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Damas del Summit
Una grupo de mujeres se está encargando de cambiarle el rostro al Parque Municipal Summit. Cada una de ellas, en su área, espera aportar nuevos conocimientos y una nueva imagen a este jardín tropical.
María del Pilar Méndez
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De izquierda a derecha, atrás: Itzel Gooding y Marianne Akers. Delante: Halit Khoshen, Iris Rojas y Dioren Smith. La Prensa/ Maydée Romero |
En la época de la construcción del Canal de Panamá por Estados Unidos, se creó un jardín para introducir plantas exóticas y conocer cómo se comportarían en la selva panameña.
Desde 1923 hasta el presente, han pasado tantos años, y en uno de ellos, el Summit se convirtió en parque municipal. Ahora vive un resurgimiento después de haber estado un tanto abandonado.
Nuevas hojas nacen de los árboles del parque y con ellas nuevas ideas para reestructurar sus áreas, tanto en el jardín como en el zoológico. Tras estos cambios figuran unas mujeres encabezadas por Adrián Benedetti, la parte masculina de la ecuación y director del parque.
Estas cinco damas esperan transformar las bases del parque y la mentalidad de sus visitantes en favor de la conservación de la flora y la fauna nativa del país, que está menguando por la caza indiscriminada y la devastación de los bosques.
> Bienestar de los animales
Halit Khoshen es la administradora del zoológico, un puesto que, afirma, no existía hasta hace un año, cuando ella fue nombrada.
Entre sus tareas está el asegurarse del bienestar físico y mental de los animales residentes. Agrega que cuando un animal está libre, se encuentra cazando o huyendo de los depredadores, por lo que siempre está alerta, mientras que al estar en cautiverio se aburre. Para que esto no ocurra se realiza el enriquecimiento. Se trata de reconstruir la vida silvestre dentro del confinamiento, aunque esto también se hace repetitivo.
La administradora señala que ‘hacemos programas de enriquecimiento en los que se estimula el olfato, la visión, el tacto, etc. En ese sentido, hay animales con los que hacemos pinturas, como los gatosolos hembras y las monas cariblancas. Les ponemos témpera no tóxica en sus patas y cuerpo, y en un papel hacen los diseños que quieran. A los felinos se les dan diferentes presas, cuyo olor les atraiga, se les hacen paletas y piñatas, que ayudan a confeccionar los niños con cosas que les gusten‘.
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Iris Rojas menciona que el parque tiene un proyecto para preservar la mayor cantidad de plantas nativas de Panamá. |
Uno de los planteamientos que impuso fue ponerle nombre a las criaturas. ‘Así los visitantes y cuidadores comprenden que éstas no son objetos. Deben entender que los animales son individuos que tienen su personalidad’ añade.
Khoshen comenta que estudió psicología, porque cuando se graduó del colegio no había internet y la televisión por cable no contaba con canales como National Geographic o Animal Planet. Sin embargo, trabajó por dos años con el fin de irse a África como voluntaria en un santuario de chimpancés, monos y gorilas. ‘África es hermoso, en el santuario en el que estuve, ellos vivían en islas reales.
Les llevábamos su comida nadando, íbamos en bote, pero lo dejábamos a cierta distancia para que los primates no saltaran al bote, ya que ellos no saben nadar. Al regresar a Panamá estaba decidida a pasar el resto de mi vida dedicada al bienestar de los animales’, menciona la administradora.
Afirma que muchos de los animales que llegan al zoológico han sido mascotas. Asimismo, las personas también traen animales que han encontrado heridos, huérfanos o que han sido confiscados por la Autoridad del Ambiente (Anam). Este fue el caso de 'Lucía', una tapir bebé que fue confiscada por la Anam y Adrián Benedetti, director del Summit. Khoshen comenta que 'Lucía' estaba siendo vendida en Colón a través de un sitio web panameño de mascotas.
Entre las especies que más llegan como ex mascotas están los monos araña, monos tití y tigrillos.
> Jardín perfecto
Estas dos mujeres comparten una misma pasión: las plantas. Iris Rojas y Marianne Akers pasan sus días entre verdes tallos, fuertes troncos y aromáticas flores.
