Mi bolsa ecológica
Al parecer ha llegado el principio del fin de la era de las bolsas plásticas, incluso en Panamá. En un intento para reducir la contaminación ambiental, están de vuelta las bolsas del mandado.
Esther M. Arjona
Para algunos no será difícil recordar la bolsa de hacer mandados de la abuela. Esta servía para ir a la tienda todos los días, y además para guardar, en un solo lugar, todas las compras de la Central. En esos tiempos las bolsas de papel manila eran la regla y el plástico apenas empezaba a entrar en auge.
La página web www. faircompanies. com, dedicada a la actualidad sostenible, establece que el uso de las bolsas plásticas fue adoptado por las tiendas de comestibles y distribución en general en Estados Unidos y el Reino Unido en 1977, pero rápidamente se volvieron omnipresentes.
Se estima que, en la actualidad, el 90% de las bolsas de la compra son de plástico en todo el mundo y, en promedio, usamos prácticamente una nueva bolsa a diario, 365 días al año.
El plástico sustituyó al papel y de forma muy conveniente: tenía costos de producción mucho más económicos y, además, existía en ese momento una gran preocupación por la deforestación, sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad. En las cuatro últimas décadas, las bolsas de plástico han dejado su inconfundible huella en paisajes de todo el mundo y se han convertido en una fuente no sólo de basura, sino de graves problemas medioambientales.
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Ya sea de plástico fuerte, fibras naturales o tela, la tradicional bolsa del mandado se perfila como la mejor alternativa para evitar el uso de bolsas plásticas ultradelgadas. MCT Direct |
> Prohibido el plástico
Bangladesh fue uno de los primeros países en prohibir las bolsas plásticas tras descubrir que su uso fue el principal causante de las devastadoras inundaciones de 1988 y 1998.
En 2002 todas las bolsas de plástico de la compra fueron prohibidas.
En India, además de inundaciones y concentración de basura, las bolsas son la causa de muerte de algunos animales que al intentar comerlas mueren asfixiados, o de problemas gastrointestinales.
En 2002, el Gobierno irlandés declaró a las bolsas como culpables de constituir uno de los mayores generadores de basura en el país. En abril del mismo año, la administración del país instituyó un impuesto sobre su uso al que llamó ‘plastax’.
En 2003 había tantas bolsas de plástico en el paisaje de Sudáfrica, que la gente las había apodado ‘margaritas de carretera’ y ‘la flor nacional’. Ese año, el Gobierno del país africano aprobó una de las restricciones sobre su uso más estrictas hasta el momento: multas de alrededor de 14 mil dólares o sentencias de prisión de hasta 10 años.
El fenómeno de las bolsas de plástico que se desplazan con el aire y a través de corrientes marinas tiene consecuencias nefastas, como la muerte de aves marinas y peces, pero también se traduce en costes de limpieza para las ciudades.
Esta fue una de las razones por las cuales San Francisco se convirtió en la primera ciudad en América en prohibir las bolsas plásticas. Sólo en San Francisco el estimado de bolsas distribuidas era de unos 180 millones, de acuerdo con el instituto del ambiente de esta ciudad de California. La prohibición entró en vigor en noviembre de 2007.
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Las bolsas plásticas son grandes generadoras de contaminación, tanto en ciudades como en campos e incluso en el mar.
LA PRENSA | Jorge Fernández |
En enero de 2008, China prohibió el uso de bolsas ultrafinas (con un espesor de 0,025 milímetros o menos) en un intento por proteger el medio ambiente y ahorrar energía.
El sitio oficial del Estado chino proclamaba: ‘las bolsas ultrafinas son la principal fuente de 'contaminación blanca' debido a que pueden romperse fácilmente y acabar como basura’.
La medida empezará a regir a partir del próximo 1 de junio en China. Países como Dinamarca, Finlandia, Italia, Francia, Bután, India, Taiwán, Tanzania, Ruanda, Kenia y Uganda gravan con algún tipo de impuesto o prohíben en algún grado el uso de bolsas de plástico, mientras otros países (es el caso de Australia, el Reino Unido o España), consideran tomar algún tipo de medida.
> Una vieja alternativa
La bolsa que se ha ganado el apoyo de la mayoría como una alternativa viable al papel y al plástico no es obtenida a partir de maíz, patata, soja o cualquier nueva tecnología que permita extraer un plástico vegetal, sino algo más retro: la reutilizable. La bolsa de la compra de toda la vida, hasta la llegada de la de plástico a finales de los años 70 del siglo pasado.
