| Decisiones
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JosÉ S. Canto A.
En la vida, como personas adultas, todos tomamos a diario muchas decisiones. La mayoría de ellas son sencillas, como ‘¿qué me pongo?’, ‘¿pago o no pago una cuenta?’, ‘¿qué voy a comer?’. Otras decisiones son más complejas, como ‘ ¿debo meterme en x deuda?, ¿debo comprar un automóvil nuevo o uno usado?’.
Al mejorar nuestras destrezas para tomar decisiones, podemos mejorar nuestra calidad de vida, pues las selecciones más prudentes dan como resultado el mejor uso del tiempo, del dinero y de otros recursos.
Por lo general las personas no están conscientes de las influencias económicas que pueden afectar la toma de decisiones. Estos factores económicos incluyen la inflación, las tasas de interés, la tasa de desempleo y las contingencias de la vida. Además, mucha gente soslaya los riesgos comunes asociados con la toma de decisiones, tales como los viajes, la vida en comunidad, la conducción de un auto y el costo de oportunidad, que tiene que ver con lo que una persona pierde cuando se toma una decisión.
Un buen ejemplo de la importancia de la acertada toma de decisiones es la relacionada con las tarjetas de crédito: ¿Cuál tarjeta es la apropiada para mí? Los consumidores de hoy en día se encuentran con muchas opciones cuando se trata de usar su crédito. Para las compras cotidianas tales como alimentos, ropa y gasolina, o servicios varios, es preciso tomar decisiones sobre la tarjeta que más nos conviene. Así están las tarjetas de compra o de servicio, que son aquellas en que usted paga su factura por completo cada mes en vez de mantener un saldo. La tarjeta de compra más popular es la de American Express.
A diferencia de las tarjetas de compra, las tarjetas de crédito le permiten mantener un saldo de mes a mes. Sin embargo, requieren que haga por lo menos un pago mínimo mensual. El interés de éstas se cobra sobre el saldo pendiente, y Visa y Mastercard son las más conocidas.
Hay empresas o tiendas que emiten tarjetas de crédito que se aceptan solamente en esas tiendas en particular. Estas tarjetas cobran una tasa de interés y en algunos casos no tienen cuota anual. Están también las tarjetas de débito, en donde el total es deducido inmediatamente de su cuenta corriente o de ahorros en el momento en que la utiliza.
Escoger una de estas implica que conozca el costo anual de membresía, la tasa anual de interés que le cobran, los costos por morosidad, el período de gracia, las comisiones por renovaciones y muchas cosas más. El costo y las condiciones del crédito son importantes.
Por otra parte, si usted en algún momento de su vida decide cancelar alguna o algunas tarjetas de crédito, también deberá tomar decisiones que pueden ser muy importantes a la luz de su presente y futuro financiero y de sus referencias crediticias.
En este contexto, es importante que usted sepa que antes de decidir que ya no quiere tener más una tarjeta de crédito, piense en algunos criterios que debe tener en cuenta, antes de enviar a su banco la nota diciendo que ya no desea tener más la tarjeta.
No devuelva, sin antes meditarlo muy bien, la tarjeta de crédito más antigua que tenga. La razón es que la misma le puede servir como una excelente referencia de crédito en función de la antigüedad de la relación positiva con el banco emisor. Tampoco debería devolver la única tarjeta que tenga, ya sea que tenga cero saldo o un saldo muy bajo, o la que le ofrece las mejores condiciones de costo y servicio, ni una que tuviera un saldo muy bajo y que usted puede pagar sin problemas. Las que sí debería devolver son aquellas tarjetas que le cobran altos intereses y comisiones, que le imponen condiciones onerosas y desventajosas para usted. Debería devolver una nueva tarjeta de crédito que le hayan otorgado recientemente para evitar sobreendeudarse y sobre todo si ya tiene otras tarjetas de crédito.
Igualmente es muy recomendable devolver o cerrar la cuenta de una tarjeta de crédito si le han robado su identidad o si se ha visto inmerso en algún intento de fraude contra su tarjeta.
En esencia, se trata de ser muy prudente y meticuloso con esto de aceptar o cerrar cuentas de tarjetas, sobre todo por el impacto que tales decisiones podrían tener en sus referencias crediticias presentes y futuras y en sus finanzas personales. Al fin y al cabo, ‘decisiones, decisiones, todo cuenta’, dijo el poeta.
El autor es asesor financiero personal ellasconsulta@prensa.com |