sociedad
Prosperar en el trabajo
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EFE |
Con hacer bien el trabajo no basta: hay que ir más allá del mínimo exigible. Si no afrontas tus tareas y obligaciones con madurez, claridad y determinación, y cometes una serie de errores ‘imperdonables’, seguramente no llegarás lejos.
Verse como alguien inferior, vivir en el pasado, sentirse incapaz o vulnerable, descuidar el aspecto personal, son actitudes con las cuales hay mucho que perder y poco que ganar.
Imaginarse a uno mismo en la situación laboral en que le gustaría estar, haciendo lo que más gusta con mucha seguridad y en el puesto que apetece, ayuda a hacerlo realidad.
Trabajar demasiado sin permitirte ni el más mínimo descanso. Hablar a la gente demasiado rápido o en voz muy baja, casi inaudible. Ser condescendiente con los asuntos que no deberías tolerar. No consultar a los demás cuando hace falta. Permitir que te utilicen como un chivo expiatorio cuando surgen problemas. Estas son algunas de las costumbres o actitudes que pueden poner freno a tu desarrollo profesional en el trabajo o los negocios, y que hacen que no prosperes como te gustaría, sin que entiendas muy bien por qué estás estancada siempre en el mismo puesto y lugar. Otras recomendaciones. Mima tu aspecto. Procura crear y cuidar tu propia imagen laboral y protégete con un escudo mental ante los comentarios negativos de personas envidiosas y poco productivas.
literatura
Una saga familiar
El escritor Ignacio Martínez de Pisón narra la historia de un voluntario italiano que llega a España a luchar a favor de Franco. Dientes de leche es el relato de una saga familiar a lo largo de 50 años, desde la Guerra Civil hasta los albores de la transición. En ella conviven tres generaciones que responden a tres momentos esenciales de la historia de España: los que hicieron la guerra; sus hijos, que crecieron en el franquismo, y sus nietos, criados en democracia. Frente a las epopeyas de grandes ideales contadas sobre los brigadistas que apoyaron a la Segunda República, el autor español ha querido rescatar la historia de un italiano pobre que, como muchos de sus compatriotas, se vio obligado a embarcar rumbo a una guerra de la que sólo le interesaba cobrar un dinero que enviar a su familia.
Sorbo de humor
Dos amigos, Luis y Juan, se fueron en un viaje de camping. Luego de una buena comida y una botella de vino se despidieron, se acostaron y se fueron a dormir. Algunas horas más tarde, Luis se despertó y codeó a su fiel amigo:
Juan, mira el cielo y dime qué ves. Juan contestó:
Veo millones y millones de estrellas.
Y eso, ¿qué te dice?
Juan pensó por un minuto y dijo:
Astronómicamente, me dice que hay millones de galaxias y potencialmente billones de planetas; astrológicamente, veo que Saturno está en Leo; cronológicamente, deduzco que son aproximadamente las 3:10; teológicamente, puedo ver que Dios es todopoderoso y que somos pequeños e insignificantes y, meteorológicamente, sospecho que tendremos un hermoso día mañana. ¿Y a ti qué te dice?
Juan calló por un minuto y luego dijo:
Eres un tonto, ¡alguien nos robó la carpa!
¿Cuál es el colmo de un astrónomo?
Enamorarse de una estrella. . . de cine.
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