Iris Rojas es la encargada del Jardín Botánico y Áreas Verdes. Ella es la responsable del mantenimiento y cuidado de los jardines.
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Entre las especies que la gente tiene como mascotas están los monos araña, monos titís y tigrillos, asegura Halit Khoshen. |
Rojas lleva un año formando parte del equipo del Summit. ‘Siempre he sido amante de la naturaleza, pero mientras estaba estudiando quería ayudar en algo y escuché un anuncio en el que se pedían voluntarios para el parque. Así empecé a venir todas las semanas y ayudaba a limpiar los jardines, sembrando plantas, mezclando abonos, y salió la vacante y me escogieron como encargada de los jardines’, señala. Destaca que a los visitantes les atraen las plantas exóticas, como la bola de cañón; sin embargo, a los nacionales les interesa más ver a los animales del zoológico.
Actualmente, Rojas, junto a su equipo, se encuentran en un proyecto para señalizar y cuantificar todas las especies de plantas que hay en el parque, ya que la meta es conservar la mayor cantidad de especies nativas del país y que así los visitantes se interesen por conservar la flora nacional.
En el conteo, ya llevan clasificadas 356 plantas y aún no se acercan a la mitad de la extensión del parque, sin embargo, la gran mayoría de éstas son exóticas, es decir que no son propias de nuestra región.
Licenciada en Recursos Naturales, considera que ahora se le ha puesto más atención al ambiente y su educación, pero aún falta más por hacer para concienciar a los niños en la conservación.
> Amante de las plantas
Desde 1961, Marianne Akers vino con su esposo de Estados Unidos y se establecieron en Panamá. Él es biólogo y ella una enamorada de la naturaleza, que quedó hechizada con la flora panameña.
Confiesa que desde que llegó al país, empezó a recoger las semillas de las plantas de los bosques del país y así fue obteniendo conocimientos sobre ciertas especies. ‘La nueva administración ha sido más dinámica y quería modernizar el parque, aprovechando los recursos que hay aquí y ofrecí ayudarles. Es así que se inicia mi voluntariado en el Summit, que ya lleva dos años’, señala la profesora de profesión.
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El día de Dioren Smith comienza con un recorrido obligatorio por todas las jaulas del zoológico. |
Fue ella quien, en una de sus visitas a Florida, Estados Unidos, se puso en contacto con personal del Jardín Botánico Fairchild y les dijo que tenían un jardín hermano en Panamá, ya que David Fairchild es el fundador de ambos.
Gracias a este acercamiento, los especialistas de este jardín ofrecieron el Primer Seminario Taller de Horticultura Neotropical para el personal del Summit, en octubre.
‘Dijeron que no podían ayudarnos con dinero, pero sí con conocimientos’, menciona Akers.
Asegura que no ha encontrado una planta que no le llame la atención. ‘Si tiene clorofila me interesa, pero me encantan las orquídeas’.
La profesora afirma que los panameños han aprovechado muchos de sus recursos naturales, pero podrían utilizar más la hojarasca, que son las hojas caídas de los árboles, para mejorar el suelo, pues este es un excelente abono natural.
> Veterinaria de vocación
Al igual que Rojas, Dioren Smith fue voluntaria del parque mientras estudiaba veterinaria. Por ello, cuando se necesitó de uno en el zoológico, fue ella la primera opción.
‘Desde pequeña me han gustado los animales, sobre todo los silvestres. Siempre he vivido cerca del parque, por lo que a mi casa llegan todo tipo de animales y yo los cuido’, dice Smith, quien se integró al Summit en abril de 2007.
Como es la única veterinaria del lugar, debe lidiar con animales de todo tipo y afirma que son los de gran tamaño los que representan más trabajo, como el jaguar. ‘Se necesita un día entero y de los cuidadores para poderle hacer todos los exámenes’, sostiene la veterinaria.
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La hojarasca es un excelente abono natural, según explica Marianne Akers. |
De todos los inquilinos del zoológico, declara que tiene una estrecha relación con una tigrilla llamada 'Rubí'. ‘La he estado tratando para darle medicamentos. Antes ella era muy tímida, pero ya se ha acostumbrado a mí y se acerca cuando la llamo, pero aún no me deja tocarla. Me recuerda mucho a mis gatos’ añade.
