Publicado el Viernes 25de enero de 2008
  Edición No. 932
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¿Por qué me he endeudado tanto?


JosÉ S. Canto A.

Es evidente que, a lo largo de nuestra vida y por múltiples razones, tenemos que contraer algún tipo de deuda. Consideremos el hecho de que éstas podrían ser clasificadas como buenas y malas.

Al hablar de endeudamiento excesivo, pensamos en la mezcla de las llamadas deudas malas. En tanto, las deudas buenas son aquellas que aumentan el valor de nuestro capital porque constituyen una inversión en algo que se valorizará con el tiempo. Estas deudas se refieren a las compras de objetos o bienes realmente importantes, como una residencia, un automóvil para transportarse al trabajo, pagar la educación de los hijos o cuestiones asociadas a nuestra salud.

Una mala deuda se contrae al utilizar nuestro crédito para comprar cosas que no son necesarias o prioritarias, tales como ropa, accesorios o automóviles que superan la capacidad de pago.

Al margen de estas anteriores consideraciones, es importante revisar las motivaciones que llevaron al tortuoso camino de las deudas malas; estas son en esencia las que reflejan la toma de malas decisiones o de elecciones poco edificantes de pensamiento respecto al dinero.

Objetivamente existen muchas razones que podrían explicar el endeudamiento exagerado o irrazonable, y entre estas están:

1- El consumismo y la envidia. Estas razones achacables a nosotros mismos, son poderosas y se refieren a la tendencia de muchas personas a gastar irreflexivamente en cosas que en verdad no requieren y que compran solo porque están de moda. La envidia, uno de los pecados capitales, hace que nos endeudemos, si no somos conscientes de estar dominados por su influencia. El o la envidiosa justifican la decisión de compra con argumentos tales como ‘bueno, yo trabajo duro y me merezco algunos lujos’, ‘¿por qué no he de tener eso si todos lo tienen?’.

2- No tener paciencia ni autocontrol. Incluso la inmadurez puede llevar a un endeudamiento irrazonable. Al no tener paciencia queremos todo para ya y eso hace que recurramos al crédito y no reflexionemos antes de comprar cosas que no podemos pagar con nuestros ingresos o que no necesitamos. Autocontrol y madurez son virtudes de las personalidades sanas, y si siempre cedemos ante los impulsos de gastar y comprar, podríamos tener algún problema de naturaleza psicológica que exige que busquemos ayuda profesional.

3- El no tener ahorros. Es otra razón para lograr cuotas de endeudamiento exagerado. Sin ahorros tenemos que recurrir casi siempre al crédito costoso. Con ahorros podemos dar un abono para una compra grande, que reducirá la presión de los intereses y dará mayor poder de negociación. Busque la forma de crear ahorros en medio de tanta inflación y salarios reducidos.

4- Compras impulsivas. Estas se asocian al consumismo y la envidia, lo que podrá llevar por el camino de las deudas irrazonables. Ante dicha posibilidad, el mejor consejo es dejar las tarjetas de crédito en casa. Antes de irse de compras preguntarse ‘¿lo necesito realmente?’ y ‘¿lo quiero por capricho?’. Controle sus impulsos llevando una libretita y anotando eso que quiere comprar, luego espere uno o dos días antes de hacerlo, si luego de ese tiempo aún desea el bien y al tercer día verá que lo ‘imperioso tener’ perdió su poder de seducción.

5- Usar los ingresos familiares desordenadamente. A esta situación se llega por la ausencia de un presupuesto y de la falta de una lista de prioridades. Los estados depresivos pueden llevar al uso inadecuado del dinero, hacen que mucha gente se desespere y tome decisiones fatales. Haga su presupuesto junto con su pareja y ajústese a él.

Por último, no tienda a culpar a la publicidad o a las facilidades de crédito por sus decisiones de dinero. Trate de mantener siempre el control de su vida y sus finanzas personales.

El autor es asesor financiero personal ellasconsulta@prensa.com


 
 
 
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