Apagando los fuegos diarios
Salir regia de casa toma tiempo, pero es sencillo. Lo difícil es llegar nítida al trabajo y lucir linda todos los días, pese a llevar el mismo uniforme.
Ileana Pérez Burgos
El traje luce regio en la vitrina y en la revista, pero llevarlo a la vida real siempre tiene sus contratiempos, porque en la carrera de la casa al trabajo hay más de un obstáculo que sortear.
Esa caminata a la parada.
Cientos de mujeres panameñas todos los días tienen que tomar un autobús para su trabajo, lo que implica caminar bien arregladitas hacia una parada, y repetir la hazaña al acabar la jornada. Aunque esto es muy saludable -créannos que hacen más actividad física y por ende están en mejores condiciones que las que viajan en auto-, puede aboyar su arreglo.
1. Los zapatos. Caminar por más de cinco minutos seguidos sobre zapatos incómodos y de tacón puede degenerar en toda clase de problemas en los pies, desde callos y hongos hasta deformidades. Para andar más cómodas acoja dos costumbres, una es la neoyorquina. Las mujeres en la Gran Manzana suelen ponerse zapatillas, vestidas de sastre, para caminar del metro a la oficina, y al llegar al lugar de trabajo se calzan los zapatos elegantes que llevan en una bolsita. Pues algo parecido puede hacer aquí. No le recomendamos intentar lo de las zapatillas, porque llamará demasiado la atención, pero lleve para la caminata a la parada un zapato bajo y cómodo como los bailarina o zapato-zapatilla en un tono neutro, preferiblemente negro. Cuando llegue a la oficina, se pone los de trabajo. Así no solo caminará más cómoda, sino que evitará dolores en sus pies.
La otra costumbre es que no importa cuál sea su presupuesto, si tiene que caminar todos los días hacia el trabajo debe considerar invertir en sus zapatos, aunque esto signifique tener pocos. Es decir, busque calidad, porque en calzado eso es sinónimo de comodidad (y el precio o la moda no necesariamente son indicadores de calidad). Pruébese el zapato en la tienda, fíjese si la suela es flexible, si el interior es suave, si no le aprieta ni le sobra de ningún punto y si el tacón es cómodo. Ante la menor duda, no lo lleve. También prefiera aquellas marcas de zapatos que se especializan en comodidad como los Naturalizer y Aerosoles.
2. Aplancando el sudor. En ese trayecto bien puede rociarla la lluvia o empaparse de sudor. Así que le sugerimos salir de casa apenas con una capa de polvo en el rostro y si acaso una pizca labial, para no ir con cara pálida por la calle. Pero termínese de maquillar (sombra, rímel, rubor, retoque de labial) en el baño de la oficina luego de haberse secado el rostro de cualquier rastro de perspiración. El maquillaje la hará sudar de más aunque no haga mucho esfuerzo, así que mejor refrescar el maquillaje en la oficina.
Si su uniforme o vestimenta incluye un saco, no lo lleve puesto durante la caminata. Vístase siempre de manera que pueda quitarse el saco y verse presentable. Nada de dejar ver tiras de sostenes de un color distinto a la blusa o escotes de espalda.
Lleve en la cartera un pañuelo (de tela o papel), desodorante y perfume (puede ser una muestra pequeña), para subsanar cualquier imprevisto.
Salga a tiempo de casa para no tener que ir corriendo a su destino, de manera que pueda disfrutar la caminata y sudar lo menos posible.
Uniformes rigurosos. Una queja frecuente de las mujeres son sus uniformes de trabajo. Es difícil que un mismo diseño y color le vaya bien y haga sentir cómoda a la mayoría de las mujeres. Por eso es lógico que algunas se sientan inconformes. No obstante, como tantas cosas en la vida, el uniforme hay que aceptarlo y aprender a quererlo. Mírelo con ojos amables: le ahorra tiempo porque todas las mañanas sabe exactamente qué ponerse, y le ahorra dinero porque no tiene que gastar en ropa de trabajo.
Ahora bien, los uniformes no dejan mucho espacio a la creatividad, pero sí puede añadirles algo personal, siempre siguiendo la regla de menos es más.
El enfoque de su arreglo debe estar en el cabello y maquillaje. Con eso no queremos decir que lleve delineador negro y mucha laca, no, sino que en su rostro estará el foco de la mirada de los demás y es donde debe emanar luz.
Si el uniforme es de tonos oscuros y su cabello es de castaño a negro, considere seriamente hacerse unas mechitas o aclararse el color uno a dos tonos, para darle más luz a su rostro.
Asimismo, en el maquillaje prefiera tonos claros, melones, rosados. Siempre lleve rímel para hacer más atractivos los ojos (el rímel es mil veces más importante que el delineador) y algo de brillo en los labios. Evite los tonos oscuros en el rostro, como los púrpuras y verdes musgo, pues si el uniforme es oscuro, necesita luz, no sombra. Si lleva rojo en los labios -lo que puede lucir bien con uniformes grises y azul marino-, no se aplique nada de color en los ojos.
Por accesorio, evite los collares pegados al cuello que tienden a hacerla lucir ‘enchecherada’. Prefiera enfocarse en los aretes y si acaso usa collar que sea uno largo, que llegue más abajo del busto, para que le dé luz al atuendo y al mismo tiempo contribuya a estilizar la figura. Eso sí, si el collar es largo, los aretes no deben salirse del lóbulo de la oreja.
De vez en cuando, si su trabajo lo permite, cámbiele la blusa interior al uniforme por algo con una textura diferente (tejido, encaje, alforzas) o un estilo de moda, como los románticos anudados al cuello o de cuello chino.
Siempre lleve
En el carro
Crema de manos con olor (no perfume porque se evaporará).
Pañuelos de papel.
Gel desinfectante de manos.
Abriguito negro.
Brillo de labios espeso (que no se vuelva líquido con el calor).
Chancletitas graciosas o bailarinas negras (para cuando pierda la suela o el tacón).
Paraguas
En la cartera
Toallitas húmedas para limpiar los zapatos o el vestido si se ensucia.
Pañuelo de tela o papel.
Crema de manos (que puede ayudar a quitar maquillaje en emergencias).
Bolsita completa de maquillaje.
Muestra de perfume.
Horquilla, cola o gancho de cabello.
Paraguas
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