Publicado el Viernes 11 de abril de 2008
  Edición No. 943
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BUZON DE ELLAS

Apoyo a Julieta

Desde que recuerdo, cada viernes he tenido el impulso de escribirte, porque cuando leo el Diario de Mamá se me revuelven mis emociones; me río, recuerdo, aprendo y esta vez se me hizo un nudo en la garganta.

Cuando uno se engancha con un programa de TV, de radio o con un escritor, llega al punto en donde te sientes atado a los protagonistas, finalmente ustedes comparten pedazos de sus vidas con nosotros...

Es por eso que me dio mucha tristeza tu noticia, pero a la vez sentí lo valiente que eres, digna de admirar, y para variar, lograste compartir con nosotros los lectores una importante etapa de tu vida con la misma naturalidad de siempre. Pensar que un evento como este en mi familia sería todo un misterio.

Solo deseo que lo puedas llevar con la misma forma en que llevas tus días, sin espacios libres en tu agenda y aunque estés en el descanso obligado, a veces en posición horizontal se generan las mejores ideas, al menos eso me pasa a mí que soy creativa y en silencio mirando al techo he logrado mis mejores comerciales.
Ánimo y siempre adelante.
Karina Z.

 

Todos los viernes espero la revista Ellas con ansias para leer su columna Sra. Julieta, y hoy me encontré con esta noticia que me une a usted, pues en 2006 yo recibí esa misma noticia.

Sé por lo que está pasando, y créame, los primeros días son los más difíciles, después es mejor, aún con sus altas y sus bajas. Muchas personas la estaremos acompañando de distintas maneras en esta nueva etapa de su vida, mis oraciones están con usted.

Yo sigo en la lucha y feliz, así que no se desanime que, como decía mi abuelo Antonio, ‘una enfermedad larga es una bendición, pues nos permite poner todas las cosas espirituales y terrenales en orden antes de cumplir con el tiempo que el Señor dispuso para cada uno’.

Sé que aunque a veces será difícil, nos seguirás entregando tus relatos, pues mientras haya vida, hay esperanza. Fe, mucha fe y para atrás ni para coger impulso.
Tu amiga que te quiere
Solange Ivette

 

Julieta: Todo mi cariño en estos momentos.
Anayansi Rodríguez

Algo dentro me decía que tenía que leer la revista del 4 de abril. Tal vez no te acuerdas de mí, pero eso no importa, ya que tengo para ti el elixir que te hará superar tu enfermedad.

Has tenido la fortuna de encontrarlo a tiempo y si el diagnóstico no es duro te ayudará a sobreponerte. Ese elixir es y será la cantidad de personas que rezarán por ti, incluyéndome. Siempre he dicho que estamos en la tierra para un fin específico, con tu columna semanal te has dado a conocer y has enseñado mucho.

Desde ahora te digo que en mi próxima caminata, Dios primero, hacia la iglesia San Felipe de Portobelo, este 21 de octubre te tendré presente en mis oraciones. Él te dará fortaleza para superar el obstáculo de la enfermedad y valor para soportarlo.

Solo deseo que seas fuerte y tengas confianza en nuestro amado Jesucristo. Muchas bendiciones.
Toño

 

No tengo el placer de conocer a la Sra. Julieta, pero todos los viernes busco sus escritos, los cuales le leo a mi mamá. Los disfruto tanto, no tienen idea. No les puedo explicar el dolor que he sentido al leer que mi amiga de los viernes está pasando por tan grande prueba; se me fue la voz, me repuse y, no lo voy a negar, entre lágrimas concluí mi tarea de leer su escrito. No puedo explicar esta sensación, el sentir tanto dolor por alguien que no conozco, pero que aprecio y de la cual valoro su trabajo.

Espero que lo sepa, que sepa que la quiero, que estamos con ella, que la leemos con mucho placer y le pido a Dios que pase esta prueba bien y en corto tiempo.
Un abrazo
Olga Josefina Madrigal

 

La felicidad

En Ellas del 4 de abril hubo un tema que me dejó una intensa meditación, y me dije ‘hay que disfrutar cada día como si fuera el último en nuestra vida’.

El tema ‘La felicidad ¿qué enseñamos a nuestros hijos?, me sacudió, cómo podemos transmitir felicidad si no estamos en casa. Hoy la mayoría de los padres salen a trabajar y regresan tarde a casa, o como si fuera poco están aquellos que inventan eventos para no regresar temprano, y cuando llegan parecen locos preguntando ¿cómo te portaste? Como si fuera lo único que les importa, porque su mayor temor es que el hijo lo avergüence ante sus amistades y familiares.

Están los papas que denomino ‘Control Remoto’, que desde la oficina se la pasan llamando a la casa para decir a los hijos: ¿ya hiciste la tarea?, ¿recogiste todo? Al final de la conversación, un ¡te amo!, pero no hacen nada por ponerse las pilas e irse temprano a casa.

Lo que hoy sembramos en nuestros hijos es lo que cosecharemos en el futuro. Cómo podremos cuestionar a los hijos sobre comportamiento si cuando debimos invertir en calidad de tiempo no lo hicimos y preferimos trabajar e irnos para la calle porque eso era lo que más tenía valor en ese momento. Hagamos un análisis de nuestra vida y preguntémonos si es correcto lo que estamos haciendo con los hijos. Si empiezan a tener conductas de violencia o desgano, pregúntese por qué actúan así. No se sorprenda de la actuación de su hijo, si eso fue lo que usted transmitió, ¡y no fue precisamente felicidad!
A. de Morales


 
 
 
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