| Ayudando al endeudado
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JosÉ S. Canto A.
Todas las personas que tienen demasiadas deudas viven angustiadas, se sienten presionadas y muchas llegan a sentir que no importa lo que hagan, jamás lograrán soltarse de estas poderosas tenazas sin ayuda.
Como amigos o familiares podemos brindar apoyo y ayuda a estas personas que sufren por causa de las deudas, aunque sabemos que se necesita una gran dosis de empatía, confianza, prudencia y sabiduría para realmente ayudar a otra persona con problemas financieros.
Las personas que quieran ayudar a familiares o amigos con grandes deudas, tienen que partir del hecho de que muchas de estas personas no desean o no pueden, por vergüenza, hablar fácilmente sobre el asunto. Por ello, es importante crear las condiciones y situaciones que faciliten el diálogo sobre el tema. Una forma de hacerlo podría ser preguntarles acerca del problema. Algunos se sentirán aliviados de poder hablar del asunto; otros se mostrarán renuentes a hacerlo, pues sienten que es algo vergonzoso o muy privado. Aquí es donde podemos realmente mostrarnos empáticos y dejarles saber que ellos no son los únicos y que no están solos.
Primero, ayúdeles a poner en claro las deudas en cuanto a montos, plazos, costos y condiciones, para que las vean con una perspectiva más amplia, pero también ayudarles, si es posible, a elaborar un plan para acabar con las deudas. Es sorprendente la cantidad de personas que niega sus problemas financieros y que se rehusa a recibir ayuda alguna.
Usted ayuda a familiares o amigos en problemas de dinero, escuchándoles con atención y brindándoles apoyo emocional; no culpándoles por las malas decisiones que han tomado al gastar o por su pésima administración del dinero. A veces la sola sugerencia de que pare de comprar sin control o de que reduzca sus gastos a base de un plan, es una gran ayuda. Usted ayuda a un familiar o amigo cuando le cuenta de experiencias propias o ajenas que tuvieron un final feliz al reducir deudas, al eliminarlas o al hallar formas creativas de manejarlas en un tiempo prudencial.
Claro, también puede ayudarle prestándole dinero -o regalándolo- al familiar o amigo para que abone a la deuda. Ahora bien, antes de hacerlo debe estar seguro de que se siente cómodo con esta acción y decidir si espera que le pague el préstamo o no, pues el dinero trae consigo el manejo de emociones negativas si no nos pagan.
Si usted sabe que no le pagarán, mejor diga a su familiar o amigo ‘tómalo y no te preocupes’. Pero si pese a todo desea prestarlo, esperando que le devuelvan la suma, haga como una especie de contrato generoso, en el que se estipula que le ‘presta’ dinero, por ‘tiempo’ definido y bajo condiciones ‘x’ de pago. Esto es bueno porque usted podría no recibir el dinero de vuelta y porque muchas veces los amigos sienten que si uno les ‘presta’ no les debe cobrar. Pero si todo ha sido definido, es más ‘fácil’ animarnos a cobrar, sabiendo que quizás no nos pagará, dado el mal manejo del dinero que tienen, por lo general, las personas que se endeudan demasiado.
No pretenda ayudar a sus familiares o amigos invitándoles a sitios caros o a gastar dinero para hablar del problema, justo ahora que tienen problemas económicos. Mejor compartan momentos gratos que no impliquen gastos para usted y/o para la persona con problemas de dinero. Sugiera salidas o encuentros ‘baratos’, tales como caminatas, paseos en bicicleta, jugar al aire libre, picnic en un parque.
Si su familiar o amigo ha puesto en marcha algún plan o medidas para enfrentar el endeudamiento, entonces su ayuda consistirá en mantenerlos en el rumbo, camino a la meta propuesta. Recuerde que reducir deudas es algo parecido a adelgazar. El comienzo y la tentación de dejarse vencer siempre están allí, por lo que su apoyo es invaluable.
Celebre los logros, grandes o pequeños, de esta persona amiga o familiar suyo, y refuerce todas las conductas que apunten a un cambio de actitud respecto a gastar dinero, a no tener control, a seguir con más de lo mismo. Todos necesitamos siempre una pequeña ayuda de amigos y familiares para lograr cosas que nos han preocupado por años. No deje solos a familiares y amigos en esta ardua lucha por vencer el endeudamiento.
El autor es asesor financiero personal ellasconsulta@prensa.com
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