Publicado el Viernes 11 de abril de 2008
  Edición No. 943
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FINANZAS

El futuro ya no es como antes
José S. Canto A.

La vida financiera personal de muchos panameños está en un intenso proceso de transformación, pero en negativo, caracterizado por situaciones de endeudamiento creciente y disminución acelerada de los ahorros y activos, como consecuencia de este mismo endeudamiento y de la inflación galopante que experimentamos y que no tiene parangón en la historia patria.

Justo en este contexto es válido decir como Groucho Marx, ‘el futuro ya no es como antes’, pues ahora es muy difícil hacer predicciones relativas a precios, salarios y conducta del petróleo, y por ende, conocer el impacto qué tendrá la inflación sobre muchos productos y servicios que utilizamos y sobre el valor del dinero para adquirirlos.

Gradual y paradójicamente ahora nos resulta más difícil acceder al crédito de consumo, aunque la publicidad y todo lo que rodea dicho mundo, nos quieren hacer creer que es más fácil que nunca, ya que los bancos nadan en dinero; es decir, tienen liquidez excesiva y pocos clientes a quienes seducir con sus préstamos y ofertas.

Es importante saber que hoy bancos, cooperativas y financieras, han elevado los controles requeridos para solicitar un préstamo, al igual que sucede en otros países. Ya no basta tener buenas referencias crediticias.

Por ejemplo, uno de los requisitos actuales que se exige cumplir es el del seguro. Las compañías de seguros y bancos quieren saber muchas cosas sobre su estado actual y pasado de salud, antes de otorgarle un préstamo. Ahora se le pregunta si sufre del corazón, si ha sido operada (o), si tiene familiares que han sufrido de cáncer, si su próstata está bien, si tiene presión alta o sobrepeso, etc.

Si desafortunadamente usted tiene que responder ‘sí’ a una de estas preguntas, la compañía de seguros le pone peros y es casi seguro que sin cobertura de seguros que respalde su deuda, el banco le diga que no le otorgará el préstamo, aunque usted tenga excelentes referencias.

Como es obvio, un buen estado de salud le ayuda a manejar mejor sus finanzas personales.

En Estados Unidos, por ejemplo, uno de los requisitos que tienen que cumplir los militares estadounidenses para ser enviados al extranjero, es tener sus finanzas en un cierto orden. El Pentágono no quiere que los militares se distraigan por los problemas que les puedan acarrear sus deudas y menos que sean vulnerables a sobornos o incluso traición por motivos monetarios.

Según la agencia Associated Press, ‘las autorizaciones de seguridad se revocan cuando las deudas del militar suponen entre 30% o 40% de su salario’, dependiendo del equipo a que pertenezca y su puesto. Esta agencia informaba que el número de efectivos que han visto revocado su pase está aumentando. En 2002 eran 284 los afectados y en 2005 fueron 2 mil 654. En esos años y en total, más de 6 mil 300 militares vieron revocados sus permisos de seguridad. Son una minoría, pero en un país que libra dos guerras, esta tendencia al alza es muy inoportuna.

Estas situaciones solo reflejan lo que sucede en la calle, en las casas de allá y de acá. El nivel de deuda personal en Panamá, aunque no conozco estadísticas confiables y actuales al respecto, es tan elevado como el que tienen los ciudadanos de Estados Unidos; quizás mayor si comparamos tamaños de población e ingresos familiares.

Las deudas, que nacen de necesidades reales y las que nacen del consumo compulsivo que tanto se practica en Estados Unidos y Panamá, son enormes y continúan creciendo. Buena parte de los millones de dólares cargados a las tarjetas de crédito en 2007 nacen de este comportamiento.

Con semejante cuadro, los ciudadanos más lúcidos, pero agobiados por esta situación de endeudamiento crónico, buscan ayuda en la iglesia, en los libros, en asesores financieros personales, una ayuda para retomar el control de sus vidas y de las finanzas personales.

Uno de estos grupos de apoyo es Deudores Anónimos y emergió en 1976 en Nueva York. Ellos consideran que endeudarse compulsivamente es una enfermedad que se agrava con el tiempo y practican la abstinencia asegurándose de que no se metan en deudas sin real capacidad de pago. ¿Será que debemos fundar en Panamá un grupo semejante?


 
 
 
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