Publicado el Viernes 16 de mayo de 2008
  Edición No. 948
| Inicio | e-mail | Foros | Favoritos | Buzón | ? |
Secciones  
Sólo para ellas
Sólo para ellos
Ventana abierta
Por la sombrita
Esta semana
Conversación
Finanzas
Belleza
Salud
Lista de Ellas
Diario de mamá
Moda
Evento
De la cocina
Horóscopo
Ediciones anteriores
Suplementos  
Martes Financiero
Pulso de la Nación
Recetario
AprendoWeb
EL PERSONAJE

Joyce Vives
'Esta es mi vida, el ballet'

La bailarina, profesora y coreógrafa panameña fue objeto de un homenaje por una vida dedicada a la danza. ella nos habla sobre su carrera y sus proyectos.

Esther M. Arjona

Cuando Joyce Vives entró al Teatro Nacional el pasado 30 de abril, no se imaginaba lo que sucedería.

El público asistente se puso de pie para recibirla con una sentida ovación. Se trataba de un homenaje que, ciertamente, ella no esperaba.

Allí se encontraban muchas de sus alumnas, unas de pocos años de edad, otras ya adultas. Y es que han sido muchos años de enseñanza.

Fue ese mismo teatro el que avivó en ella los deseos de convertirse en bailarina.

‘Fui a ver hace muchos años un ballet que vino de Cuba. Estaba bailando Alicia Alonso, la vi a ella y a su grupo y me encantó. Allí decidí que quería ser bailarina’. Vives tenía en aquel momento siete años de edad.

Claro está, no se llega a ser bailarina de ballet solo queriendo. Se requiere de mucho esfuerzo y talento.

‘Mi hermano me llevaba todos los días a la escuela a recibir las clases cuando estaba chiquita’, recuerda con nostalgia. Pasó el tiempo y terminada la secundaria habría que tomar decisiones.

‘Mi papá me dijo que no podía en ese momento pagar mis estudios de ballet, así que entré a la Universidad de Panamá a estudiar Educación Física’, cuenta.

Recuerda Vives que en esos momentos, aunque lo que hacía era gimnasia, le ponía ‘tiempo de ballet’.

Transcurrieron tres años antes de que su padre le diera una buena noticia: podría estudiar ballet y para ello viajaría a México.

Actualmente labora en Pointé Centro de Danza. LA PRENSA | David Mesa

Allá estudió en el Instituto Nacional de Bellas Artes, donde obtuvo el título de bailarina y profesora de ballet clásico y el diploma de danza moderna.

‘Como a todos, me costó mucho estudiar ballet, sobre todo porque cuando fui a México estaban más avanzados que acá.

Tuve que trabajar muy duro para ponerme en el nivel que me ubicaron’, asegura. Vives formó parte de la Compañía de Danza Clásica por 13 años.

Allí se desempeñó como cuerpo de baile y corifeo. Además, como la calificación de su tesis había sido muy buena, los profesores en México le dieron la gratificación de ser profesora.

Es así como a su regreso a Panamá entra a la Escuela Nacional de Danzas, como profesora.

Por sus clases han pasado gran cantidad de bailarinas panameñas. LA PRENSA | David Mesa

‘Ya tenía la experiencia de haber bailado y haber enseñado. Hice mi carrera allí’, explica. En varias ocasiones se encargó de su dirección.

‘Allí he enseñado a chiquitas y también a grandes, he graduado a muchas, y allí están’, afirma. Pero su mayor satisfacción es el entrenar a los bailarines. ‘Me encanta enseñar y, sobre todo, enseñar a los hombres por la fuerza que hay’, detalla.

Vives se jubiló en el año 2000, sin embargo, no ha dejado de trabajar. Actualmente se desempeña como profesora en Pointé Centro de Danza. ‘Doy clases de clásico a las grandes y entreno para las funciones clásicas y preparo a algunas de las bailarinas para las competencias’, informa.

Vives también se destacó como primera figura del Ballet Nacional y posteriormente como maestra de la compañía. Otra faceta de la carrera de Vives es la de coreógrafa.

