Publicado el viernes 4 de mayol de 2007 - Edición No. 894 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
BELLEZA
Estilistas en aprietos

Los estilistas saben de cortes, maquillaje y tintes, y los más sabidos conocen qué 'look' va con quién. Sin embargo, algunas mujeres les piden hacer actos de magia, que en ocasiones van en contra de ellas mismas.

VANNIE ARROCHA

Por lo general analizamos los cuidados de belleza desde el punto de vista de las clientas, sin detenernos a pensar lo que viven, gozan o sufren diariamente los estilistas en las salas de belleza, cuando aparece por la puerta una mujer con revista en mano solicitando verse "como Elizabeth Hurley. Mírala bien que quiero quedar igualita", aunque la clienta en cuestión no se parezca físicamente ni un poquito a quien posa en la foto.

Algunos estilistas confiesan que rompen a reír, otros echan mano de la sutileza para explicarle a la clienta que a ella no le quedará igual porque sus facciones, estructura o color de cabello o tono de piel no se lo permitirán, o simplemente porque conocen la personalidad de la clienta y saben que no encaja en el look soñado. Cuando sucede esto –que es prácticamente todos los días–, a los profesionales de la belleza les toca dialogar.

> Diario del estilista

El maquillador internacional de Revlon, el costarricense Víctor Carvajal, asegura que esto le pasa muchísimo, pero "ante todo, la comunicación. Yo le digo 'señorita o señora, esto no te queda bien' y le doy mis puntos profesionales".

Carvajal dice que muchas mujeres creen que por tener ojos verdes o azules deben usar sombras en esos colores y no es así necesariamente. Incluso expresa que las sombras verdes pueden apagar el verde natural de sus ojos.

"Otras creen que porque son rubias les van las sombras doradas o porque tienen el pelo rojo les va bien usar labial rojo", agrega Carvajal y advierte no caer en esta equivocación.

"Hay muchos factores que tanto un estilista como un maquillador toman en cuenta al momento de realzar la belleza natural de la mujer: el tono de piel, color de cabello, personalidad, aptitud, la hora de la actividad (si es en la mañana, en la tarde o en la noche), para qué evento vas. . . ".

Otro incidente que le pasa a menudo a Carvajal es que llegan clientas pidiéndole tendencias totalmente obsoletas. "Si andan con una blusa turquesa, quieren que les ponga sombras turquesa", explica el maquillador. "Eso ya no se usa".

En lo que se refiere a maquillaje, Carvajal opina que este es para sentirse bien, "no es para hacer sentir incómoda a nadie, porque si va a andar incómoda durante toda la fiesta no tiene sentido". Sin embargo, aclara que si una trigueña quiere el maquillaje de Cristina Aguilera se le adapta, es decir, en vez de usar los tonos plateados se usan tonalidades doradas, que sientan mejor en las pieles canela, pues lo importante para él es que la clienta nunca pase un ridículo. Añade que lo delicado del asunto es que detrás de cada mujer que haya pasado por sus manos, está en juego el prestigio de su nombre como asesor.

> Viviendo en el pasado

Este tipo de experiencias no escapan de la sala de belleza Mit Divas Salón, donde labora el estilista y maquillista Roberto Gill.

A pesar de que las primeras "Ángeles de Charlie" ya están en edad de tener nietos, hay quienes siguen pidiendo un corte al estilo que llevaba Farrah Fawcett en sus tiempos de ángel. Pero esto no es lo peor, sino que aunque haya admirado por décadas el corte de esta actriz, esta clienta no nota la delgada hebra de cabello que posee Fawcett.

"La señora quería el corte de Farrah Fawcett", dice Gill, "pero no le va, porque tanto la estructura del cabello como la de la cara son diferentes".

Además, menciona este estilista que "cuando los cabellos son gruesos no se deben hacer cortes cortos o en capas, porque se corre el riesgo de que la persona se vea muy voluminosa en el área de la cabeza con respecto al resto del cuerpo".

Los cambios radicales de color también meten a Gill en camisa de 11 varas. "Hay clientes de cabello virgen color negro, rojo o muy naranja, que quieren cambiarse a un cabello rubio. Y lo quieren de ya para ya". Cuando desean el cambio con tanta premura, "les advierto que se arriesgan a dañarse el pelo", comenta Gill. "Son cuatro pasos, se pueden hacer día tras día, pero con tratamiento para ir hidratándolo y evitar que no se maltrate y ponga poroso o que las puntas queden abiertas".

Pero nunca faltan oídos sordos para los consejos e insisten en que se les haga el cambio en una sola aplicación.

