Arte y mujer
El compás se ha abierto y cada vez más mujeres participan en la plástica panameña. Sus edades, preparación, gusto y motivaciones son muy diversos, sin embargo, las une el amor por el arte.
Esther M. Arjona
Solo basta ver la agenda artística de nuestro país. Para muestra, les recordamos que en la galería Arlene Lachman se está llevando a cabo una colectiva denominada Mujeres. Se trata de la exposición del trabajo de 21 artistas. Mientras, la galería de arte Summu Art presenta el trabajo de 10 artistas, de los cuales ocho son mujeres.
Parece ser que el arte está seduciendo al género femenino. Lejos están los días en que las representantes de la plástica panameña podían contarse con los dedos de las manos.
Y es que, fuera de las diferencias de género, se nota un gusto mucho más amplio por las actividades culturales y artísticas. ‘Hay más dedicación por el arte a un nivel más profesional que un mero hobby’, afirma la galerista y promotora cultural Arlene Lachman. ‘Lo ves en la plástica, en el área de la literatura, en las áreas del diseño, hasta en la cocina. Hay una mayor participación por parte de los panameños en actividades del mundo artístico y creativo’, dice.
Esta participación se percibe en todos los niveles. ‘Desde un nivel completamente empírico, autodidacta, que comienza como un hobby o por las ganas de no quedarse por fuera de la movida que está floreciendo. Otros se lo toman en serio y se deciden a estudiar arte, sino como carrera, como un minor. Hay de todo un poco’, asegura Lachman.
Pero la participación femenina en el arte no es algo que surgió de un día para otro.
Un camino largo
‘Pienso que siempre hubo mujeres haciendo su arte, había gente buena creando, pero desaparecía, no porque dejaran de crear sino que pasaban inadvertidas por la
realidad del momento’, asegura Mirie de la Guardia. ‘Te das cuenta de que para ser mujer y dedicarse a algo más, cualquier cosa, tienes que balancear una serie de cosas, y el arte, bueno, es algo que se puede subestimar como algo 'para que te entretengas'; esto dejó de verse así cuando con un gran profesionalismo un grupo de mujeres se ha destacado dentro y fuera de Panamá.
Entre ellas se encuentran Olga Sánchez, Olga Díaz, Teresa Icaza, Amalia Tapia, Isabel de Obaldía, Coqui Calderón, Alicia Viteri y Olguita Sinclair. ‘A este grupo se le va tomando más en serio porque se abrió camino a punta de trabajo. Ya no se trataba de una segunda opción’, dice de la Guardia.
Este grupo de artistas se ha mantenido vigente, presentando nuevas propuestas. ‘Pero para hacer esto hay que sacrificar, balancear, ver cómo te divides en mil porque el proceso artístico te exige mucho y lo que hagas frente a un lienzo o des forma con tus manos es un proceso de decantación, de reflexión, de muchas cosas’, comenta de la Guardia.
Para el año 2000, de la Guardia presentó en Allegro, en ese momento tienda de regalos y actualmente una galería, una colectiva femenina denominada Huellas. Su objetivo era establecer una memoria de lo que las artistas estaban haciendo en nuestro país en ese momento. Participaron 20 mujeres que, de acuerdo con de la Guardia, ‘han sentado las bases para que futuras generaciones tengan algo serio que emular’.
Los criterios utilizados para la selección de artistas para esta colectiva es que se tratara de mujeres comprometidas con su trabajo, que se manejaran a nivel profesional y que tuviesen trayectoria. Y es que para de la Guardia, ‘mucha gente pinta muy bien, pero ser artista es cosa seria. Todavía sigue siendo un oficio osado. Hay que tener compromiso y seriedad en cada propuesta. La verdad es que en ese momento no había tantas. No es que dejamos a un montón por fuera’.
Expansión
Esta base de artistas, aunada a la difusión de su trabajo, es lo que ha dado como resultado, según de la Guardia, un interés mucho mayor en la carrera artística. ‘La gente mira algo en la galería y dice 'yo vi esto y es lo que quiero hacer'. Tal vez en un principio no lo consideraste una posibilidad, pero viendo el trabajo de alguien de forma tan cercana, puedes cambiar de opinión’, dice.
