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En un viaje que realizamos a Chile hace unos años, descubrimos que la empresa de vinos Concha y Toro le ofrecía a las madres dentro de su personal una opción de horario —hasta las 3:00 p. m. — que les permitía conciliar mejor el trabajo con el hogar, pues estaban en casa cuando los hijos llegaban de la escuela. La empresa no veía en aquello una pérdida de tiempo o recurso, sino una inversión en el bienestar y productividad de sus empleadas, y a ellas —con agendas tan apretadas como cualquier mujer profesional— se les veía muy sonrientes.
Hoy a este tipo de prácticas se les llama ‘familiarmente responsables’, y no atañe sólo a horarios o a mujeres, pues los hombres trabajadores también tienen familia.
Así, luego del boom empresarial por ser ‘socialmente responsables’, surge la duda de si están colaborando con la comunidad ¿y con la vida familiar de sus empleados? Las empresas ahora abordan este tema y en Panamá se comienza a hablar más de ello desde principios de año.
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