Cuenta Gill que una joven trigueña y de ojos rasgados le pidió la maquillara como Paulina Rubio. "Cuando me lo dijo, me eché a reír. Luego traté de explicarle que había que hacer variaciones en los tonos de sombras", pues Paulina es de ojos grandes y la joven de ojos achinados, Paulina es de tez clara y ella era trigueña. Gill recuerda que tuvo que darle entre dos a tres pasadas con sombra blanca en los párpados para crear una mirada más amplia y profunda, como la de Paulina.

> Historias de nunca acabar

Otro que tiene cuentos para rato es el estilista Ricardo Flores, de Ricardo Flores Salón. A él le pusieron la tarea de esperar a que llegara un lunes para ver un programa español y fijarse en el corte de la presentadora. "Cuando veo el programa, veo a una mujer con este postizo", Flores cuenta que se quería morir de la risa. Sin embargo, la clienta no se dio por vencida y regresó al salón para explicarle cómo era el look que anhelaba. La historia tuvo un final feliz, pues "el corte iba con ella y la rejuveneció", comenta el estilista.

Algo que le causó gracia a este peluquero fue que una mujer con un cabello extremadamente rizado quería el nuevo corte de Victoria Beckham. "No le quedaría bien, porque la textura de su cabello no es la apropiada. A menos que se haga un alisado y se haga blower cada vez que se lave el cabello", explica, pues el corte de Victoria Beckham es indicado para cabellos lacios. Además, otro complemento del corte es tener un rostro delgado.

En otra ocasión llegó una joven con ganas de hacerse una galluza. "Ella mataba por una galluza que le vio a una presentadora, que según ella parecía una Barbie. Me dijo que quería probar, aunque pensaba que no iba con ella". Flores se la hizo, "no tan marcada, sino con una caída lateral. Le quedo súper sexy", pero según Flores la chica no se hallaba, >>> >>> dice "no aguanto el cabello en la cara. Tengo que adaptarme".

Él enfatiza que cuando se quiere un cambio hay que asumirlo. "Llegan al salón decididas a un cambio, pero te dicen 'no me quites largo, nada de capas, nada de high light, tintes, no galluza'. Entonces, ¿cuál es el cambio?", pregunta Flores. A lo que le contestan "no sé, tú inventa". Ante tantas limitantes, el estilista se siente con las manos atadas y lo único que se le ocurre es decir "sugiérame".

> Quiero cambiar, pero no mucho

El estilista Rodolfo Osorio, de Christian Salón, también enfrenta a diario las indecisiones de las féminas. Asegura que las panameñas no aceptan sugerencias y desconfían mucho de los estilistas. "En cambio las extranjeras dicen 'hazme lo que tú quieras', entonces, tienes libertad para hacerle un overhall completo".

El estilista dice que, por lo general, a las mujeres les gusta ver mucho lo que son los programas de moda y leer revistas y cuando van al salón piden un look idéntico al que le vieron a una actriz o modelo, pero una vez sentadas en la silla comienzan los peros, por ejemplo, "el color no me lo hagas tan diferente".

Para una fiesta de boda, "una mujer quería los rizos que Jennifer López lució para una entrega de premios Oscar. Pero la clienta tenía un alisado en el cabello y, por tanto, el peinado no le iba a durar más de tres o cuatro horas". Osorio le sugirió hacerse un peinado lacio con media cola apto para una noche de baile. Además, aclara que los rizos que había lucido Jennifer López en aquella ocasión eran extensiones, las que hay que comprar, cortarlas y peinarlas. No se pueden poner "de ya para ya".

Los cambios de color radicales en el cabello, por ejemplo, del negro azabache a uno rubio como el de Jessica Simpson o Nicole Kidman, están entre las peticiones más frecuentes a Osorio. "Jamás, de un negro a un rubio, puede lograrse en una aplicación". Para Osorio es importante que la clienta esté advertida del tiempo que tomará, de los resultados y sepa cuánto le va a costar.

Él está a favor de los cambios, pero señala que "hay muchas clientas que vienen con muchas fantasías y no hay clones".

En fin, sí es válido usar referencias de looks de una modelo, actriz o cantante, pero sin exagerar. Por ejemplo, si eres de piel canela toma como referencia a famosas como Halle Berry, Eva Mendes o Jessica Alba. Si eres muy blanca, fíjate en Nicole Kidman o en Gwyneth Paltrow y no en Thalía.

Es decir, presta atención a tus facciones, tono de piel, estructura ósea y aptitud personal al pedir un corte o tinte. Así los estilistas trabajarán con más serenidad y tú saldrás más feliz del salón.


 
 
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007