Otra realidad ha colaborado con la difusión de la movida artística. ‘En los últimos 25 años, al igual que en todas partes del mundo, comienzan a haber cambios trascendentales en la comunicaciones, producto del avance de la tecnología que ya está al alcance de una buena cantidad de personas. Se da la globalización, la internacionalización de los conocimientos y entre estos, lo artístico y
lo cultural’, indica Lachman. ‘Vemos cómo desde hace unos 25 años muchas más personas estudian arte, ya sea en el país o salen a estudiarlo, hay más especialización, hay acceso a otros campos, otras herramientas y elementos que se conocen como nuevos soportes: internet, instalaciones, video digital, performances; incidencias que son ampliamente divulgadas y que logran adeptos. Así surgen otros nombres, pero lo que pasa es hay más acceso a la información, la gente se interesa más y además está in estar en la movida cultural’.
Esta realidad empuja la apertura de nuevos espacios para mostrar lo que los nuevos artistas están haciendo.
Participación femenina
‘Definitivamente hay más mujeres participando en la movida artística y eso es un fenómeno que podemos ver en todas las áreas de la vida de nuestra sociedad. Hay más mujeres en cargos públicos, liderando asociaciones, estamos cada vez más decididas a desarrollarnos profesionalmente y cada vez somos más, salimos sin temores y prejuicios a hacer cosas. Sencillamente hay más mujeres que se han decidido a hacer arte’, asegura Lachman.
‘Como en todo, se ha abierto el compás, pero hay que ver con qué seriedad se toma el trabajo y el nivel de compromiso que se le pone. Ahora es más fácil decir 'yo voy a estudiar arte', cosa que en otro momento hubiese sido inconcebible o rarísimo, pero espero que lo hagan porque sienten un llamado. No se trata de pintar dos garabatos y vender por mucha plata. Si no hay un proceso, te quedas en el camino porque no tienes nada que decir. Todo depende de lo que tengas dentro’, concluye de la Guardia.
Caras nuevas
Iraida Icaza, Lezlie Milson, Emily Zhukov, Lisa Prudhoe, Sandra Eleta, Donna Conlon. . . son mujeres que se han ido sumando a la lista de artistas que se han desarrollado de forma exitosa en nuestro país. A esta lista se le irán añadiendo otros nombres de mujeres que recientemente han decidido incorporar el arte en sus vidas.
Carmen Guardia
Vive en Volcán, estudió zootecnia y trabaja con ganado en una empresa familiar. ‘Tengo dos mundos diferentes y me encantan ambos’, dice Guardia. Y es que el verde de los campos es uno de sus favoritos para plasmar en el lienzo. La pintura le permite un espacio solo para ella. ‘Tengo dos niñas, un marido, 500 vacas y 300 caballos. El que yo me ponga a pintar me da la oportunidad de cerrar la puerta y decir 'esta hora es mía’. En 10 años Guardia espera haber logrado reconocimiento como artista y poder retribuir a su comunidad con una escuela de arte para que sus vecinos tengan otra opción para el futuro. Además, ‘espero que mis hijas estén felices y esté enamorada de mi esposo’.
Isabel Guizado
Su afición por la fotografía se la debe a su hermana y también a su padre, quien le enseñó a utilizar la cámara fotográfica. ‘Me gusta captar el momento, por eso tengo una cámara conmigo siempre’, dice.
A estas imágenes les suma detalles que las hacen únicas, manipulando los contrastes y fondos.
Guizado no solo está interesada por la fotografía y esto se lo debe a su formación en arte durante la escuela secundaria. Ella está próxima a viajar, estudiar una carrera universitaria sin dejar de lado su participación en el ámbito artístico que le ha resultado muy gratificante. ‘Me siento muy bien al compartir espacio en una exposición con gente reconocida’. Pero a pesar de esto, no siente presiones. ‘Todo a su tiempo, no tengo apuro de nada’.
Jacky Cochez
Estudió arte en la universidad por dos años y se ha dedicado a la enseñanza por más de 20 años. Su especialidad es la historia, materia que la acercó también a la historia del arte.
En el colegio donde labora ha desarrollado un programa que integra el arte con su historia. Claro, con la docencia como profesión no queda mucho tiempo para pintar.
‘Mi esposo es quien me ha animado a pintar y a participar en esta colectiva.
El tema favorito de Cochez son los árboles, recuerdo de su niñez en El Valle de Antón. Solo lleva un año de estar pintando, y por el momento, no dejará de lado su interés.
Ariadne Castillo
Es abogada y compara el campo laboral de las leyes con el arte. ‘También la abogacía era una profesión para hombres hasta que Clara González de Behringer, primera abogada panameña, abrió el compás. Hoy día hay 11 mil abogados y probablemente la mitad son mujeres’. Lo mismo ha sucedido en el arte, y esto en parte se debe a que ‘el mundo de hoy te exige que sepas más de todo, de tecnología, de arte. . . Una tiene que ser una persona de avanzada y si naciste con esa virtud y la puedes perfeccionar, bienvenida sea’.