Vives se destacó en el Ballet Nacional como primera figura y luego como maestra de la compañía. Cortesía

‘En mi coreografía incluyo algo del Señor, porque él es quien me da los pensamientos para desarrollarlos, por eso me salen tan bien’, ríe.

Su producción artística se inició en 1974 y algunos de sus montajes han sido presentados en concursos y festivales internacionales.

‘Me encanta coreografiar, hay que pensar lo que se va a hacer. No es tirar por tirar. Vas creando poco a poco y el ballet va tomando forma, es interesante ver al final que la mente va desarrollando’, asegura.

Han sido muchos años al servicio de la danza, pero esto no significa que su carrera y sus sueños hayan terminado.

‘Hasta que Dios me dé vida voy a seguir dando clases, hasta donde pueda, he seguido dando clases y me siento bien’. Y es que Vives siente que aun hay mucho por hacer en cuanto a la danza.

‘El nivel está mucho mejor que antes, eso te lo puedo decir, antes teníamos un ballet bueno que hacía funciones en el estadio con el director de la orquesta Herbert de Castro. Esto parecía haberse perdido, pero ahora estoy contenta porque el maestro Ledezma está tocando para el Ballet Nacional y eso levanta el ballet’, opina.

De acuerdo con Vives, el ballet necesita que el Estado lo ayude mucho más. ‘Un bailarín no puede ganar 250 ni 275 dólares, no en 2008, y muchos ganan eso. Tienen entonces que buscar un trabajo por la tarde, tienen que ver cómo se mantienen, imagínense los que están casados y los que tienen hijos, ¿cómo hacen?’.

Vives hace un llamado de atención pues se trata de nuestra cultura y ‘la cultura es lo que levanta un país’. Asegura.

‘Deben poner atención a sus bailarines, ponerles bien su salario para que solo trabajen de eso, estoy segura de que ellos pondrán más empeño y subirán más el nivel de la compañía, pero no lo pueden hacer con lo que están ganado los pobres’, añade.

Y en estos casos, no se trata por falta de estudios. ‘Hay bailarines que también son arquitectos, gente graduada de finanzas, profesores, gente que por haberse dedicado a bailar ganan una miseria. Algunos han estado allí por tanto tiempo y no es justo’, afirma.

Y es este mismo problema el que no ha permitido que Vives realice su gran proyecto. ‘Mi ambición siempre ha sido tener una compañía de danza contemporánea, pero no se ha podido.

Vives comparte experiencias con Cristina Quijano de Rojas y Marlaine Quijano de Del Castillo, directoras de Pointé.

Si con una sola compañía, la clásica, hay tantas dificultades, tantos problemas, ni siquiera tienen para su vestuario, para sus zapatillas, ellos pasan trabajo y hacen lo que pueden, pero debería haber una compañía de danza contemporánea’.

Las razones son sencillas: ‘Esto le abriría el campo a más artistas’.

Por eso dice Vives que ‘el día que me gane el Gordito recojo a mis bailarines y a todos les pago para hacer mi compañía’, dice con tono de optimismo.

Luego, en uno más serio, afirma, ‘No sé si Dios me llamará antes, pero si no, voy a hacer una compañía. Y si me voy, al cielo por supuesto (vuelve a reír), espero que otro lo haga, porque es importante’.

Dedicar una vida al ballet no es cosa sencilla, sobre todo en un país en el que las artes no son consideradas una prioridad.

‘Yo he tratado de sobrevivir y siempre salgo, con el Señor por delante, porque me gusta mi carrera. No la dejo por nada. Si volviera a nacer volvería a ser bailarina, profesora y coreógrafa, porque me encanta’, asegura. ‘La música me llena, me transporta a otro lado, me encanta’.

‘Mis padres me ayudaron a hacer mi carrera y trato de hacer lo mejor que puedo con mis estudiantes, que avancen en esta carrera, si es que les gusta’. ‘Esta es mi vida, el ballet’, son palabras que repitió en su agradecimiento la noche del 30 de abril. ‘No hay mucho más que pueda decir’.


 
 
ESTA SEMANA
'Esta es mi vida, el ballet'
Historia en el olvido
Mi bolsa ecológica
 
Corporación La Prensa - Todos los Derechos Reservados 2007