Publicado el Viernes 22 de febrero de 2008
  Edición No. 936
| Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
EL PERSONAJE

Lucy Jaén
La faraona del tamborito

Por ejercer y defender el folclor, la cantalante panameña recibirá mañana sábado 23 de febrero, un homenaje en la comunidad de Santo Domingo (en Las Tablas), junto con el violinista Ítalo Herrera y el cantante Pille Collado.

Daniel Domínguez Z.

‘He sido una privilegiada de Dios, porque no he hecho nada para mantener mi voz, salvo cuidarme del sereno, no fumar y no tomar licor’. La Prensa | David Mesa

Lucy Jaén era una niña tímida con una voz privilegiada. Un día, cuando tenía ocho años, estaba en el portal de su casa, en el corregimiento de Santo Domingo, en el distrito de Las Tablas, y descubrió que su vida cambiaría para siempre. Esa mañana cantaba mientras hacía labores de limpieza, pero no sabía que en una casa vecina, donde residía su tío Agustín Jaén, había un visitante que la escuchaba maravillado.

‘El profesor Gonzalo Brenes preguntó que quién cantaba tan lindo. Mi tío le dijo orgulloso que era su sobrina y lo llevó a verme. El profesor intentó que yo cantara, pero nadie me hizo abrir la boca, porque cuando me percataba de que alguien me escuchaba me callaba’, recuerda entre risas esta dama nacida en Santo Domingo el 17 de enero de 1928.

Su papá, Virgilio Jaén, tenía una tienda en el pueblo. Entre tantos productos había un corte de tela del que estaba enamorada Lucy. Brenes logró que por fin cantara los tamboritos Florecita blanca, Ilachita Nueva, Me le da saludos a ella y Corazoncito dime por qué.

Cuando Lucy acabó su participación, el docente le preguntó qué deseaba como premio y la chica le señaló la tela. Esa fue su primera recompensa por compartir su talento.

Su principal maestra de canto fue su tía materna Berenice Córdoba. ‘Era lo máximo cantando. Lo heredé de ella, pues mi mamá no cantaba ni los pollitos’, dice Jaén, a quien le rendirán homenaje en ‘El Perote de las Musas 2008’, mañana sábado 23 de febrero, en el parque de Santo Domingo, un evento en el que también se reconocerá la carrera del violinista Ítalo Herrera y el cantante y compositor Pille Collado.

‘Modestia aparte, el canto mío atrae a la gente por las coplas. En el tamborito eso es esencial. Fui una de las que más coplas le metí al tamborito para que no fuera algo monótono. Algunas me las aprendía de mi tía y otras las componía yo misma’, explica la tercera de siete hermanos y la única que se ha dedicado a estas faenas.

Las cumbias que le apasionan son 'Pueblo Nuevo', 'Yerba buena', 'Las flores del camino' y 'Por la mañanita'.

> Un deterioro del folclor

Lucy Jaén lamenta que el tamborito tradicional disminuyó su popularidad en los años ochenta cuando otros ritmos ganaron espacio en la preferencia de los bailadores. ‘La gente lo practica, pero no como debe ser’.

Por otro lado, le alegra que los colectivos típicos se presenten a lo largo y ancho del país, que graben discos compactos y que sus conciertos terminen en formato dvd. ‘Pero los conjuntos y las agrupaciones han destrozado lo que es el verdadero folclore, tanto en las canciones como en los vestuarios. Ese bendito reggae está acabando con todo. Necesitamos a alguien con mano fuerte que detenga esto, si no el folclor desaparecerá’.

‘Actualmente no hay ningún conjunto típico que sea realmente auténtico. Hay muchos que medio que se acercan. Tampoco las cantantes de antes hacían esos movimientos de caderas tan vulgares’, dice quien ha visitado más de 15 países gracias a que formó parte de una docena de conjuntos folclóricos.

> Su debut formal

Aunque Lucy Jaén ha participado en los principales festivales folclóricos y ferias del país, al inicio de su carrera le costó vencer el pánico escénico. Cuando tenía 16 años participó en un Perote, una tradición que consiste en ir a pie, entre cantos y bailes, de la playa El Uverito a Santo Domingo. ‘Yo tenía miedo porque también había unos juegos de toros en los que hacían huecos en la arena y los hombres enterraban a las mujeres y las mujeres enterraban a los hombres’.

Fue en esa ocasión cuando conoció a una leyenda que la impulsó a seguir por estos vericuetos del pentagrama. ‘Yo canté y a Eneida Cedeño le gustó mucho lo que escuchó. Me dijo: 'Oye, tú cantas muy bien. Esta noche cantamos las dos en el baile'. En el baile tocaba Chico Ramírez y cantamos Yerba buena y Pueblo Nuevo. A mí me temblaban las rodillas. La reacción positiva de la gente esa noche es algo que no puedo olvidar nunca. De esa fecha en adelante, donde me veían me llamaban para cantar’.

Si le preguntan quiénes son las cantalantes más destacadas menciona a Eneida Cedeño, Claudina Barahona, Gloria Gallardo y Carmencita Herrera. ‘Son las que más cerca han estado de lo que es verdaderamente lo de nosotros. Con ellas he tenido el privilegio de cantar’.

‘Mis nietas se aplican en el canto y a los varones les gusta tocar tambor. Les canto y todos se ponen a bailar’.

