ciencia
Nueva clave en gripe aviar
Los virus de la gripe deben abrir una clase muy específica de cerradura antes de entrar a las células respiratorias humanas, dijeron investigadores estadounidenses, lo que ofrece una nueva manera de entender cómo actúan los virus de la influenza. El descubrimiento podría ayudar a los científicos a monitorear mejor los cambios en el virus de la gripe aviaria H5N1, que amenaza con desatar una pandemia mortal en la humanidad y podría conducir a mejores maneras de combatirlo, añadieron.
Los científicos descubrieron que un virus de la gripe debe sujetarse a un receptor con forma de paraguas que cubre las células respiratorias, antes de poder infectar a las células en las vías respiratorias superiores.
‘Lo que esta cerradura necesita es la llave indicada. Esa abre la puerta’, dijo Ram Sasisekharan, un profesor de ingeniería en biología y ciencias de la salud del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Cambridge.
Actualmente, el virus H5N1 de la gripe aviaria infecta casi exclusivamente a las aves. Pero ocasionalmente puede transmitirse a una persona. Los expertos temen que el virus de la gripe aviaria evolucione de forma tal que pueda transmitirse entre humanos, lo que podría desatar una epidemia.
‘Sabemos qué buscar’, dijo Sasisekharan, cuyo estudio aparece en la revista Nature Biotechnology. Antes de que un virus de la gripe entre a una célula respiratoria humana, una proteína sobre la superficie del virus debe unirse a cadenas de azúcares, llamadas glúcidos, ubicadas en la parte exterior de las células.
Los científicos clasificaron estas cadenas de acuerdo a cómo se ligan químicamente. En las aves, el virus se une con receptores alfa 2-3; en humanos, se encadena con receptores alfa 2-6. También pensaban que para infectar a humanos el virus H5N1 de la gripe aviaria tenía que mutar simplemente para poder encadenarse con receptores alfa 2-6.
Pero resulta que los receptores alfa 2-6 no son todos iguales. Algunos son cortos y con forma de cono y otros son largos, con forma de paraguas.
salud
Diagnóstico para el futuro
Identificar siete síntomas clínicos concretos durante la primera semana de vida de una criatura podría servir para diagnosticar a tiempo enfermedades potencialmente mortales en el bebé. Una cifra estimada de 4 millones de bebés fallecen al año durante los primeros 28 días de vida y 75% muere en la primera semana. La mayor parte de los partos en los países de renta baja tienen lugar en el hogar, con lo que es importante, señala el estudio, mejorar la identificación de bebés con enfermedades mortales y que necesitan ser atendidos en un hospital.
Durante mediados de la década de 1990, se desarrolló una estrategia para controlar las enfermedades infantiles llamada Ma-
nagement of Childhood Illness (IMCI, en sus siglas en inglés), una forma integrada de afrontarlas, centrada en el bienestar general del niño y cuyo objetivo era reducir las afecciones del bebé y promover el desarrollo del menor de cinco años, incluyendo elementos preventivos y curativos.
Sin embargo, el IMCI no contemplaba entonces la primera semana de vida, el periodo en que se produce la mayoría de las muertes infantiles.
sociedad
Aprueban 'bien morir'
Los habitantes del Distrito Federal mexicano disponen de una ley conocida como del ‘bien morir’, que regula el derecho de los enfermos terminales a rechazar que se prolongue su vida por medio de tratamiento médico.
La Ley de Voluntad Anticipada regula ‘la negativa a someterse a medios, tratamientos y/o procedimientos médicos que pretendan prolongar de manera innecesaria su vida (. . . ) cuando por razones médicas, fortuitas o de fuerza mayor, sea imposible mantener su vida de manera natural’.
La llamada ortotanasia, faculta a quien suscriba el Documento de Voluntad Anticipada a rechazar actuaciones médicas ‘obstinadas, desproporcionadas o inútiles’ que prolonguen su vida. Esta disposición sólo aplica en la capital mexicana y se materializará en los 28 hospitales de la metrópoli de titularidad estatal, no así en los de ámbito federal. La nueva ley define al enfermo terminal como alguien con un ‘padecimiento mortal (. . . ) o una esperanza de vida menor a seis meses y se encuentra imposibilitado para mantener su vida de manera natural’. |