Publicado el Viernes 21 de diciembre de 2007
  Edición No. 927
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BELLEZA
Cómoda, para recibir y compartir

Al igual que la sala de la fiesta, la anfitriona debe lucir elegante y sencilla. La comodidad es la clave de todo arreglo.

Esther M. Arjona
LATINSTOCK

La mesa está puesta, los manteles estirados, las velas encendidas, las viandas listas y la champaña fría.

La casa está preparada para recibir a los invitados, la música puede empezar a sonar y justo en ese momento, tan impecable, como la sala, debe lucir la anfitriona.

En aquel instante, algunas pensarán ‘¿Quién me habrá mandado a meterme en este enredo?’, y es que atender como es debido a un grupo de invitados toma su tiempo y esfuerzo. Por eso, hay que estar en la mejor de las disposiciones.

‘La regla más importante es que la idea de recibir en tu casa, en determinada ocasión, te complazca’, dice la consultora de imagen Ana Raquel Chanis. ‘Si no estás en un buen momento, si no te gusta el grupo, si estás indispuesta o simplemente no quieres, no lo hagas’. Y es que el ánimo que tengas se reflejará en tu rostro.

Una vez que te hayas decidido por invitar, lo más importante es tu organización (por escrito) de todos los detalles involucrados. Si no te preparas adecuadamente, se te pueden escapar detalles fundamentales para el éxito de tu reunión. Si no tienes experiencia, infórmate y no temas pedir ayuda práctica a un familiar o a una amiga.

Habiendo atado todos los cabos, estarás en control de la situación evitando las tensiones y preocupaciones innecesarias.

‘El primer deber de la anfitriona es lucir relajada, tranquila y compartir con sus invitados sin afanes obvios’, considera Chanis. Para lograrlo, hay que empezar los preparativos programando con antelación tu vestido y todo tu arreglo personal y luego el resto de los detalles.

La elección del vestido dependerá, obviamente, del tipo de reunión y código que se haya establecido previamente.

‘Cuando se invita, se indica nombre de quien invita, motivo, lugar, hora y código de vestido’, nos recuerda Chanis. Por eso, estando todo establecido, no hay razones para no tener listas las prendas de vestir.

No fallarás en tu arreglo si respetas el código de vestido y has llevado una buena organización. LATINSTOCK

> ¿Qué me pongo?

‘La anfitriona no debe convertirse en una actriz en escenario ni intentar opacar a sus invitadas’, afirma la consultora de imagen. ‘Simplemente estar y sentirse atractiva sin exuberancias ni exageraciones de ningún tipo y estar cómoda para recibir, atender y compartir, será suficiente’.

Debemos tener presente que no se trata de una boda en la que deben sobresalir la novia, su madre y la madre del novio. Sencillamente no hay que perder de vista el código de vestir establecido y recordar que la actividad será continua.

No uses ropa ni zapatos que te vayan a incomodar. Si hay algo peor que no haberse decidido por el vestuario el día de la reunión, es tener que hacer un cambio en medio de ésta.

Tampoco es momento de hacer entradas triunfales. ‘La anfitriona debe estar lista y presentable para recibir, media hora antes de la hora a que citó a los invitados’, asegura Chanis.

Es por eso que todo debe estar arreglado y listo. Además, nunca se sabe si, por alguna razón insospechada, alguien decide llegar un poco antes. ‘Es absolutamente inaceptable que la anfitriona se atrase con relación a sus invitados’.

> Con la mejor cara

‘Si tenemos en el rostro puntos negros o células muertas, ni el mejor de los maquillajes lucirá bien’, explica la cosmiatra Indiana de Arce.

Lo mejor, de acuerdo con ella, es haberse realizado al menos unos dos o tres días antes (o idealmente un día antes) un tratamiento profundo que te haga lucir la piel limpia, tersa y con los poros cerrados.

De esta forma, el maquillaje durará más tiempo sin necesidad de retocarse a cada momento. A esto añade Chanis que ‘si se emplea el producto correcto, el retoque es innecesario’. En caso de urgencia, un poquito de polvos y de brillo de labios es suficiente, así que un retoque no debe tomar más de un par de minutos, pues ‘la anfitriona no debe desaparecer para acicalarse por segunda vez’.

El maquillaje, según Arce, deberá realizarse una hora antes del evento para que esté más fresco. Si se trata de una celebración de fin de año es permitido, aunque seas la anfitriona, usar sombras luminosas y labios rojos como está de moda.

Para Arce la actitud es más importante que el arreglo. Por eso, no ha de ser necesario el uso excesivo de maquillaje o una vestimenta elaborada. ‘La elegancia innata de cada persona y su don de gentes, ese ángel que muchas personas llevan por dentro, dice más que cualquier arreglo que se quiera hacer’, dice la cosmiatra.

Más que nada, se trata de ‘ser amable con tus invitados y si hay alguien que no conoce al grupo, tratar de integrarlo de la mejor manera, haciéndolo sentir parte de él’, concluye.

 

 
 
 
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