Publicado el viernes 23 de noviembre de 2007
  Edición No. 923
| Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
FINANZAS
Saboteadores de nuestro dinero


JosÉ S. Canto A.

Al tomar decisiones de dinero, aunque seamos precavidos, prudentes o muy sabios, jamás estaremos exentos de que una de éstas sea errónea o mala.

¿Y por qué? Pues porque muchos de nosotros ignoramos, acallamos o simplemente queremos ignorar esos diablos o demonios internos que nos sabotean el mejor plan.

Analicemos varios de ellos. Tomemos al demonio o diablo saboteador llamado ‘postergación’. Ocurre que muchas veces sabemos lo que hay que hacer y cuándo, pero este demonio es tan poderoso, que hace que no hagamos lo que es imperativo. Ejemplo: usted sabe que debe ahorrar para emergencias, pero posterga el inicio de este esfuerzo aduciendo razones tales como: ‘mañana empiezo’, ‘qué va, no puedo esta quincena’ y mil y otras excusas que al final lo llevan a retardar esta importante acción.

La ‘falta de constancia’ o de ‘fe en uno mismo’, es otro demonio poderoso, que muchas veces ni sabemos que convive en y con nosotros. ¿Cómo nos afecta? En la medida en que no nos hacemos totalmente responsables por nuestra vida financiera y dejamos pasar el tiempo esperando que alguien nos diga qué debemos o podríamos hacer.

Nuestra falta de fe en lo que hacemos o debemos hacer ante el primer obstáculo lleva a abandonar la tarea y se racionaliza argumentando razones sin fundamento. Pida ayuda, hable con sus familiares, amigos, con gente que desea hacer lo mismo o más que usted y manténgase motivada (o).

El demonio confundidor impide diferenciar ‘necesidades reales’ de ‘deseos’. No le discuto a nadie que si trabajamos duro y por mucho tiempo es obvio que merecemos alguna recompensa, algún aliciente que nos anime.

Muchas veces estas decisiones son de gran costo, como un auto nuevo, pero también pueden ser objetos menos costosos, tales como una nueva camisa o blusa o zapatos. La pregunta que usted debe formularse para evitar enredarse en compras que podrían costarle demasiado es: ‘¿Lo necesito, o lo quiero?’.

Trate siempre de diferenciar necesidades de caprichos y deseos. Postergue por uno o dos días la compra de algo que según usted ‘necesita’ y verá que al finalizar este tiempo su ‘necesidad’ ya no es tal. Quizás ya tenga otra y debería hacer lo mismo, una táctica que le evitará comprar objetos que le llevarán a endeudarse.

Otro demonio saboteador del dinero es la impulsividad. Jamás tome decisiones bajo estrés, disgustado o con ansiedad; no es una buena decisión. Mejor cálmese y ‘consúltelo’ con la almohada. Al día siguiente evaluará mejor la situación.

En asuntos de dinero un consejo que no tiene precio es: la postergación meditada de una decisión de inversión de la que no se está seguro puede ser la diferencia entre gastar mucho y perder dinero. En resumen, antes de lanzarse a gastar, piénselo y tómese su tiempo.

La ignorancia es otro demonio que afecta nuestra capacidad de tomar buenas decisiones financieras. Ante la carencia de una educación financiera se puede sufrir por malas decisiones o por no tomar las que se deben oportunamente. Busque la forma de mejorar su cultura financiera. El miedo o temor puede llevar a paralizarse y se termina escogiendo el camino más fácil.

El miedo impide, por ejemplo, comprar aquella casa en x lugar a un precio fantástico, pero el temor, a perder el trabajo, a no tener ingresos o crear fantasmas.

Finalmente, la envidia es otro demonio a exorcizar. No ayuda tomar una decisión durante una depresión o pensar que otros están mejor que nosotros. Si envidia, pregúntese el porqué de esta envidia.

El autor es asesor financiero personal ellasconsulta@prensa.com


 
 
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007