Lucía Bonadíes
Aparentemente loca
La publicista panameña nos cuenta sobre su nuevo proyecto, una producción musical cuyos personajes podrían estar al borde de la locura. El cd saldrá a la venta los primeros días de enero de 2008.
Esther M. Arjona
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LA PRENSA | Maydée Romero |
Ten un hijo, planta un árbol y escribe un libro. De esta forma, dice el adagio, habrás dejado un legado.
Lucía ha querido cambiar un poco esta conocida fórmula.
‘En lugar de escribir un libro decidí hacer un disco’, nos dice. ‘Toda mi familia ha escrito un libro, así que me fui por la tangente’. Lo del libro lo ha dejado para más adelante, y en cuanto a las otras dos opciones, la plantada del árbol la ha cubierto con cinco helechos A, E , I, O y U; unas plantas llamadas Batman y Robin, y sus hijos son nada más y nada menos que dos chihuahuas y dos gatas.
¿Será que se le ha aflojado un tornillo? Las apariencias engañan y situaciones que parecen una simple locura, si lo analizamos, no lo son tanto.
Este es precisamente el concepto que ha desarrollado en el cd Aparentemente locos, que lanzó el día de ayer y que cuenta con 12 pistas, cada una desarrollada partiendo de una situación de la vida real y que en principio si escuchamos de ellas diríamos: ‘están locos’.
> Historia de la locura
‘Hace unos años tuve la oportunidad de tener un documento que era un resumen de crónicas de hechos reales que me llamaron mucho la atención. Este documento era básicamente la historia de la locura en España’, comenta.
El documento incluía algunos hechos que definitivamente eran casos clínicos, pero había otros casos que aunque terminaban en un hospital de inocentes, como allí llamaban a los hospitales de enfermos mentales, la locura no era tal. Algunos eran documentos del siglo XVII, cuando la medicina no estaba muy avanzada. Otros, simples casualidades o formas diferentes de ver la vida.
Lucía dio forma literaria a cinco de esas historias que luego completó con siete adicionales tomadas de los diarios de Panamá.
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Lucía ,acompañada por bailarines que participaron en el video musical de uno de los temas de la producción. Cortesía |
>Aparentemente locos
El resultado fueron 12 historias, cada una con un personaje que pareciese estar al borde de la locura, pero que realmente no lo está. Entre ellos hay una hipocondriaca, un burro, un vendedor de ataudes, una chica que fue plantada y una jovencita cuyo padre era tan estricto que no le permitía salir de casa y el encierro le causó manías.
‘En lugar de hacer un libro de cuentos, busqué a Aníbal Muñoz, quien desde hace años hace la música de nuestras campañas publicitarias. Le dije, 'quiero que el atril de estas historias, en lugar de ser un papel, sean notas musicales’.
Cada una de estas historias está musicalizada con un género diferente. Así encontraremos desde un tamborito hasta una rumba flamenca, desde un rock en español a una bossa nova, desde un calipso hasta un pindín.
‘Son necesidades de ver referencias de otros géneros musicales, siento que el país necesita otras alternativas. Espero que esto ayude a las nuevas generaciones a replantearse nuevos horizontes. No porque el mundo esté globalizado todo debe sonar igual’, afirma la publicista.
De acuerdo con su autora, este documento no pretende plantear nuevas tendencias musicales, pero sí enterar a los jóvenes que hay alternativas diferentes a las pocas que escuchan a diario’. Hay otras alternativas para divertirse, para bailar y hay una manera imaginativa de contar cosas divertidas sin entrar en la violencia o connotaciones sexuales que son para adultos’.
Aparentemente locos es una producción pensada en toda la familia. ‘Son historias alegres y de buen humor, justamente porque los personajes no son verdaderamente locos. Es lo que lo hace gracioso’.
Y es que Lucía está convencida de que ‘no hay que pelearse con el mundo para ser diferente’. Por esto, no hay razón para utilizar palabras obscenas ni temas que deberían ser reservados solo para adultos y que hoy día escuchamos cantar a niños, sin que ellos sepan lo que están repitiendo.
> Con camisa de fuerza
El disco compacto y su literatura vienen envueltos en una camisa de fuerza.
