Convivencia que lleva a la muerte
Las estadísticas de asesinatos de mujeres a manos de su pareja varían según la entidad que las proporcione. La Alianza del Movimiento de Mujeres señala que no es la cifra lo que cuenta, sino las vidas perdidas.
Vannie Arrocha
Estranguladas, apuñaladas, cortadas con machete o con más de un disparo en su cuerpo, de esta manera ha muerto más de una docena de mujeres en Panamá, en 2007, a manos de su pareja sentimental.
Según un reporte de casos de homicidio de mujeres que ofrece la Alianza del Movimiento de Mujeres de Panamá, teniendo como fuente los diarios El Siglo y La Crítica, hasta el 18 de junio han fallecido 17 mujeres a causa de violencia doméstica.
Mientras, el Servicio contra la Violencia Familiar de la Policía Nacional, instancia que dirige el mayor Gregorio Alvarado, lleva registradas, hasta el viernes 22 de junio, 12 muertes: 10 homicidios y dos casos de suicidio, de los cuales seis casos son mujeres a las que sus parejas asesinaron y los dos casos de suicidios se dieron por parte de los mismos agresores, quienes después de haber efectuado el crimen decidieron matarse.
De enero a abril de este año, la Policía Técnica Judicial (PTJ) registró 532 delitos de violencia doméstica, pero sus estadísticas no ofrecen detalles como cuántos de estos casos tienen boletas de protección, cuántos han terminado en muerte y qué vínculo tiene el atacante con la mujer.
Se trató de cotejar el reporte de homicidios de mujeres por razones de género, ofrecido por la Alianza de Mujeres con la Dirección Nacional de la Mujer del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), pero esta entidad sólo contaba con las estadísticas preliminares de violencia doméstica en general del primer bimestre de 2007, suministradas por la PTJ.
Obstáculos para salvar vidas
El miedo impide actuar a la mujer que sufre violencia doméstica, indica el mayor Alvarado, del Servicio contra la Violencia Familiar de la Policía Nacional (PN). Al sentir temor o al estar amenazadas, las mujeres deciden no poner la denuncia, o si la ponen luego la retiran, porque piensan que ‘si me mata o le hace daño a mis hijos’, o ‘si lo denuncio quién me va a mantener’. Esto, según Alvarado, sesga la actuación de la PN.
También señala que la violencia doméstica no tiene perfil, la puede sufrir una mujer sin educación como una mujer preparada y se puede ver en barrios pobres y ricos.
Por la cantidad de homicidios de mujeres registrados por la PTJ de 1999 a 2006, en total 235, Alvarado acepta que una boleta de protección no es un escudo de seguridad. Teniendo en cuenta esto, ¿cómo se puede disminuir o erradicar la violencia contra la mujer?
El mayor Miguel García, quien dirige el Departamento de Seguridad Ciudadana de la PN, dice que sus unidades no pueden vigilar qué sucede en cada hogar ni predecir quién se pondrá violento, pero que para hacer su labor se orientan mediante los indicadores en el proceso judicial que señala el protocolo de actuación de violencia doméstica; ejemplo de indicadores son agresión, amenazas constantes; ante estos, expresa García, el policía debe realizar inspecciones de protección para las víctimas.
Sin embargo, García considera que este no es un problema de una entidad, sino de la sociedad en general. Por eso apela a que los vecinos denuncien, incluso de manera anónima, estas situaciones. Esto es lo que están pidiendo a través de las reuniones que tiene esta institución con los grupos de Vecinos Vigilantes.
Asimismo, García hace un llamado a los padres de familia, porque a su parecer la violencia doméstica tiene mucho que ver con la formación que se le da a los hijos en el hogar. Agrega que en un caso de violencia doméstica, tanto los padres de la víctima como del agresor deben intervenir y orientar a la pareja a buscar terapia psicológica.
Por su parte, la directora Nacional de la Mujer del Mides y abogada Rosina Pérez considera que la solución para este tipo de delito puede llegar a través de la prevención. Por eso es que el Mides ha estado realizando una campaña con los jóvenes, enseñándoles cómo se lleva un noviazgo sano. Pérez opina que si un joven desde la adolescencia quiere ejercer un dominio sobre su pareja, es algo que debe reflexionar tanto la joven (su novia) como la familia de ambos, pues allí puede comenzar una conducta malsana del varón hacia su compañera.
Efecto dominó
La semana pasada se realizó el tercer encuentro de la Red Feminista Centroamericana Contra la Violencia hacia las Mujeres, donde sus militantes coincidieron en la importancia de que existan cifras actuales de homicidios de mujeres, pues ayuda a que estos no queden impunes.
En este encuentro recalcaron que estos asesinatos violentos de mujeres por parte de su compañero sentimental ocurren en cada uno de los seis países que conforman esta red. Por ejemplo, en 2007, Guatemala ha registrado más de 300 muertes violentas de mujeres; El Salvador 96; Nicaragua 27 y Costa Rica 10.
La costarricense experta en teorías sobre la violencia contra la mujer, Ana Carcedo, explica que a esta violencia por razones de género que terminan en muerte la definen como ‘femicidio’.
Por su parte, la panameña Nidia Martínez, del Centro de Asistencia Legal Popular (Celap) amplía este significado: ‘Es el asesinato cometido contra mujeres por el solo hecho de su condición de mujer, en una sociedad en donde existen sesgos sexistas o discriminatorios, que las pone en una condición de vulnerabilidad y donde se quiere ejercer control o poder de los hombres hacia la mujer’.
Pero Carcedo añade que el ‘femicidio’ puede ir más allá: ‘Cuando las muertes se están dando en un contexto de impunidad, algunas compañeras, para darle más realce a este hecho de impunidad, utilizan el término 'feminicidio’.
Ninguno de los dos términos aparece en el Diccionario de la Lengua Española; tampoco es un tema que cuente con mucha literatura en la región, a pesar de que la violencia contra la mujer es un mal viejo en las sociedades latinoamericanas.
Mas eso lo sabe la directora nacional de la Mujer, Rosina Pérez, quien estuvo, junto a su personal técnico, en la elaboración del protocolo de actuación de cómo se debe proceder ante los delitos que se tipifican en la Ley de Violencia Doméstica. A Pérez se le preguntó si este término es reconocido por el Mides, y ella declaró que técnicamente no está señalado en ningún documento formal, pero que sí manejan su significado y que lo entienden como ‘la figura en que una mujer muere por la condición de ser mujer’.
Escudados en el amor
Es muy común ver sangrientas fotos o por lo menos leer una descripción detallada de un homicidio de una mujer, acompañada con la palabra ‘crimen pasional’.
Martínez, representante del Celap y miembro de la Alianza del Movimiento de Mujeres, enfatiza en que no le gusta que se refiera a ‘femicidio’ como ‘crimen pasional, porque esto implica, en sociedades como las nuestras, dejar sin persecución el delito por justificar una muerte por un amor desbordado, y una persona que ama no mata’, por lo que opina que seguir utilizando este término es ‘darle una carta abierta a este delito’.
La directora nacional de la Mujer dice que nadie presume que la persona que se supone te proporciona estabilidad, compañía, amor, sea la persona que acabe con tu vida. Por eso coincide con García y señala que tanto la familia como la ciudadanía en general, consciente de un hecho de violencia doméstica, no debe dejarlo pasar.
‘Guardar silencio es contraproducente y un acto de irresponsabilidad, según la norma legal. Cada persona en este país es responsable de un caso de violencia doméstica’, expresa Pérez.
|