|
Lección aprendida
TMe pareció muy completo el artículo sobre el VIH, y más tomando en cuenta que no se utilizó la palabra "contagio" sino "transmisión."
Lección aprendida.
En mi blog estoy escribiendo una serie de artículos en relación con las enfermedades de transmisión sexual y los carnavales. Va dirigido a todo el público carnavalesco y cubre desde el mal uso del Viagra hasta infecciones específicas cada día.
De paso, se anunció que ha habido un descenso significativo en las cifras mundiales del VIH porque ONUSIDA las había inflado para obtener más donaciones. Se escribió sobre el tema en el blog.
Saludos,
Dr. Alejandro Cantón
www. terapiacanton. blogspot. com
Polémica por canción
Como este suplemento, al igual que el periódico que lo publica, siempre se han mantenido a la altura y nunca han hecho uso de la vulgaridad para aumentar su rating, me animo a hacerles llegar mis comentarios: Una mañana venía escuchando Debate Abierto y el tema en cuestión era aquel ‘regguecito’ que en los últimos días ha dado mucho de qué hablar...
Que si es vulgar, que si lo deben censurar, que si los niños lo van a escuchar y lo van a estar cantando... etc... etc... Y yo venía pensando qué simple pueden ser las cosas y qué complicado lo podemos volver nosotros mismos. En nuestro caso personal, a mi esposo y a mí nos encanta el reggae, desde el retro de los 80 hasta el reguetón actual.
Pero como el orden comienza por la casa, nosotros mismos regulamos cuáles canciones se escuchan cuando los niños están con nosotros y cuáles podemos escuchar cuando estamos solos, así mismo, con las emisoras de radio y los programas de televisión. Con decirles que hay temas que dejamos que los niños escuchen, pero que no los pueden cantar, por ejemplo: Pásame la Botella es un tema al que no le veo nada de malo, está bien alegre, buen ritmo bailable, pero no me parece que mi niña lo cante, así que lo puede oír pero no cantar, como éste muchos ejemplos más.
Nosotros no necesitamos ni esperamos a que ninguna autoridad tenga que pronunciarse o dictar alguna ley sobre un tema, para decidir cómo afecta esto a nuestros hijos y cómo vamos a actuar al respecto.
Siempre hemos pensado que si cada padre/madre de familia se preocupara por hacer bien y de forma responsable su trabajo, las cosas serían mucho mejor y muchos problemas serían menos serios, pero por lo visto lo mas fácil es que venga otro a criarme a mis hijos (escuela, gobierno, etc. ). La autorregulación debe venir del hogar y no me vengan con el cuento de que no podemos supervisar a nuestros hijos las 24 horas, ya que si nosotros hacemos un buen trabajo como padres, nuestros hijos no van a necesitar de un eterno policía para saber cómo comportarse.
Saludos,
Albania
Queja por atención
Es increíble que a estas alturas del siglo, el racismo y la intolerancia pululen por nuestra urbe como las moscas detrás de la miel. Que en medio del auge tecnológico y del desarrollo económico que predicamos a los cuatro vientos, aún existan personas de mente estrecha y faltas de toda humanidad.
Hace unos días, en un sitio llamado GURÚ, con la vieja excusa de la ‘mesa reservada’, uno de los meseros le pidió a un grupo de panameños que se retirara. Cuando los tres panameños estaban por salir, una ciudadano inquirió al personal del sitio y le preguntó: ¿Saben a quién acaban de sacar? ¿Tienen idea de a quiénes están pidiendo que se retiren?
Se trataba nada más y nada menos que de Irving Saladino, Omar Moreno y Laffith Pincay. Sí señores, Irving, el mismo chico que tiene medalla de oro en los Panamericanos; Omar, nuestra gloria de las Grandes Ligas, y Laffith, el record man de los hipódromos estadounidenses.
No sé cómo terminó el episodio, lo que no se puede pasar por alto es la mala actitud de los responsables de esta acción. Independientemente de la fama de estos panameños, ellos buscaban lo que los ciudadanos comunes, un sitio en el cual pasar un rato agradable. Si a ellos les sucede esto, no quiero imaginar lo que le pasará al resto de nosotros.
Yo pido más que flores marchitas, una oración a Dios Nuestro Señor por los corazones marchitos de todos los extranjeros intolerantes dueños de comercios, que vienen a hacer dinero en nuestro suelo humillando a los panameños honestos que tenemos igual derecho a disfrutar de los sitios de diversión. Y a los panameños que seamos más solidarios y denunciemos estos pésimos sitios cuya existencia será tan pasajera como el mal sabor de boca que dejan.
Thays Mizel Campos Gómez
Orgullosa de ser panameña.
|