Publicado el Viernes 02 de mayo de 2008
  Edición No. 945
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EL PERSONAJE

Damaris montiel
A todo color

Según esta diseñadora y pintora radicada en España, su natal Panamá despierta a su musa. En su última visita decidió trabajar en vez de pasear o descansar, para exhibir algunas de sus obras en el Casco Viejo.

VANNIE ARROCHA

Llenando sus pulmones de aire segoviano es, por inercia, lo que debe estar haciendo ahora mismo la panameña Damaris Montiel, de vuelta en España; y por su dinamismo quién sabe qué estará ideando, porque así de inquieta es su naturaleza. Para confirmarlo, su currículo: trabajó como modelo en la madre patria hasta 1991, y es diseñadora de joyas, pintora y escultora.

‘No me puedo quedar quieta, además, cuando llego a Panamá se me despiertan todos los sabores, los colores, los sentimientos, todo’, expresó la artista el 24 de abril, horas antes de la inauguración de Karavan Gallery, donde se exhiben varios cuadros y trabajos en espejos de la pintora, además de las obras de otros artistas.

> Unas vacaciones de trabajo

La artista aclara que en 1979 partió hacia el viejo mundo con la intención de estudiar pintura, mas al final no cursó estudios porque consideró que en la escuela le querían quitar su ‘naturaleza primitiva’, desde entonces trabajó en este campo empíricamente. En su país de residencia ha expuesto un sinfín de veces sus pinturas, mas en Panamá no lo había hecho. Por eso, a diferencia de sus anteriores estancias aquí, cuando Montiel aprovechó para reunirse con sus amigos, pasear y salir a bailar, esta vez se encerró por dos meses en María Chiquita, Colón, en el hogar de su hermana, quien le había implementado un estudio.

‘He visto a los amigos muy poco, es una pena, pero era importante para mí participar en esta exposición’, decía la artista mientras se encogía de hombros.

Un loro que canta ópera, cuenta Montiel, era su reloj despertador, el que diariamente a las 6:00 de la mañana iniciaba su concierto. Con esa algarabía no podía seguir durmiendo, así que una hora después empezaba la jornada laboral. Según cuenta, sus días transcurrían en el estudio y sólo paraba para, además de comer, ir a recoger más palos a la playa y de paso sumergirse entre las olas. ‘Me dio el síndrome del palo’, bromea.

Estos productos de la naturaleza fueron usados por ella para adornar el contorno de los espejos, que una vez envueltos en el colorido de la pintura acrílica, fueron nombrados ‘speechless’. El nombre tiene su razón de ser, señala la pintora. ‘Le regalé uno a mi amiga Sandra Eleta y según ella todo el que llegaba a su casa quedaba sin aliento’.

Para el próximo año, la pintora y escultora Damaris Montiel planea presentar una exposición de sus obras en solitario.

Este trabajo conformado por cuatro espejos trabajados con la misma técnica, le tomó a Montiel sus dos meses de vacaciones (sin contar las pinturas que presenta en la galería, pues esos ya las traía hechas de España).

Con respecto a las pinturas de la colección Obras Recientes, cuenta la artista que provienen del concepto que desarrolló para las esculturas llamadas ‘Lenguaje Corporal’, que presentó en el V Festival de Diablos y Congos de Portobelo, Colón.

‘Speechless’ solo le permitió a la pintora y escultora salir algunas noches a ver el III Festival Internacional de Artes Escénicas 2008, y cuenta que lo que vio le dejó un buen sabor de boca. ‘Se están dando en Panamá propuestas muy buenas’, afirma.

> Sangre de curandera

Si usted tiene una conversación con Damaris Montiel, lo más probable es que la palabra ‘color’ salga a relucir en más de una ocasión. ‘El color es una especie de erotismo, que te da vida, movimiento, lo necesito. Es un despertar de cosas internas que tienes desde hace mucho tiempo con la naturaleza. Por ejemplo, en mi caso, al pasar mis vacaciones en la selva del Bayano, veía todos los tonos verdes habidos y por haber’.

Para ella el lugar más colorido del istmo panameño es Colón, sin embargo, comenta que cuando va a la ciudad de Colón ‘me pongo triste de ver su deterioro, ver que los que mandan no hacen nada, que está sucia, las casas que eran bellas se están cayendo. Una ciudad que debe ser turística. . . no entiendo’.

Montiel afirma que le encanta todo lo que tenga que ver con la cultura negra. Dice que aprender a bailar congo es una de sus tareas pendientes.

Afirma que sí tiene proyectos bajo la manga, pero que de ellos no habla porque es ‘bien supersticiosa’. Añade, con su particular voz gruesa, que quizás haya incidido en su forma de ser el que es nieta de un gran curandero ‘el Fulo Guevara, de Bayano’.

> Entre Panamá y la madre patria

No tiene pensado regresar del todo a Panamá porque tiene su vida hecha en Segovia, España, comenta. ‘Además tendría que amarrar a mi esposo [Fabio De FranciscoI porque a él no le gusta moverse’, aclara. Aunque informa que sí le gustaría poder pasar seis meses del año en suelo istmeño, exactamente en los meses que el frío se apodera de España. Mas, por ahora, Montiel sólo concibe dos meses en Panamá.

Cuadro de la colección Obras Recientes 2008 de la panameña Damaris Montiel. Cortesía

Agrega que, aparte del problema de tener que arrastrar a su español, quien es politólogo y escritor, se queda en España porque ella sigue dedicándose a la joyería y es un negocio que no quiere dejar. Montiel continúa confeccionando sus ‘pequeñas esculturas’ como ella misma las llama, según pedidos de algunos diseñadores, para programas de televisión y obras de teatro.

Cuenta que los complementos y joyas usadas en la obra de teatro Macbeth, que recorrió varias ciudades españolas en 2004, fueron de su autoría. Y en 2007 expuso Joyas esculturas en la Semana de la Moda del Centro Puerta de Toledo, Madrid, España.

Damaris Montiel pide que no le pierdan la pista, porque para el próximo año espera hacer una exhibición de sus obras en solitario.

[obra
SUS EXPO
Desde 1989, Damaris Montiel ha exhibido sus pinturas y esculturas en diferentes galerías de España.

Últimas exposiciones:
• 2006. ‘Erótica Vegetal’, Galería ARTECOVI, Madrid.
• 2005. ‘Artistas con el Sahara’, Teatro Juan Bravo, Segovia.
• 2002. ‘No todo es pintura’, Sala de Exposiciones, Caja de Extremadura, Cáceres.
• 1998. ‘Gozando la Vida’, Galería EEGEE3,Madrid.


 
 
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