba que era el momento justo, ya que la organización había culminado una etapa importante de logros; las fundadoras ya no tenían las mismas energías que hace 16 años y no se pudo encontrar la forma de delegar las riendas a otra generación. Decidieron esperar, intentar seguir rodando con la misma fuerza y la empresaria Mercedes Baty Eleta de Brenes asumió el cargo de presidenta en 2004 con la intención de mantener la fundación.

Pero la situación no mejoró y en septiembre de 2006 la junta directiva y las fundadoras tomaron la decisión de decirle "hasta aquí" a un proyecto que les había cambiado la vida tanto a ellas como a las más de 15 mil mujeres que se vieron beneficiadas por la ayuda directa de sus programas.

"Me siento triste porque no fue la intención por la cual asumí la presidencia, pero era más conveniente cerrar y que otro siguiera, así que asumimos la decisión", explica Eleta.

La socia fundadora y ex diputada Teresita Yániz de Arias, quien es considerada la cara de la fundación, añade que hacer un relevo de las personas que durante esos años "cargaron el peso de la dirección" de esa institución no fue posible porque "en Panamá el trabajo voluntario no se concibe como algo que 'yo hago porque quiero' sino que 'lo hago cuando quiero', y en instituciones como estas y en otras cuyo compromiso es muy vital, muy serio, implica además un trabajo que es de todos los días, no es fácil encontrar las personas que quieran hacer ese compromiso de manera permanente", puntualiza.

Brenes considera que logró la concienciación ciudadana sobre el tema de la discriminación y abuso hacia la mujer, enfocado en la violencia doméstica -de lo que no se hablaba hace 16 años-. Esta concienciación se logró a través de la denuncia sostenida, de la promulgación de leyes auspiciadas por dos diputadas que nacen del seno de la fundación, Mery Alfaro de Villageliú y Teresita Yániz de Arias, quienes propusieron y lograron pasar en la Asamblea legislaciones que favorecen los derechos de las mujeres.

"Consideramos que cumplimos con una etapa en establecer los mecanismos para acompañar a las mujeres de manera efectiva. Contribuimos a la formación de leyes que van desde las modificaciones de las causales de divorcio a la ley de paternidad responsable, la ley de violencia hasta ir rompiendo toda una serie de estereotipos y acabando con mitos", explica Arias.

La junta directiva, convencida de que había cumplido con lo que le tocaba, decidió acudir a otras personas e instituciones para que continuaran con el trabajo restante, para poder cerrar la fundación.

>Pase de bandera

"A partir de septiembre [de 2006I hemos trabajado en un proceso de cierre para lograr las alianzas y conformación de las entidades jurídicas necesarias para que continúen todos los servicios a través de nuestras propias beneficiarias", explica Brenes. "Es un pase de bandera. Nosotras llegamos hasta aquí y ahora estamos dotando de capacitación, motivación, mística y recursos económicos para que estas ONG, muchas de ellas nacidas por vínculos estrechos con Fundamujer y que están dispuestas a trabajar, puedan seguir adelante con las funciones".

El cierre no ha sido apresurado ni desordenado. El proceso ha tomado más de seis meses, y ha sido "planificado, responsable e íntegro", aclara la presidenta, pero aún no concluye. Su página web ya no existe, no está registrada como una ONG activa y el 28 de febrero se cierra el candado en su sede. Los muebles están siendo donados a otras entidades o mudados hacia las asociaciones que adquieren alguna de las funciones que Fundamujer realizaba.

El personal fue liquidado el 29 de diciembre de 2006 y algunos se trasladaron a las nuevas asociaciones. Los recursos económicos, que eran "importantes", sustenta Brenes, están siendo utilizados para impulsar las organizaciones que continuarán su legado.

En los últimos meses se han constituido 10 asociaciones con personería jurídica propia de los grupos de artesanas que por muchos años fueron capacitadas por Fundamujer. Los grupos están incluidos dentro de la Asociación Pro- Artesanía Panameña, dirigida por Patricia Maduro, que seguirá trabajando para elevar la calidad y competitividad de sus productos e introducirlos en los mercados nacional e internacional.

El tema de asistencia legal, probablemente por el que más se dio a conocer Fundamujer, ha sido asumido en su totalidad por la Fundación Eduardo Morgan, que nace del bufete de abogados Morgan & Morgan. "Ellos han instalado en el Colegio Nacional de Abogados un centro de asistencia legal comunitaria gratuita que se está dedicando a atender temas de familia (cuatro funcionarios de Fundamujer trabajan ahora en este centro).

La Granja de Santa Clara de Cañazas, creada hace 10 años por la fundación, se convierte ahora en la Asociación de Desarrollo Comunitario Santa Clara, con personería jurídica y una junta de síndicos para acompañarla en el proceso de transición.

"Estamos en los trámites de lograr un subsidio con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) que está muy interesado en la experiencia de Cañazas para que se torne autosostenible. Así podrán vender sus productos orgánicos a nivel nacional, no solo en Veraguas. Esperamos lograr una respuesta positiva por parte del Mides. Mientras tanto, mantendremos el apoyo al programa de la granja", explica Brenes.

La Biblioteca Nacional es otra gran beneficiada de esta transición. Toda la colección de archivos documentales y visuales que incluyen leyes, casos, experiencias y catálogos de los cursos de esta ONG ha sido donada a la Fundación Pro Biblioteca Nacional junto con recursos económicos para que toda la información sea clasificada, sistematizada y digitalizada y esté disponible para todas aquellas personas que quieran consultarla.

Lo que se busca con estos "pases de bandera" es que la labor y visión de Fundamujer no muera. "Lo que no debe desaparecer es el servicio a la comunidad que se sigue requiriendo. Lo que hemos hecho es garantizar la continuidad del servicio de una manera focalizada", aclara Mercedes Eleta de Brenes.

Asimismo, la historia de los 16 años de institución, con testimonios de sus principales actores, será recaudada por la periodista Amalia Aguilar Nicolau y publicada en una memoria que perdurará para que las siguientes generaciones conozcan el trabajo de esta organización, que fue "un ícono del esfuerzo de la mujer panameña por la equidad, defensa de derechos, respeto y prevención de violencia doméstica y que cumplió su misión", expresa Brenes.

>Herencia para la mujer


Arias asegura que dejaron un ejemplo de una ONG que se manejó "con una eficiencia increíble, que obtuvo logros muy importantes con un manejo administrativo y financiero con una transparencia ejemplar. Solo hay que ver a las miles de mujeres que ayudamos durante todos esos años".

"Se cumplen etapas cuando el jefe ya no es imprescindible y crecer significa encontrar otros caminos", agrega la líder de la fundación. "Siento que era preferible que nosotros termináramos como una institución que sirva de punto de referencia de lo que se quiere y se puede hacer cuando se tiene ese compromiso y esa generosidad para trabajar por los demás".

Para ella, la lucha por los derechos de la mujer es un compromiso que mantendrá el resto de su vida. "Es una lucha que no termina, porque siempre tenemos que aspirar a cosas mejores y estamos muy lejos de que todas las mujeres en nuestro país gocen de los beneficios de desarrollo y protección de la ley por igual".

Concluye Brenes que tanto las fundadoras como las socias de Fundamujer se sienten satisfechas de haber logrado un cierre ejemplar. "Hicimos un cierre humano. Hemos logrado unas terminaciones laborales íntegras y todos han quedado satisfechos. Hemos sido además constantes y persistentes para hacerlo de la manera que corresponde. Estamos sentando un ejemplo de que cuando la difícil decisión de cerrar llega, hay que hacerlo bien".


 
 
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