Publicado el viernes 22 de junio de 2007 - Edición No. 900 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
ESTA SEMANA
¿La educación lleva al altar?

Las estadísticas muestran que cuanto menor es el nivel de educación, más prefieren las personas las uniones libres en lugar del matrimonio. Mientras que a más estudios tengan, más deciden casarse por lo civil. Pero según especialistas, esta tendencia variará en el futuro.

Ileana Pérez Burgos

Según cifras tomadas del Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2000, entre las personas mayores de 15 años, sin ninguna educación, el 44% está unido y el 17% casado. Estos porcentajes son inversos a lo que ocurre al otro lado del espectro educativo. Entre aquellos que tienen de tres años de universidad al doctorado, el 41% está casado y el 13% unido.

Esto pareciera indicar que a mayor educación, más se casan los panameños, y a menor educación, más prefieren unirse.

El porcentaje de separados y divorciados se mantiene muy similar en ambos grupos, el 10% entre los de ninguna educación y el 9% entre los de educación superior.

En el medio están aquellos con educación primaria completa o incompleta, quienes prefieren las uniones (38%) en lugar del matrimonio (24%), y en los que tienen educación secundaria completa o incompleta la situación se pone más pareja, el 27% está unido y el 24% casado. El índice de separaciones y divorcios es parecido, 10% en aquellos con educación primaria y 8% en los de estudios secundarios.

Esta relación entre la educación y el matrimonio no es exclusiva de Panamá. Según la revista The Economist, en Estados Unidos se vive una situación similar, donde el 4% de los hijos de madres con título universitario nace fuera de matrimonio, comparado con el 15% de los hijos de mujeres que dejaron la secundaria.

Pese a las cifras panameñas, algunos especialistas señalan que la decisión de unirse o casarse no necesariamente está ligada a la educación, sino, sobre todo, a la edad.

Más allá de la educación

Jaime Morán, de 33 años, terminó la secundaria y lleva 11 años unido a su pareja y tienen cuatro hijos. ‘La unión fue accidental’, cuenta. ‘Yo me encariñé con la niña de ella, una cosa llevó a la otra y nos unimos, así, de buenas a primeras, sin estar completamente seguros y hasta ahora ha funcionado’.

Explica que desde hace años han pensado en casarse, pero ‘no lo hemos cogido en serio. . . Estamos pensado en eso para fin de año, pero primero quiero terminar la casa, que la estoy haciendo para que ya tengamos algo fijo’, enfatiza.

Mientras Felipe Prado*, de 38 años, está estudiando su segunda licenciatura y hace un mes se unió a su novia, quien ya terminó su maestría. Cuenta que llevan seis años de relación y hace tres intentaron unirse, pero no lograron vivir juntos ni un mes.

‘Nos costaba, a nivel personal, dejar la independencia’, explica Prado, aceptando que a él le costó aceptar que estaba enamorado de ella y boicoteaba la posibilidad de una unión. Ahora llevan un mes unidos y planean casarse por lo civil el próximo mes y por la iglesia el próximo año.

Si bien estas dos parejas tienen niveles educativos diferentes, es evidente que la decisión de unirse o casarse va ligada a varios factores, además de la educación. Por ello, el sociólogo Raúl Leis insiste en ver la tendencia más allá de lo educativo.

‘La tendencia a nivel educativo es correcta, pero eso no quiere decir que sea el único elemento que determine [la unión o el matrimonioI’, explica. ‘También tiene que ver la liberación de la mujer en términos profesionales, de empleo, autonomía, gente que tiene más educación puede experimentar la relación de pareja como una especie de prueba, lo que se ve en los países desarrollados’.

Autores estadounidenses sostienen que la mujer educada generalmente pospone la maternidad -a través de métodos de planificación familiar- dando prioridad a sus estudios y desarrollo profesional. Generalmente decide ser madre cuando ya ha formalizado una relación de pareja, o porque ha llegado a una edad madura (alrededor de los 40 años) y decide tener un hijo aunque esté sola.

