Reduzca las deudas
José S. Canto A.
joseca@cwpanama. net
El autor es asesor financiero personal
Muchas personas desean eliminar o reducir el peso de las deudas, pensando que si las consolidan han dado un gran paso para lograr ese fin. Esto es en parte cierto, pero, por otro lado, no es tan cierto si no cambiamos las creencias que nos mueven a utilizar el dinero como lo hacemos. Además, necesitamos conocer exactamente la magnitud y tipo de deudas que tenemos.
Es importante tener en cuenta, como antes hemos dicho, que para acabar con las deudas es preciso cambiar las ideas que uno tiene sobre el dinero y su buen uso. Aclare bien qué es lo que realmente es importante en su vida (sus valores), revise sus planes financieros a corto, mediano y largo plazo, y pregúntese si usted está atendiendo realmente a necesidades o más bien atendiendo a deseos o a compulsiones o impulsos. Revise las salidas de dinero que tiene. Pregúntese diariamente en qué gasta su dinero y si puede de alguna manera reducir los gastos superfluos en que diariamente incurre.
Ocúpese con mucho esmero de las cuentas de tarjetas de crédito. Si puede, evite usar las tarjetas, y por supuesto, trate de pagar siempre más del mínimo. Intente cambiar sus tarjetas a bancos que le cobren menos, sobre todo aquellas tarjetas que tienen altas tasas de interés, las que le cobran mucho por la tarjeta adicional o membresías y demás. ¿Qué porcentaje de sus deudas son de tarjetas de crédito?
Si tiene alguna cuenta de ahorros que le paga pocos intereses y tarjetas con altos intereses, piense mejor en usar esos ahorros para ‘matar’ la deuda de tarjetas, para luego empezar a ahorrar de nuevo. Revise su presupuesto a conciencia. Recuerde que un presupuesto es un plan de asignación y utilización planificada de recursos a lo largo de un periodo, que considera siempre las entradas y salidas de fondos en dicho periodo.
Ponga en términos porcentuales sus gastos y verá cuánto de lo que gana se le va en cada rubro de gastos. Se recomienda (y esto no es una regla invariable, sino aproximada) que de sus ingresos, el 30% sea para gastos de mensualidad de su casa o en alquiler, 15% en gastos de luz, agua, teléfono, 10% en gastos de transporte, 10% a 15% en pago de deudas, 10% en ahorros, 5% a 6% en ropa, 5% en misceláneos y 3% a 5% en entretenimiento y gastos personales.
Jamás deje de ahorrar. No piense que porque no tiene liquidez, le es imposible ahorrar. Se ahorra no gastando lo que no se tiene, gastando con mucha prudencia, evitando utilizar aparatos o recursos que no necesitamos usar, planeando el buen uso de recursos. Enseñando a sus hijos el valor de las cosas y la importancia del ahorro.
Comparta con otras personas sus ideas sobre el ahorro y observe lo que dichas personas han hecho para controlar sus gastos y vida financiera. Revise con su pareja -si la tiene- las razones, buenas o malas, que les han hecho endeudarse y propóngase eliminar de su vida la continuación de esas prácticas malsanas de uso de dinero que le ha metido en problemas.
Piense en elaborar metas financieras para usted o su familia. Una meta financiera puede ser controlar el gasto, de suerte tal que lo reduzca y lo que no gaste lo ahorre. Piense en cómo le gustaría estar usted dentro de tres años en lo que respecta a deudas, patrimonio y activos. Revise su valor neto (activos menos pasivos) y recuerde que si su valor neto es positivo, usted no está en tan mala situación financiera como lo estaría quien tenga un valor neto negativo.
No deje de pensar en el estilo de vida que lleva usted y su familia. ¿Realmente puede pagarlo sin vivir endeudado? Nuevamente volvemos al punto de los valores. Si su estilo de vida le tiene al borde de la bancarrota, es un buen momento para cambiarlo, gradualmente. Muchas personas gastan mucho más de lo que tienen, pues se han impuesto un estilo de vida que en el fondo no atiende a sus realidades, sino a patrones copiados de otras personas o grupos de referencia, que tienen nada o muy poco que ver con su realidad. Si este fuese su caso, revise esas ideas suyas de por qué, sabiendo usted cómo esas ideas le afectan negativamente, continúa teniéndolas. Si no halla respuestas adecuadas, busque ayuda especializada que le oriente o le ayude, primero a reducir sus patrones de endeudamiento, y luego a asumir otro estilo de vida que en verdad sea más cónsono con lo que usted es o desea ser.
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