> Aquellos tiempos

Santo Domingo es famoso por la confección de polleras y por su elegante martes de Carnaval. ‘Mi papá Virgilio era de Calle Abajo y mi mamá Agripina de Calle Arriba, aunque ella al final no le daba ni fu ni fa lo de las calles. Vinimos los hijos y tiramos para Calle Arriba. Eso era una polémica porque antes lo de las calles jalaba a las familias. Ya no se da eso porque todos tomamos conciencia de que el Carnaval solo son cuatro días’.

Recuerda que su papá siempre le recomendaba que si iba a Calle Arriba también tenía que pasar por la Calle Abajo. ‘Me tenían como bola de ping pong. En Calle Abajo no cantaba ni una tonada que ofendiera a mi Calle Arriba. Cuando en Calle Abajo me cantaban en contra, yo les cantaba esta copla: 'Lo que Calle Abajo canta no es cosa que me lastima / nunca me perdonarán que yo sea de Calle Arriba’.

> Hacia otros escenarios

En Santo Domingo se quedó hasta los 18 años. Después soltó amarras y se radicó en la ciudad de Panamá, donde participó en agrupaciones folclóricas. ‘Ya lo hacía en Las Tablas, pero no de una forma profesional. Por 20 años canté con los violinistas Ítalo y su hermano Hilario Herrera, con Santos Barrios y con infinidad de músicos’, dice la que entre 1944 y 2007 ha recibido una veintena de homenajes tanto en diversas provincias de Panamá como en La Habana (Cuba), Orange (Francia) y Orlando (Estados Unidos).

Cuando cantó acompañada del acordeón fue principalmente en la capital. ‘Participé con los músicos y folcloristas José Vergara, Claudio Castillo, Sindo López, Catalino Barrios, Colaco Cortés, Tobías Plicet, Bolívar De Gracia, Leonidas Cajar y Lucho Tovar, entre otros. Luego al violín lo cambiaron por el acordeón, este lindo instrumento fue bajando bastante. Ahora hay gente que se aplica al toque del violín’.

Cuando llega a la metrópoli se encuentra que los cultores de la música típica había que buscarlos con lupa, ya que solo era escuchada entre los que habían inmigrado de Los Santos y Herrera. ‘En Panamá casi no se conocía el típico. Cuando Leonidas Cajar vivía en Calle 17, en su apartamento nos vestíamos para ir a cantar a los bailes con su conjunto y cuando íbamos a coger la chivita los vecinos nos gritaban: 'cholos y patirrajaos’, comenta en la sala de su casa, ubicada en Villa Guadalupe, en San Miguelito.

En su opinión, esa realidad mejoró cuando se crearon los conjuntos típicos en las instituciones del Estado. Esta secretaria, jubilada desde 1988, explica que eso ocurrió ‘por allá en 1969. Yo participé en los conjuntos de la Contraloría, el Ipat, la Lotería Nacional de Beneficencia, el Ministerio de Educación, el Idaan y en lo que antes era el Intel y el IRHE. Actualmente participo en el conjunto de la Universidad Santa María La Antigua. Dirigí el de la Caja de Seguro Social entre 1970 y 1987’.

> El homenaje

Lucy Jaén, Ítalo Herrera y Pille Collado serán homenajeados por su trayectoria y el evento será en Santo Domingo. Los tres cumplen este año 80 años, y aunque han compartido más de una vez la tarima, hace una década que esa feliz coincidencia no ocurre y pasará mañana 23 de febrero.

‘Me siento halagada de que hayan tomado a bien escogerme como una de las agasajadas. Incluso pienso que a pesar de que un artista suba en su carrera tiene que tener una entidad que la publicite, y yo, aunque no he tenido ese apoyo, he logrado mucho’, dice la mamá de Merli Marisol, la abuela de Lucila Marisol, Virgilio Ernesto y Liliam y la bisabuela de José Luis, Andrea, Alejandra e Isis.

Ítalo Herrera es su compadre y amigo. ‘Cantamos juntos por más de 20 años. Mi primera grabación fue en un disco de 45 revoluciones y la realicé en 1946 ó 47 por intermedio de Avelino Muñoz, y en el violín estaba el maestro Ítalo Herrera. Esa grabación se realizó bajo el sello Grecha, así como otros discos de 45 revoluciones que hice con el Conjunto Aires Tableños, con Alfredo Escudero y con José Vergara. En 1949 hice un 'elepé' con el grupo de Leonidas Cajar. Lastimosamente no he podido recopilar nada de eso en un disco compacto, porque me sale muy caro’.

A Pille Collado lo conoció cuando ambos eran muchachos. ‘Fue por los años 50, en el Club Interiorano, que estaba ubicado por la Avenida B’.

En sus ocho décadas de existencia, Lucy Jaén luce estupenda, derrocha vitalidad y su voz está en excelentes condiciones. ‘Ahora salgo menos que antes. Por mi edad no estoy como para andar sola por allí. Si no vienen a buscarme y me traen de vuelta, prefiero no ir a ningún lado. Aunque gracias a Dios me siento bastante activa. Mire cómo son las cosas, de niña nunca pensé que esto de cantar me iba a servir de algo’.


 
 
ESTA SEMANA
La faraona del tamborito
Ofertas para adelgazar
El vía crucis del colegial
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007