Publicado el Viernes 02 de mayo de 2008
  Edición No. 945
| Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
SALUD
¿Niña o niño? Depende de las calorías

Según un reciente estudio inglés, lo que comes antes y durante la concepción determinará el sexo de tu bebé. Mas esta teoría necesita ser comprobada.

REDACCIÓN DE ELLAS

Dime qué comes y te diré el sexo de tu bebé. ‘¡¿Qué?! ¿Será posible?’, exclamarán algunas embarazadas y mujeres que lo están intentando. Pues así parece, según un estudio de la Academia de Ciencias británica publicado en Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

Científicos de la Universidad de Exeter estudiaron a un grupo de 740 embarazadas primerizas que no sabían el sexo de su bebé. Les pidieron que llevaran un apunte detallado de sus hábitos alimenticios antes y después de quedar embarazadas, y se tomó en cuenta también la cantidad de calorías que ingirieron alrededor del momento de la concepción.

Resultó que 56% de las mujeres en el grupo que consumía un alto nivel de calorías tuvo hijos varones, comparado con 45% del grupo que se alimentaba más pobremente. Además de llevar una dieta más rica en calorías, el grupo que tuvo más hombres había comido una variedad más amplia de nutrientes, incluyendo potasio, calcio y vitaminas C, E y B12. También se descubrió que aumenta las probabilidades de tener un niño el comer por lo menos un plato de cereal diario; lo que no sucede entre aquellas mujeres que comieron un plato de cereal a la semana o ninguno.

Estos resultados coinciden con un giro gradual en los nacimientos, pues en las últimas cuatro décadas en Inglaterra han nacido más niñas, dicen los investigadores.

Other Images

Esto reafirma estudios anteriores que habían demostrado que, pese al incremento de la obesidad, se ha visto una reducción en el promedio de calorías que se ingieren en países desarrollados. Además, el número de adultos que se salta el desayuno ha aumentado sustancialmente.

‘Este estudio puede ayudar a explicar por qué en países desarrollados, donde muchas mujeres jóvenes eligen comer dietas bajas en calorías, la proporción de nacimientos de varones ha disminuido’, dice Fiona Mathews, quien formó parte de los investigadores.

Ella considera que estos resultados pueden deberse a un mecanismo natural de selección de sexo para preservar la especie. Para la mayoría de las especies, explica, el número de hijos que un macho puede engendrar supera el número que una hembra puede tener.

‘Si una madre tiene abundantes recursos, entonces tiene sentido que los invierta en producir un varón, porque es más probable que él produzca más nietos que una hija’, dice Mathews. ‘Sin embargo, en tiempos difíciles, tener una hija es una apuesta más segura’.

Aunque aún no se entiende bien la relación comida-sexo del bebé, se sabe por investigaciones de fertilizaciones in vitro (FIV) que niveles altos de glucosa (azúcar), estimulan el crecimiento y desarrollo de embriones masculinos mientras que inhibe los embriones femeninos.

> Otra visión

El médico panameño Roberto Epifanio, especialista en ginecología, obstetricia e infertilidad, no ve la probabilidad de 56% de tener un sexo determinado como una diferencia significativa ante el 50% de probabilidad que tiene toda pareja de engendrar un hombre o una mujer.

Por otro lado, ‘son muy amplias las dietas. Hoy sabemos que calorías es la medida que utilizamos para determinar la energía que consumimos y todos los alimentos se transforman en calorías de forma variada, según el tipo de alimento (carbohidratos, proteínas, grasas)’, indica Epifanio.

Con respecto a la estimulación de la glucosa en el desarrollo de embriones masculinos, el doctor señala que ‘si bien es cierto que esa evaluación ha sido encontrada al analizar embriones de FIV, esto no se ha visto al evaluar a pacientes diabéticas, quienes usualmente tienen valores de glicemia más elevados de lo normal’. ‘Al final son teorías que están en estudio, pero que no han podido ser confirmadas’, concluye el médico.


 
 
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007