Publicado el viernes 31 de agosto de 2007 - Edición No. 911 | Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
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POR LA SOMBRITA
'Chateo' del corazón para la televisión

El mismo invento que produce alegría en algunos puede traer malestares a otros. En este caso me refiero a esas franjas que permiten a los televidentes saludarse, felicitarse y enamorarse.

Roxana Muñoz

Me temo que llegará el día en que no podré ver televisión —¡oh, mi querida televisión!— sin que aparezca una franja de media pulgada con frases como ‘pelao de 16 busca pela pa' amistad o algo más. No [llamadasI perdidas’. ‘Sldos. hasta Hato Chamí Abajo para la familia Felitosa de parte de la familia Latosa’, ‘Para Ramiro Junier de quien sólo él sabe muaxxxxx’, ‘felicidades a la promoción karita felizzzz 2011 del I. P. T. T. CTP’.

Esa es la nueva forma que usan las personas para felicitarse, saludarse, enemistarse o encontrarse para ser ‘algo más’.

Los que mandan esos mensajes (y los que viven de ellos) me dirán que cambie de canal y no me queje. Eso hacía yo hace un año, pero ahora cada vez es más frecuente ver esas franjas de colores brillantes en los canales de televisión nacional.

La gente se queja de que no tiene dinero, de que la cosa está dura, pero hay que ver cómo han prosperado todos esos espacios donde se invita a los televidentes a que manden su saludo, felicitación o lo que sea.

La mayor parte de esos mensajes parece escrito en un código secreto que el resto de los mortales interpretamos como errores ortográficos. Mis condolencias para las profesoras de español que sufren al ver que han arado en el mar. Por lo menos las docentes que tienen mala vista se salvan, porque algunas letras son muy pequeñas. Más pequeños son, a veces, las cifras con los precios del costo por estos mensajes que suelen enviarse por celulares en lo que se conoce como mensajes de texto.

No sería mala idea un concurso de velocidad al escribir por celulares, he visto a algunos universitarios en acción que bien podrían tener el título de ‘los dedos más rápidos del oeste’.

A los panameños siempre nos ha fascinado eso de los saludos a través de los medios de comunicación. A un doctor lo invitan a un programa de radio a hablar sobre el síndrome del intestino irritable y se despide con: ‘quiero felicitar a mi sobrino Juanchito que está de cumpleaños, su primer añito’. Y muchas de las llamadas a las emisoras de radio tienen el mismo fin.

Cada persona que logra sus cinco minutos de fama en la televisión los aprovecha también para mandar recuerdos a toda su parentela, ya sea de Campo Lindbergh, de Chimán, Dolega, El Coco de La Chorrera, San Antonio, etc. Si la lista de abrazos no es muy larga, parece hasta simpático.

Los cintillos están por convertir a los saludos en una cosa de nunca acabar. Cuando por algún motivo nadie ha mandado ningún mensaje de texto, la franja continúa allí repitiendo sin parar: ‘manda tu mensaje al 8. . . ’ o ‘el canal no se hace responsable de los mensajes aquí emitidos’.

Por eso vemos como el cálido saludo de B. para la familia A. en Cerro C. es precedido o antecedido por ‘man atlético busca chica igual’ o ‘J. tú sabes que nadie te querrá como yo. T. Q. M’.

Al final —aparte de todo lo que me he quejado— de esa fiebre de mensajes por televisión, me queda claro que lo más importante es pertenecer a una familia, a unos amigos, saber que alguien espera nuestros saludos.


 
 
 
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