Se dice que en cautiverio a algunas especies les cuesta reproducirse, sin embargo, Smith señala que en el Summit recientemente nació un mono tití y ya es el segundo parto del año. Ellos prefieren separar a las hembras de los machos para controlar la natalidad de los animales.
Por otro lado, un día de trabajo para Smith comienza a las 7:00 de la mañana, cuando hace un recorrido obligatorio por todas las jaulas. Conversa con los cuidadores para ver si han visto algo diferente. ‘A veces nos han traído criaturas con heridas graves que no podemos atender aquí, entonces los llevamos al hospital veterinario de Corozal que pertenece a la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Panamá. El Summit tiene un acuerdo con este centro para casos que no puedan tratarse en el lugar’.
Entretanto, siente que muchos de los animales que allí son llevados responden a caprichos de las personas que los poseen, ya sea por regalo o porque los encontraron, después de un tiempo se cansan de ellos y no saben cómo cuidarlos o alimentarlos. ‘Ojalá tengan más conciencia de que los animales silvestres son bonitos, pero en su ambiente’, puntualiza.
> El ave más fuerte
Cuando llegan al parque Summit, uno de los cuatro guías del lugar se encargará de explicarle todo lo que allí se encuentre. Una de ellos es Itzel Gooding, jefa de Educación Ambiental y encargada del Museo del Águila Arpía.
Gooding es una de las coordinadoras de las actividades que se efectúan para verano y de otras como la Biofiesta, en la que se realizaron jornadas educativas donde los niños y los padres aprenden a proteger el amenazado ambiente. También, hicieron el Festival del Agua, El oro azul, que destaca la importancia de la conservación del agua y la preservación de los bosques y áreas protegidas.
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Itzel Gooding afirma que una de las mayores atracciones del Summit es el museo y la exhibición de dos ejemplares del águila arpía. |
Recuerda que ella era una visitante tan constante del parque, que ya algunos trabajadores la conocían. En una ocasión, uno de ellos le dijo que por qué no se quedaba como voluntaria. ‘Me pidieron que le escribiera una carta a Luis Puleio, quien era director del parque en ese momento.
Él me aceptó y empecé ayudando a los muchachos en cualquier área’. Como jefa de educación ambiental, asegura que la gente tiene un gran vacío de información sobre el ambiente y no saben hasta dónde pueden afectar el medio ambiente.
En ese punto, agrega que entre los grandes errores que se están cometiendo en Panamá y afectan de manera directa el ecosistema, está la reducción de los bosques, ‘pues se les está quitando el refugio a muchas especies que están empezando a emigrar hacia otros países y las perdemos’. Por otro parte, Gooding es la encargada del Museo del Águila Arpía y del cuidado de los dos ejemplares con lo que cuenta el zoológico.
‘Dentro de mi voluntariado, me involucré más con el Museo del Águila Arpía y daba charlas allí. Es así que a la señora Consuelo de Cambra, directora de Amigos del Águila Arpía, le gustó mi trabajo y me dejó como encargada de la sección del lugar’, dice Gooding.
Comenta que es sorprendente la cantidad de turistas de diferentes partes del mundo que vienen a conocer al águila arpía, ya que a nivel mundial es muy conocida. ‘Según la National Geographic, es el ave más fuerte del mundo y para mí es una gran experiencia trabajar con ella’, agrega.
Las dos águilas que se encuentran en el Summit son 'Sony' y 'Cheyenne'. La primera es una hembra de 49 años y mide poco más de un metro. Estas aves son monógamas, es decir, que tienen una sola pareja durante toda su vida. ‘La pareja de 'Sony' murió y a veces se deprime por eso y no come’ dice Gooding.
Le pusieron un macho de 40 años, 'Cheyenne', pero ella no le muestra interés, por lo que deberán conseguirle otra hembra al águila. La jefa de educación ambiental le hace un llamado a la población para que se una al programa de voluntarios del Summit; sólo tienen que presentarse al parque, el día y a la hora que mejor les parezca. Esta es una experiencia que hizo que cinco mujeres se unieran por el ambiente y que puede sumar más adeptos a la causa de proteger a la madre naturaleza.
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