‘La abres y verás en el librito de qué trata el proyecto y verás la caricatura de cada uno de los personajes amarrados con su camisa y te das cuenta de por qué son chispeantes y por qué pareciera que están 'punchy' ’.
Las voces estuvieron a cargo de Any Tovar, Nilena Zizópulos, Mirta Rodríguez, George De León, Ingrid de Icaza, Luis Arteaga, Carlos Rocha, Tony Chen, Ricardo Vásquez, Yanett Cerrud, Liza Camargo y Cristina De la Fuente, con la participación de Marisín Luzcando, Lucho Gotti y Juan Torrente.
Ellos fueron acompañados por una orquesta de músicos netamente panameños.
¿No le parece esta una locura?
‘Creo que el trabajo está muy bueno’, considera Lucía. ‘Todos le han metido mucho cariño y eso se siente. La gente se divirtió haciéndolo; es auténtico’.
> Habría que estar loco
Manejar una agencia de publicidad no es nada sencillo. Sin embargo, esta publicista se las ha arreglado para llevar a cabo este proyecto sin que interfiera con el resto de sus obligaciones.
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Arte de la literatura del disco. Se aprecian los personajes creados para 'Aparentemente locos'. Cortesía |
‘Lo que hice fue organizarme bien, sacar todo a tiempo en el tiempo y tener mucha concentración para manejar tantos temas a la vez. Darle el grado de importancia a cada cosa y no comprometerme en hacer más cosas de las que puedo cubrir. Además, como no me dedico a esto como profesión, tengo el tiempo abierto; un cantante tiene más presión por tener un disco hecho’, cuenta Lucía.
El proyecto se inició el año pasado aproximadamente en septiembre y fue minuciosamente programado, las melodías, los arreglos, la búsqueda de los intérpretes. De acuerdo con la
creadora de este proyecto, ‘buscamos cantantes que realmente interpretaran cada historia’.
¿Más trabajo? Dirían algunos que hay que estar loco para hacerlo y además invertir una interesante suma de dinero de la cual muy probablemente no recupere la mitad.
Pero no es simple locura. ‘La idea de todo esto es hacer un aporte a la cultura’, afirma.
Y esto lo hace ampliando referencias de ritmos musicales, ofreciendo historias cargadas de buen humor y que pueden ser compartidas por toda la familia.
Lucía recuerda todas las opciones musicales con las que contó en su adolescencia. ‘Estaba Donna Summer, al mismo tiempo sonaba ABBA, en Inglaterra, David Bowie’, recuerda.
Los latinos teníamos una gran variedad, teníamos un Richie Ray, un Bobby Cruz en el piano. Yomo Toro estaba en las cuerdas. Mientras, en España estaba de moda la balada romántica con Rafael, Camilo Sesto y Mocedades.
‘Había muchas alternativas y muchos buenos músicos que se sentían orgullosos de sus propuestas. Además, demandábamos que el cantante supiera cantar’, rememora.
En estos tiempos en que la brecha generacional parece estar ampliándose y cuando las propuestas musicales son cada vez menores y algunas, un poco salidas del tiesto, Lucía se pregunta: ‘¿Cuándo los niños van a volver a ser niños? ¿cuándo los papás van a volver a bailar con sus hijas?’.
Pero también está consciente de que ‘en vez de criticar hay que aportar’.
‘Decidí que como profesional esto era lo que podía hacer. Estamos cercanos a los medios de comunicación y también tenemos una responsabilidad’, afirma. Si tienes valores y si tienes la oportunidad, ¿por qué no hacerlo?
Prefiero llorar por no recuperar esta inversión a lamentarme por haber podido hacer algo y no llevarlo a cabo’.
Aparentemente locos estará disponible la primera semana de enero. Veremos entonces si se trata de una simple locura o una genialidad.
‘No me estoy creando expectativas, pero ojalá pueda quedar algo nuevo que se pueda cantar dentro de 50 años; algo hecho por panameños que a la gente le guste y que siga disfrutando en familia. Ojalá lo compren’.
Lucía tiene otros planes, entre ellos hacer una película o finalmente escribir un libro.
‘Tal vez termine haciendo el libro en vez de la película, pero un libro bien escrito no se hace de la noche a la mañana. Lo haré probablemente cuando me retire, pero como comprenderás quiero retirarme joven’.
Qué locura. . .
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