Millones de australianos ya se han decidido por esta opción, durable y menos contaminante, desde que el Gobierno presionara en 2002 a los supermercados para que redujeran voluntariamente el uso de bolsas de plástico.
En el Reino Unido, Marks & Spencer mantuvo una campaña en la que regalaba bolsas reutilizables ‘para toda la vida’, antes de empezar a cobrar a los clientes unos 9 céntimos de dólar por cada bolsa plástica que entrega en las tiendas de Irlanda del Norte.
La tasa funcionó para lograr un cambio de comportamiento en el consumidor: con el plan, el uso de bolsas de plástico se ha reducido en 66%. Otros mercados británicos han reconocido la necesidad de cambiar. Una cadena ofrece la entrega de comestibles ‘al desnudo’ (una opción que no emplea bolsa de plástico), mientras que otra ha instaurado días sin bolsas de plástico. También se pide a los clientes que lleven sus bolsas.
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Bolsa I'm not a plastic bag, de la diseñadora Anya Hindmarch. |
> 'I'm not a plastic bag'
Otra opción que ha dado la vuelta por varias ciudades es la de la bolsa ecológica reutilizable de diseñador. El fenómeno fue iniciado por Anya Hindmarch, quien creó una bolsa con un lema contundente: ‘I'm not a plastic bag’.
Este artículo de edición limitada llegó incluso a generar disturbios en las colas de interesados en adquirirlas.
La idea es generar con las ganancias de estos productos un fondo que ayude a su vez a generar más bolsas que ayuden a disminuir el uso de las hoy odiadas y temidas bolsas plásticas.
Artistas y actores en diversas ciudades han hecho ediciones limitadas de bolsas reusables para colaborar con esta causa ambiental. Mientras, otras celebridades han colaborado utilizándolas, ayudando a poner de moda estos productos.
> ¿Y Panamá?
‘Las bolsas plásticas en Panamá hacen el mismo daño que en Nueva York, Londres, Australia o China’, establece Jorge Conte, director del grupo Parque Nacionales.
‘Estas bolsas tapan los sistemas de alcantarillado, provocando inundaciones y hasta se trepan a los árboles. Se cuelan en los ríos, a los manglares y a los océanos, matando mucha biodiversidad, desde el pasto que no crece debajo de ellas, hasta los mamíferos y los peces que las confunden con alimento y terminan ahogándose con ellas’.
En estos momentos es difícil que la vista de un paisaje panameño no incluya algunas bolsas plásticas. Y es que su consumo es muy alto.
El cálculo del volumen anual de bolsas plásticas en el mundo se hace mediante medias y aproximaciones. En algunos países se utiliza un promedio de bolsas por visita a los supermercados semanalmente. De acuerdo con Conte, en nuestro país, donde un porcentaje importante de las ventas al detal es hecha a través de comisariatos, bodegas, abarroterías o ‘tiendas de chinos’, este promedio tiende a ser mayor.
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Gabriela Batista muestra entusiasmada sus diseños de The Right Bag, que pronto estarán a la venta como un proyecto para promover el uso de bolsas reusables. LA PRENSA | David Mesa |
‘En Chile, que tiene una situación socioeconómica similar, se calculan unos tres mil millones de bolsas para una población de 20 millones. Es decir, un promedio de 150 bolsas por habitante al año. Extrapolando este número a Panamá, entonces podríamos decir que en Panamá se consumen casi 500 millones de bolsas plásticas de menos de 0. 0025 mm al año. Esas son muchas bolsas de cualquier forma’. En este cálculo no se considera la cantidad de bolsas plásticas mayores a ese calibre, es decir, aquellas que por su espesor guardamos para reutilizar.
Sin embargo, poco es lo que se ha avanzado hasta el momento para contrarrestar el problema, cuenta el ambientalista panameño. ‘Hemos tenido un acercamiento con un supermercado en Panamá y ellos tienen claro el costo tanto económico como ambiental de estas bolsas, sin embargo, pienso que no están preparados para tomar la decisión’.
Comenta que de llevarse a cabo un proyecto de este tipo, el impacto sería muy interesante. ‘Por un lado, todas las empresas verían disminuidos sus costos. Por otro lado, el consumidor vería disminuir el número de bolsas plásticas en sus alacenas y sería mucho más consciente de sus actos sobre el medio ambiente’, considera Conte.
