A la conquista de la palabra
El concurso de poesía Gustavo Batista Cedeño, el más importante para los jóvenes panameños, fue capturado por Magdalena Camargo Lemieszek, de 20 años, con el poemario 'Malos hábitos'.
vannie arrocha morán
¿Tus placeres?
Cine independiente, jazz, música vieja como la de Edith Piaf y Billie Holiday. Tengo una extraña obsesión por las cosas viejas.
¿Baile preferido?
No sé bailar nada. De niña quise aprender a bailar como Sandra Sandoval, pero nunca pude.
¿Quién te indujo en la literatura?
Yo misma me fui abriendo paso. En mi casa sólo había libros de texto escritos en polaco porque mi padre estudió en Polonia y mi madre es polaca. Y como tenía buenas notas en secundaria, mi familia quería que estudiara medicina, pero me rebelé y dije que mi vocación era la escritura, aunque en Panamá lamentablemente no hay carreras de literatura.
Así que pensé que la [carreraI que más me iba a servir como herramienta era la licenciatura en español.
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La Prensa | David Mesa |
¿A qué edad escribiste tus primeros versos?
Escribía, mejor dicho balbuceaba poesía, desde mis 13 años.
¿Temas que abordas en tu poesía?
Todo el tiempo le escribo a lo que veo, a lo que escucho, a lo que percibo y a lo que siento.
Sí, estoy desarrollando proyectos específicos con unidad temática, pero trato de captar lo que veo a mi alrededor y atrapo lo que vale la pena.
¿Qué hay en los versos de 'Malos hábitos'?
Está formado de tres hábitos primordiales que se funden entre sí: el primero, el hábito del amor, que se refiere a entregarse sin reserva alguna; el segundo, el hábito del espejo, que tiene que ver con el proceso creativo y el autodescubrirse; y el tercero, el hábito oscuro, que tiene que ver con la soledad, la nostalgia, el dolor, cuando uno se siente perdido y roto.
Recita alguno de tus poemas
‘Tus manos sobre mi pecho se aferran como redes/ ¿qué has pescado?/ Un par de caracoles fríos por el miedo/ esconden peces vivos en la arena/ ahí abajo, corre la sal por los aires / a la espera de sus olas’.
¿El escritor es valorado?
Pienso que a veces la gente –y no solamente mis padres– opina que la acción de escribir no es una disciplina, un oficio, sino que es sólo inspirarse. Y si uno quiere escribir bien tiene que prepararse mucho, tiene que saber cuál es la técnica, la estructura del cuento, por ejemplo. Me siento contenta por haber escogido mi vocación.
¿Qué metas tienes?
Seguir escribiendo, quiero trabajar el cuento, seguir participando en talleres. Llegar a un punto donde me sienta satisfecha con lo que escribo, dominar a plenitud la palabra. Aún me siento en la base de la montaña.
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