Publicado el viernes 28 de septiembre de 2007
  Edición No. 915
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EL PERSONAJE
Alida Spadafora
Un corazón ambientalista

Es la primera directora al frente de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza, y se propone estar vigilante en la relación entre el desarrollo económico y el ambiente.

Lineth O. Del Cid T.

El lunes 24 de septiembre, la nueva directora de la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (Ancon) recordaba con una sonrisa que llevaba tres meses y seis días al frente de esta ONG panameña dedicada al medio ambiente.

‘Son tres, y siento que tengo un año de estar trabajando’, comparte Alida Spadafora, la primera mujer en asumir este cargo.

Spadafora fue llamada para concursar en la plaza dejada por Líder Sucre y, tras cuatro entrevistas con síndicos de la directiva, logró el nombramiento.

Acepta que fueron variados los atractivos motivos para dejar un puesto estable, de seis años de labor, en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), como oficial de Ambiente. ‘Sentía que en el tema ambiental hay muchos retos en Panamá y desde una ONG se pueden hacer muchas cosas buenas’, reafirma.

Reconoce que se han dado valiosos cambios desde el inicio de Ancon, en 1985, primordialmente el despertar de una conciencia ciudadana a favor del medio ambiente.

> Compromisos

Luego de casi una hora de escuchar las respuestas de Spadafora, uno se percata de sus retos y compromisos con el sector ambiental. Posiblemente esto se deba a su formación universitaria en biología con una especialización en uso de puertos.

Siente que los años de labor en el PNUD le han conferido destrezas para agilizar el trabajo. ‘La experiencia que traigo la vuelco para trabajar con más agilidad y efectividad, pues mi compromiso es muy fuerte para elevar el nivel de esta ONG’, sustenta.

Labora junto a 27 profesionales y cree que el cambio (hace menos de dos meses) de la junta directiva, le impregnará a sus funciones mayor vitalidad, pues ‘todos somos muy nuevos’, refiriéndose al recién nombrado presidente de síndicos, Guillermo De Roux, en reemplazo de Alfredo Arias. ‘Hay un nuevo vigor, nuevos aires, y un compromiso de hacer algo innovador, refrescante. Con nuevas ideas y retos’, dice.

> Balance

Considera que desde su escritorio su trabajo será más directo y que ‘los cambios que pueda promover serán más tangibles’ y a corto plazo, pues se declara creyente del desarrollo armónico.

‘Hay que considerar, dentro del desarrollo, la conservación, y esta tiene que considerar el desarrollo. Es difícil, es una tarea de dos vías, cuando hay tanta inversión y tanta presión política y económica ejerciendo sobre nuestro presente y futuro’, reflexiona Spadafora.

Sabe que a veces los conservacionistas se van a un extremo, y justamente ‘aquellos que invierten se van al otro. . . por ello debemos analizar cómo estamos creciendo y cómo estamos desarrollándonos, porque podemos ver comprometido nuestro futuro como país y considero que Panamá posee una riqueza invaluable’.

En esta lista de riquezas, señala Spadafora, están los bosques, las costas, los manglares, los arrecifes coralinos, las islas y ‘nuestra cultura, y eso es lo que debemos ir promoviendo de manera sostenible, con una vista más larga’.

Recursos que pueden terminarse un día futuro pues ‘no todo crecimiento nos lleva a un desarrollo económico y menos a un desarrollo sostenible’, sostiene la directora ejecutiva. Un día, explica, el inversionista se marchará del área dejando estructuras vacías, al vecino del lugar sin una fuente de trabajo y los manglares destruidos o los bosques talados.

Del actual auge económico, a Spadafora le preocupa la especulación de la tierra, por ejemplo, ver que los recursos naturales pueden verse afectados ‘irreversiblemente por ese crecimiento y las inversiones que muchas veces son injustas y que no favorecen a Panamá’, explica. ‘Un crecimiento desordenado no nos llevará a un desarrollo sostenible y armónico; no estamos analizando los beneficios y los daños a largo plazo’.

Plantea que la falta de un ordenamiento territorial y la pronta aparición de dinero para invertir provoca una aprobación inmediata, dejando a un lado estudios ‘que determinan que en ese lugar pudo haberse establecido una actividad más sostenible, para 20 ó 30 años, y más beneficiosa para las comunidades’.

> Un puesto de defensa

Tiene claro que junto a sus funciones administrativas adquiere compromisos paralelos, como el ser vigilante y vocera. Afirma que es importante mantener a la comunidad informada, tanto de los detalles como de las proyecciones, una tarea que fomentará la educación ambientalista y la posición de protección hacia los tesoros naturales que posee el país.

Responde que el primer tema en el tapete es la minería: ‘Hay que discutir el cómo y el dónde queremos desarrollar la minería en Panamá. No es solamente permitir o concesionar esta actividad, sino darle seguimiento para que las normas se cumplan, llevar un control efectivo de las reglas. Entonces, ¿sabemos de minería?, ¿tenemos la capacidad?, ¿sabemos de los riesgos que esta actividad involucra? ¿Cómo puede el Estado vigilar que se cumplan las normas vigentes en 2007?’.

> Fortalezas y retos

A diferencia de Brasil que cuenta con una gran extensión, Panamá debe priorizar sus tareas y enfoques sostiene Spadafora. ‘Somos un país de 77 mil kilómetros cuadrados y no podemos desarrollar, por ejemplo, el biocombustible, la industria petroquímica, la minería, el turismo, el Canal, la industria marítima, la pesquería. . . Debemos definirnos mejor y analizar nuestras mayores fortalezas’.

Los economistas, sustenta, no analizan económicamente el valor ‘que poseemos con nuestros bosques, los arrecifes coralinos, los manglares. . . y menos si es a 20 ó 30 años’, por lo que anima a la comunidad a abrir los ojos, a preguntar y a conocer, pues la oferta ‘llega con puestos de trabajo y mayor inversión, pero al final el panameño se quedará con suelos degradados, sin bosques, con poca agua, sin peces. . . ’ y este escenario, según ella, será irreversible.

Para detener la aprobación de un futuro fallo ambientalista, lo mejor es realizar consultas ciudadanas. ‘Y no solamente al que vive en las áreas aledañas, pues por una decisión todo el país puede verse afectado’, explica. ‘No podemos confundir el crecimiento con el desarrollo’.

 


 
 
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