A esto habría que añadir que serían promovidas alternativas de manejo de desechos sólidos en las casas que reduciría el número de bolsas que cada familia saca de su hogar, con lo que también disminuiría la presión sobre los basureros a cielo abierto que aun copan nuestras ciudades y pueblos. Por último, y no menos importante, disminuiría considerablemente el impacto medio ambiental de estas bolsas, salvando nuestra biodiversidad ‘y seríamos un buen ejemplo para nuestros hermanos latinoamericanos’, afirma.
Nuevas
ocpiones
Las tiendas Wal-Mart en Estados Unidos promueven una iniciativa para que 91 cadenas de tiendas asociadas sustituyan las bolsas de polietileno y polipropileno por otras hechas con materiales biodegradables.
El proyecto se encuentra en la etapa de análisis para determinar el costo de la sustitución, debido a que el precio de las bolsas fabricadas con materiales de rápida biodegradación, como el almidón de papa, la fécula de maíz y el aditivo d2w, es hasta cinco veces más elevado que las de plástico.
Las bolsas de plástico biodegradables no pueden ser recicladas con el resto de las bolsas de plástico pero a medida que las ciudades crean centros de recolección de basura orgánica, las nuevas bolsas son usadas para desechar los restos de comida. |
> Iniciativas nacionales
‘La disminución voluntaria en el uso de bolsas desechables o de poco uso entre los diversos actores nacionales es una iniciativa que estamos promoviendo dentro del proyecto de sustitución de bolsas plásticas con el almacén Danté y las bolsas de [la pintoraI Gabriela Batista’, comenta Conte. El próximo 4 de junio se hará el lanzamiento de este proyecto.
Batista, cuyo tema central en sus obras es la ecología y las amenazas que sufre el medio ambiente, ha diseñado una colección de bolsas reusables llamadas ‘The Right Bag’, basadas en obras que la artista ha plasmado en lienzos.
‘El proyecto comenzó hace un año, a raíz de un artículo del New York Times sobre el revuelo que generaron las bolsas de Anya Hindmarch, I'm not a plastic bag’, recuerda.
Luego de establecer los diseños, Batista registró la marca y se alió con el grupo Parques Nacionales, que presentaría un proyecto de responsabilidad social empresarial a almacenes Danté. Los almacenes acogieron el proyecto ecológico que consiste en la venta de bolsas The Right Bag, en tres diseños distintos.
Se trata de reproducciones serigráficas limitadas (un máximo de 100 unidades por diseño). Estas bolsas fueron presentadas en diversas veladas artísticas en la ciudad de Miami, donde tuvieron una buena acogida. Se mezcla en ellas arte y cultura ecológica.
Parte de las recaudaciones serán entregadas a una fundación que promoverá la producción de bolsas reusables en altos volúmenes.
‘Estamos abiertos a asociarnos con cualquier interesado en llevar a cabo un programa de sustitución voluntaria de bolsas plásticas y promover hábitos más ecológicos en la población que reside en Panamá’, ofrece Conte.
Para Gabriela Etchelecu, directora del programa MarViva, las campañas de este tipo son un tema ‘donde las administradoras del hogar pueden contribuir significativamente al ambiente’.
El primer paso lo dio este programa hace unas semanas cuando ‘conversé con el alcalde [Juan CarlosI Navarro sobre una propuesta para impulsar en los supermercados’ una campaña sobre el uso de bolsas de plástico, cuenta Etchelecu.
Para la cita alcaldicia llevó algunas de las green bags ‘para que las conociera y me dijo que contábamos con su apoyo al 100%’.
A las bolsas recicladas y a las opciones para fomentar el no uso de bolsas plásticas se les llama green bags, haciendo una relación entre el verde y el cuidado de la naturaleza.
Afirma Etchelecu que ’si alguien más está impulsando esto me parece excelente y me gustaría apoyar la iniciativa y unir esfuerzos’.
‘Pienso que el panameño tiene suficiente información a través de los medios sobre el tema ambiental, suficiente información para apoyar y acoger esta iniciativa que está próxima a lanzarse’, concluye Batista.
Asesino en serie
El plástico es uno de los problemas ambientales de mayor preocupación a nivel mundial. Según estudios científicos, señala Etchelecu, ‘el plástico no se degrada fácilmente, tarda de 20 a 1000 años en deshacerse’.
Algunos ecologistas llaman a las bolsas de plástico ‘asesinos en serie’, y para explicar el nombre, Etchelecu expone la escena: Luego de ingerir la bolsa, por ejemplo una tortuga, el animal muere y aún así la bolsa sigue casi intacta. Al descomponerse el animal muerto, la bolsa es liberada nuevamente al ambiente, donde mata una y otra vez. |
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