Castillo recuerda que su gusto por el dibujo se empezó a manifestar en la escuela cuando confeccionaba mapas y los vendía por 25 centavos. Pero hoy, el arte representa para ella algo más profundo. ‘Ha sido como un antes y un después de la pintura. Me siento transformada’.
Eyda Alvarado de Roux
Estudió ingeniería y recuerda cómo el campo era dominado por hombres. ‘Cuando entramos al primer semestre había 150 estudiantes y solo dos éramos mujeres. Al siguiente semestre éramos la mitad y las dos mujeres seguíamos allí’. Por eso no le sorprende que cada vez más mujeres quieran dedicar tiempo al arte.
‘Tomamos la decisión de estudiar otra carrera, pero el arte es algo que nos ha gustado desde niñas. Puedo tener cuadros pintados hace 30 años’. Sin embargo no fue hasta 2002 que decidió darle al arte el espacio y tiempo que quería que ocupase en su vida, entre su profesión, esposo e hijos.
Katia Weitendorf
Decidió dar al arte un nuevo espacio luego de algún tiempo de inactividad. En esta ocasión, ella decidió incursionar en el óleo y la escultura.
‘Mi inspiración es Panamá, la naturaleza, el verde’. Weitendorf disfruta viajando, conociendo nuevos lugares y plasmando sus colores en el lienzo.
Raquel de Díaz
Sus hijos ya están crecidos y ha dejado de trabajar. Esto le ha dado la oportunidad de reencontrarse con el arte. ‘La experiencia ha sido enriquecedora. Haces algo que te gusta, aprendes cosas nuevas y llegas a una comunión contigo mismo’.
Díaz lleva cinco años dedicados al arte y ese tiempo le ha servido para darse cuenta de que ‘la obra reclama su tiempo y su espacio y todos los días debes cumplir una meta. Deja de ser un pasatiempo para convertirse en un compromiso’.
Por eso considera muy importante el apoyo que la familia pueda darle a esta actividad.
Susana González Revilla
La curiosidad por conocer al autor de los cuadros que estaban en las paredes de la casa de su tío la llevaron a conocer a Eudoro Silvera.
‘Indirectamente él fue mi primer maestro’.
Descubrió que el arte le gustaba a pesar de que su contacto con él fue casi nulo durante la escuela secundaria. ‘Cambié de escuela y entré a una que ofrecía unos cursos muy avanzados. A pesar de que no tenía mayor preparación, me permitieron tomarlos y lo bueno de ellos es que tenía la libertad de hacer allí lo que quisiera, sin limitaciones. Allí hice un cuadro con una técnica mixta, acuarela en el fondo, unas narices en relieve. Allí me di cuenta de mi amor por el arte’.
A pesar de esto, ella decidió no estudiar arte exclusivamente. ‘Fui a una escuela donde tuve estudios más diversos: literatura, filosofía, danza, teatro, ciencias. . . Y siento que todo eso me ha ayudado a ser lo que soy’. Pero también sabe que para lograr la perfección necesita de más estudios. ‘Voy a viajar a Australia y allí quiero estudiar grabado y escultura de manera más formal. Necesito aprender más’.
Algunas de las obras de González Revilla contienen textos, otras se expresan solo con colores.
Para más adelante, hay más sueños y proyectos. ‘Uno de mis sueños
es escribir un libro de poesía e ilustrarlo. Y quiero montar una escuela de arte en Panamá. Es un sueño inmenso, pero no me daré por vencida’.
La colectiva Mujeres se presenta en la galería Arlene Lachman. En ella participan Arianela Acosta, Daniella Arteaga Vallarino, Jimena Behrens, Fabiola Buritica, Jacky Cochez, Irene Chamorro, Ana Lida Díaz, Olga Díaz, Raquel Eleta, Cynthia Freiburghaus, Susana González Revilla, Carmen Guardia, Isabel Guizado, Marilyn Hargrove, María Lobo, Christine Muller, Olga Sánchez, Paola Schmitt, Ela Urriola, Verónica Vallarino y Alicia Viteri.
En la colectiva Entre Musas, que presenta la galería Summu Art, exponen Mei-O-Kuo Huang, Ariadne Castillo, Eyda Alvarado de Roux, Raquel de Díaz, Katia Weitendorf, Jessica Chung, Ilka Perea y Vera Souza.
|