Al otro extremo están las madres que no llegan a terminar la secundaria y que generalmente se embarazan jóvenes, y en su entorno ser madre soltera es muy común, por lo cual no lo ven como algo indeseable.

Esta realidad puede aplicarse también a la panameña, no obstante, Leis recalca que hay que estar atentos a otros cambios sociales.

‘Panamá es una sociedad que se está urbanizando demográfica y económicamente’, explica. ‘A pesar de que las tendencias [educativasI son correctas, habría que mirarlo en aspectos cualitativos, preguntando más allá de las cifras frías e intentar llegar a las parejas, especialmente a los jóvenes’. Comenta que aún no se refleja como una mayoría, pero los jóvenes, independientemente de su educación, están prefiriendo las uniones.

La directora de Protección Social del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Diana Molo, también coincide en que ‘la educación no es un determinante’ y comenta que incluso existen mitos alrededor de la mujer educada en relación a que termina soltera o se casa tarde.

El día anterior a la entrevista, Molo se había reunido con un grupo de 10 jóvenes solteros de entre 20 y 33 años, y todos coincidieron en que preferían unirse a casarse, por lo cual ella, al igual que Leis, destaca la tendencia entre la juventud, educada o no, a unirse. Detalla que los chicos expresaron miedo al fracaso y a las responsabilidades, y hablaron de la imagen negativa que tienen del matrimonio por lo que ven en programas de televisión y en las separaciones de amigos o familiares.

Destaca Molo que desde 2000 se ve un claro aumento en las uniones libres y una disminución en los matrimonios, y comenta que el 80% de los niños que nacen en Panamá es de padres no casados, es decir, personas en uniones libres o madres solteras.

De la unión al matrimonio

Edi de García*, de 47 años, estudió hasta sexto grado y ha estado casada y también unida. Estuvo casada por lo civil con su primer esposo, y de esa relación tuvo tres hijos. Aquel matrimonio lo describe como ‘pesado’ y cuenta que la marcó negativamente, pues luego de separarse ‘no creía en ningún hombre’.

Entonces conoció a su actual esposo. ‘Me convenció [de salir con élI diciéndome que él se iba a casar conmigo por lo civil y por la iglesia, y yo le dije '¿me lo prometes?’, y se unieron mientras ella tramitaba su divorcio. Le tomó dos años y mil dólares divorciarse, para casarse con su actual pareja.

García explica que de haberse casado enseguida la segunda vez hubiese sentido mayor seguridad en la relación. Aún así, a sus hijas les recomendaría unirse antes de casarse. ‘Si tienen un novio, que se conozcan bien primero, que convivan juntos y después se casen, porque a veces no se sabe, uno se casa y todo es miel, y después hiel’.

Al igual que García, muchas parejas unidas optan por casarse luego de años de convivir juntas. El Mides, por ejemplo, maneja un proyecto que prepara a parejas en uniones para el matrimonio civil, que maneja junto a la sociedad civil y la Iglesia metodista. Bajo este programa se han casado en ceremonias grupales 440 parejas en los últimos años, y cuenta Molo que para este año se espera casar a 40 parejas en Coclé y a 200 en Chiriquí.

Molo explica que una pareja casada provee un ambiente más estable emocional y económicamente a los hijos. Recalca que esto no quiere decir que ‘si todos los panameños estamos casados, todos estaremos más felices’, pues explica que hay veces en que ‘es mejor tener un buen divorcio que un mal matrimonio’.

No obstante, insiste en que el matrimonio tiene sus bondades, sobre todo a nivel de derechos. ‘Cuando se casan inmediatamente tienen sus derechos y obligaciones. De lo contrario, estas se establecen solo en función de los niños, y si se separan la mujer no tiene absolutamente derecho a nada’.

En su experiencia, ‘cuando la pareja decide casarse después de un tiempo de estar junta le va bien en el matrimonio, pues al transcurrir del tiempo hay más estabilidad económica y emocional’.

* Nombres cambiados.


 
 
ESTA SEMANA
Defensora de la salud
Conversando con una Nobel
¿La educación lleva al altar?
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007